23 de febrero de 2026
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Flexibilidad laboral y teletrabajo frente a la baja natalidad mundial

La natalidad mundial ha alcanzado niveles históricamente bajos: según un informe publicado en The Lancet, la tasa global de fecundidad se ha reducido a 2,2 hijos por mujer, y las proyecciones la sitúan en torno a 1,6 para finales de siglo.

Las Naciones Unidas advierten que más de la mitad de los países registran menos de 2,1 nacimientos por mujer y que uno de cada cinco países —entre ellos España, Italia y Corea del Sur— presenta cifras aún inferiores.

Ante este contexto, un estudio internacional indica que el acceso al teletrabajo, incluso solo un día a la semana, podría incrementar la tasa de fecundidad más que muchas políticas natalistas tradicionales.

Según el informe, elaborado por economistas de universidades como Stanford, Princeton, King’s College London y el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el efecto del teletrabajo sería especialmente relevante en países como España si se igualaran los niveles de teletrabajo a los de Estados Unidos.

Los autores analizaron datos de 38 países, utilizando microdatos de encuestas laborales, sondeos propios y estadísticas de población, nacimientos y fecundidad, según recoge La Vanguardia.

Los resultados muestran que, en los países estudiados, cuando ambos miembros de la pareja tienen acceso al teletrabajo al menos un día por semana, la tasa de fecundidad es un 14% mayor —equivalente a 0,32 hijos adicionales por mujer— en comparación con parejas sin esa opción.

En Estados Unidos el aumento estimado alcanza el 18% (0,45 hijos más por mujer), una diferencia que los autores consideran significativa frente a las medias actuales. El estudio atribuye a la expansión del teletrabajo tras la pandemia parte del incremento de nacimientos observado entre 2023 y 2025 y a un mayor deseo de tener hijos.

Solo en Estados Unidos se calcula que en 2024 hubo al menos 200.000 nacimientos adicionales respecto a lo esperado si no se hubiera incrementado el teletrabajo. Una investigación reciente de la Universidad de Harvard refuerza estos hallazgos al relacionar la flexibilidad laboral, y en particular el teletrabajo, con mayor satisfacción y una mayor planificación familiar.

La investigación publicada en 2024, que examinó a más de 10.000 familias en países de la OCDE, encontró que la percepción de control sobre los horarios y la reducción del tiempo de desplazamiento influyen directamente en la decisión de tener un hijo más.

Los autores señalan que la posibilidad de organizar la jornada desde casa “reduce la sensación de incompatibilidad entre desarrollo profesional y parentalidad”, un resultado coherente con los hallazgos del consorcio internacional.

Los especialistas consultados indican que aumentar el teletrabajo hasta niveles presentes en Canadá, Reino Unido o Estados Unidos podría elevar la fecundidad en Japón o Corea del Sur entre un 4% y un 5%. En Francia, Alemania e Italia el incremento estimado sería del 2% al 3%, lo que refleja variaciones según el contexto nacional.

Para España, el economista Pablo Zárate, uno de los autores del estudio, estima que alcanzar la prevalencia estadounidense de teletrabajo supondría un aumento de la tasa de fecundidad del 2,7%.

Zárate, doctorando en Princeton y vinculado al Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, explica a La Vanguardia que “la capacidad de conciliar influye más que la intensidad del teletrabajo”. Según los microdatos analizados, las mujeres que teletrabajaron uno o más días por semana entre 2023 y 2025 tuvieron 0,037 hijos más que aquellas sin acceso a esa modalidad; en Estados Unidos la diferencia asciende a 0,091 hijos.

El efecto es similar en los hombres: quienes trabajaron desde casa uno o más días tuvieron 0,070 hijos más que quienes no lo hicieron, y en las parejas donde ambos teletrabajan la fecundidad adicional es de 0,058 hijos.

Considerando nacimientos reales y proyectados, el impacto del teletrabajo se amplifica: la fertilidad total aumenta en 0,25 hijos para las mujeres y 0,23 para los hombres que pueden trabajar desde casa al menos un día a la semana.

En términos causales, los investigadores sostienen que lo determinante no es tanto el número de días de teletrabajo como la propia posibilidad de acceder a esa modalidad. Zárate insiste en que lo fundamental es la conciliación familiar, más que la cantidad de jornadas trabajadas en remoto.

El informe atribuye este efecto a la reducción de los costes de tiempo y de coordinación necesarios para compatibilizar la vida profesional y la familiar. La Vanguardia apunta que el teletrabajo podría convertirse en la política de fomento de la natalidad más eficaz en países donde las estrategias habituales no han logrado revertir la caída de nacimientos.

No obstante, los autores subrayan que, si bien facilitar el teletrabajo aporta un beneficio notable, esta medida por sí sola no será suficiente para detener la tendencia descendente de la natalidad observada en los últimos años.

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