23 de febrero de 2026
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Nuestra tierra, nueva película de Lucrecia Martel

El estreno de Nuestra tierra, previsto para el 5 de marzo en salas nacionales, reúne catorce años de trabajo e investigación sobre el asesinato de Javier Chocobar y la posterior búsqueda de justicia de la comunidad indígena Chuschagasta. El juicio por ese crimen, ocurrido en 2009, se realizó en 2018 y marcó el punto de partida del documental. La directora Lucrecia Martel ha señalado el retraso judicial y la persistente impunidad, y describió cómo, tras la condena inicial y la prisión preventiva de los imputados, en 2020 quedaron en libertad por la falta de resoluciones de instancias superiores; en 2021 el autor material murió de COVID y dos ex policías involucrados siguen en libertad.

Martel explica que el filme no se limita a reconstruir el hecho, sino que aborda la problemática de la propiedad de la tierra en América Latina y la vigencia del conflicto por el acceso al territorio en Argentina. Según la directora, la cuestión del acceso a la tierra seguirá siendo relevante y no se resolverá de forma rápida, por lo que el tema mantendrá su actualidad por años.

Al hablar sobre el material audiovisual previo al crimen, Martel reconoció el impacto personal que causaron esas imágenes: ver el video genera una sensación de injusticia e impunidad que la impulsó a profundizar en el caso y en sus implicaciones.

La directora definió el proceso de realización de Nuestra tierra como inusualmente largo y exigente, tanto en lo logístico como en lo intelectual. Señaló que el proyecto requirió una concentración constante y múltiples cambios, pues la película presta mucha atención a los detalles y demanda adaptación continua.

En sus análisis, Martel describió los mecanismos que facilitaron el despojo de tierras indígenas tras la organización republicana de Argentina: en la mayoría de los casos, las tierras comunales pasaron a considerarse tierras fiscales, lo que consolidó procesos de despojo y prácticas racistas en el país.

Sobre el papel de la educación y la violencia en la reproducción del racismo estructural, Martel explicó que apropiarse del tiempo de otras personas mediante tareas excesivas, cuyo beneficio recae solo en un pequeño grupo, exige un complejo sistema de descalificación dirigido contra quien trabaja. Según ella, primero se impone la situación por la fuerza y luego se sostiene a través de la educación; la violencia es costosa y, por eso, el sistema se mantiene con mecanismos formativos.

El guion de Nuestra tierra, escrito por Lucrecia Martel y María Alché, se desarrolló durante más de cinco años y sufrió numerosos cambios de forma y enfoque. A partir del film, la directora plantea preguntas abiertas sobre la propiedad y el despojo en América Latina: quién posee la tierra, quién tiene un derecho legítimo sobre ella y quiénes han sido desposeídos.

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