Japón desplegará misiles tierra-aire en la isla de Yonaguni antes de marzo de 2031; será la posición militar nipona más próxima a Taiwán y una medida clave ante el aumento de la presión militar china en Asia oriental.
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, confirmó que la instalación del sistema se realizará en el año fiscal 2030, es decir, entre abril de 2030 y marzo de 2031, según el calendario oficial.
Yonaguni, situada a unos 110 kilómetros de Taiwán, es la isla más occidental de Japón y forma parte del archipiélago Nansei. Aunque ya cuenta con una base militar, esta será la primera vez que se despliegue allí una unidad de misiles tierra-aire guiados de medio alcance.
Koizumi explicó que el objetivo es añadir cobertura frente a amenazas aéreas, en respuesta al incremento sostenido de la presencia militar china y la preocupación por un posible conflicto en el estrecho de Taiwán.
El plan de despliegue fue anunciado originalmente en 2022, pero hasta ahora no se había detallado el cronograma. Koizumi señaló que el gobierno ofrecerá una sesión informativa a los residentes locales el 2 de marzo para explicar el proyecto y las medidas de seguridad previstas.
El Ministerio de Defensa busca así minimizar la inquietud de la población de Yonaguni y garantizar la transparencia del proceso.
La decisión de Tokio llega en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas y militares con Pekín. Esta semana, China impuso nuevas restricciones de exportación a 40 empresas japonesas, incluidas firmas aeroespaciales y del sector defensa, argumentando que contribuyen al desarrollo del poderío militar japonés.
El ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, afirmó que Japón pretende “reavivar el militarismo” y criticó los planes defensivos japoneses como una amenaza para la estabilidad regional.
Yonaguni tiene un valor estratégico no solo por su proximidad a Taiwán, sino porque marca el extremo suroeste del territorio japonés, en una zona donde convergen intereses de China, Japón y Estados Unidos.
Taiwán, que actúa con autonomía aunque China lo reclama como propio, se ha transformado en el foco de la rivalidad geopolítica regional. Pekín no descarta recurrir a la fuerza para recuperar la isla, lo que preocupa a Tokio por la posibilidad de un conflicto a poca distancia de su territorio.
En noviembre pasado, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtió que Japón podría intervenir militarmente si China atacara Taiwán, una postura que elevó la tensión diplomática y desencadenó nuevas represalias chinas, como avisos de viaje, restricciones comerciales y la inclusión de empresas japonesas en listas de control de exportaciones.
El despliegue de misiles forma parte de una estrategia más amplia de las Fuerzas de Autodefensa para reforzar la seguridad en el suroeste del país y disuadir cualquier avance militar chino.
En los últimos años, Japón ha aumentado la presencia de sus fuerzas en el archipiélago Nansei y ha intensificado la cooperación militar con Estados Unidos, realizando ejercicios conjuntos destinados a mejorar la capacidad de respuesta ante crisis o agresiones y a enviar una señal de disuasión a Pekín.
Las autoridades japonesas subrayan que el refuerzo de la defensa en Yonaguni responde a la necesidad de proteger la soberanía nacional y garantizar la paz regional, mientras que el gobierno chino acusa a Tokio de usar la situación en Taiwán como pretexto para ampliar su arsenal. Estas acusaciones coinciden con maniobras militares chinas cerca de Taiwán, interceptaciones de aeronaves japonesas y ejercicios conjuntos entre China y Rusia en las inmediaciones de Okinawa.
(Con información de AFP y EFE)

