El gremio informó un plan de protestas de controladores aéreos que incluye varias jornadas con reducción de tareas, lo que puede provocar demoras, reprogramaciones e incluso cancelaciones, especialmente en los despegues y partidas programadas dentro de las franjas afectadas. La primera jornada prevista se realizará entre las 15 y las 18; durante ese período la disminución de autorizaciones y la gestión de planes de vuelo puede alterar la operación habitual.
El cronograma contempla además otras medidas en días posteriores: el viernes 27 entre las 19 y las 22; el sábado 28 de 13 a 16; el domingo 1° de marzo de 9 a 12; y el lunes 2 de marzo de 5 a 8. Según la difusión del sindicato, algunas de estas jornadas impactarán a toda la actividad aérea, mientras que otras estarán focalizadas en determinados tipos de operación, lo que significa que el alcance variará según la fecha y el tramo horario.
El reclamo central del sindicato es la actualización salarial. Las negociaciones con la empresa no lograron un acuerdo y la conciliación obligatoria que había sido dictada previamente ya finalizó sin una propuesta consensuada. Esa falta de acuerdo motivó la adopción de estas medidas de fuerza.
En este tipo de protestas la restricción en la autorización y gestión de planes de vuelo repercute directamente en la operatoria diaria, porque los despegues y aterrizajes dependen de la coordinación de los servicios de navegación aérea. Por esa razón, aunque las protestas se concreten en horarios determinados, su efecto puede extenderse más allá de las franjas anunciadas: la reorganización de las grillas y la necesidad de reubicar aeronaves o tripulaciones pueden generar demoras persistentes y cambios en vuelos posteriores.
Quedan exceptuados de la medida los vuelos sanitarios, humanitarios, de Estado y aquellas aeronaves que se encuentren en situación de emergencia, conforme a lo indicado por el gremio. Estas excepciones buscan preservar vuelos prioritarios y operaciones críticas para la seguridad y la salud.
Ante este escenario, se recomienda a los pasajeros consultar el estado de su vuelo directamente con la aerolínea antes de dirigirse al aeropuerto y estar atentos a notificaciones de cambios de horario. Las compañías suelen informar con antelación sobre modificaciones derivadas de conflictos gremiales, aunque la dinámica puede variar según la evolución de la medida. Asimismo, conviene prever tiempos adicionales para el traslado y revisar opciones de reprogramación o reembolso en caso de afectaciones.

