23 de febrero de 2026
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El secreto peor guardado de Putin en Ucrania

Fuentes independientes estiman que el Ejército ruso ha perdido más de 300.000 efectivos en los cuatro años de guerra en Ucrania. Aunque estas cifras circulan públicamente, el Kremlin guarda silencio para no alimentar el descontento interno con la campaña militar.

La última vez que el Ministerio de Defensa ruso difundió una cifra oficial de muertos en combate —Cargo 200— fue en septiembre de 2022, cuando informó de 5.937 fallecidos, justo antes de la movilización de reservistas que provocó el éxodo de más de un millón de hombres en edad militar.

Organismos occidentales, incluidas fuentes de la OTAN y servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, estiman alrededor de mil bajas diarias en las filas rusas y más de 30.000 pérdidas mensuales. Según esas evaluaciones, enero habría sido el primer mes en el que el Ejército ruso no pudo reponer las bajas con voluntarios.

El término Cargo 200 se emplea desde la guerra de Afganistán (1979-1989). En esa época, el número 200 aparecía en la etiqueta que acompañaba al envío porque era el peso máximo permitido del féretro de zinc por el Ministerio de Defensa soviético.

Un secreto a voces

El bloguero militar Yuri Podoliak, conocido por su cercanía a círculos oficiales y por asistir a recepciones en el Kremlin, abordó en enero en YouTube el tema sensible del Cargo 200.

Podoliak reconoció que el Ejército ruso podría haber perdido hasta 415.000 efectivos, contando soldados, voluntarios y presos reclutados por el grupo Wagner.

También afirmó que las pérdidas totales podrían superar los 800.000 entre más de dos millones de rusos que han participado en la llamada “operación militar especial”, una cifra que contrasta con las escasas ganancias territoriales: alrededor del 12% del territorio ucraniano desde el 24 de febrero de 2022.

Expertos occidentales señalan que ningún país ha sufrido tantas bajas en un conflicto desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. En estos cuatro años, las fuerzas rusas habrían registrado más pérdidas que en todos los conflictos previos posteriores a la contienda mundial, incluidas las dos guerras chechenas.

Muertos con nombres y apellidos

El portal independiente Mediazona, en colaboración con Meduza y la BBC, ha contabilizado a más de 168.000 combatientes rusos muertos e identificados por nombre y apellidos.

A esa cifra se suman fallecidos aún no identificados pero presentes en certificados de defunción públicos, registros funerarios o denuncias de desaparición. Mediazona admite que, según sus estimaciones aproximadas y a falta de los datos más recientes, el total rondaría ya los 300.000.

En los primeros meses del conflicto la mayoría de los fallecidos eran soldados profesionales —efectivos de fuerzas aerotransportadas y brigadas motorizadas—, luego aumentaron los muertos entre presos reclutados y, a partir de mediados de 2023, entre voluntarios.

Por su parte, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de EE. UU. publicó a principios de año un informe que estimaba cerca de 1,2 millones de bajas rusas desde febrero de 2022, incluidas 325.000 muertes, más que las registradas por cualquier otra potencia en una campaña desde la Segunda Guerra Mundial.

Sobre Ucrania, el CSIS estimaba entre 500.000 y 600.000 bajas y entre 100.000 y 140.000 muertos.

El informe advertía que, al ritmo actual, las bajas combinadas de rusos y ucranianos podrían alcanzar los 2 millones para la primavera de 2026.

En contraste con el hermetismo del Kremlin, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reconoció recientemente más de 55.000 muertos en las filas de su Ejército.

La censura militar de Putin

El Gobierno ruso ha intentado ocultar estos datos, suspendiendo la publicación de estadísticas oficiales sobre mortalidad y otros indicadores demográficos que permitirían estimar las pérdidas en combate.

El presidente Vladímir Putin prohibió en mayo de 2015 la difusión de datos sobre bajas en las Fuerzas Armadas, tras el despliegue de combatientes rusos no uniformados en el este de Ucrania para apoyar la sublevación prorrusa.

Como resultado, la población rusa no dispone de información oficial sobre las pérdidas humanas en el ejército, ni en tiempos de paz ni durante operaciones militares especiales.

No obstante, la censura no es absoluta. A finales de enero, el segundo tribunal militar del Distrito Occidental reconoció, en contra de la versión oficial, que el buque insignia de la Flota del Mar Negro, el Moskva, fue hundido en abril de 2022 por un ataque ucraniano con torpedos.

El fallo judicial admitió la muerte de 20 marineros, identificados por nombre, y recogió además ocho desaparecidos.

(Con información de EFE)

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