Este martes a las 9.30 el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) reanuda el juicio por la causa conocida como “Cuadernos”, considerado uno de los expedientes de corrupción más complejos de la reciente historia política argentina.
Uno de los focos principales será la exposición de la defensa de Cristina Fernández de Kirchner, investigada como una de las acusadas centrales bajo la figura de jefa de una asociación ilícita dedicada a la recolección de fondos ilegales.
Los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli presidirán las audiencias en esta etapa, tras la extensa lectura de cargos que en diciembre superó las 20 horas y abarcó miles de páginas.
La reanudación inaugura la fase de “cuestiones preliminares”, un tramo técnico destinado a depurar el proceso, asegurar pruebas y delimitar el objeto del juicio. El tribunal estableció un tope de 45 minutos por intervención para estas exposiciones.
El debate oral, que se reanuda después de la feria judicial de enero, comenzará con las presentaciones de las defensas. Carlos Beraldi, abogado de Cristina Kirchner, abrirá la etapa de “cuestiones preliminares” disponiendo de 90 minutos para plantear objeciones y argumentos que cuestionen la validez del proceso.
Este tramo está pensado para abordar novedades surgidas entre la instrucción y el inicio del juicio, aunque habitualmente se convierte en un espacio donde las estrategias defensivas buscan frenar o deslegitimar la acusación.
El juicio en números
Con 28 defensas preparadas para plantear nulidades, se estima que estas exposiciones ocuparán gran parte del mes, considerando además el feriado largo de carnaval. La respuesta de la Fiscalía tendrá una audiencia exclusiva en marzo. El juicio —que formalmente comenzó el 6 de noviembre— entra así en su etapa más litigiosa antes de pasar a las indagatorias.
La causa refleja el desgaste del paso del tiempo: la investigación llegó a sumar 126 imputados en distintas instancias, aunque esa nómina se fue reduciendo de cara al debate oral.
De ese total inicial, 91 fueron enviados a juicio. Sin embargo, por fallecimientos, cuestiones médicas e incidencias procesales, la lista final quedó en 86 personas que hoy enfrentan cargos. La composición es la siguiente:
19 ex funcionarios, entre ellos la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el exministro Julio De Vido (detenido en Ezeiza) y el exsecretario de Obras Públicas José López.65 empresarios vinculados a la obra pública, la energía y el transporte.2 choferes, incluido Óscar Centeno, cuyas anotaciones dieron origen a la investigación.
La reducción responde a que cuatro imputados fallecieron antes del inicio del debate —entre ellos Juan Chediack, ex titular de la Cámara de la Construcción— y a la exclusión del empresario Enrique Pescarmona (84), quien en noviembre fue apartado del proceso tras la confirmación por parte del Cuerpo Médico Forense de un deterioro cognitivo irreversible.
La estrategia defensiva: el reciclaje de argumentos
En esta fase las defensas se concentrarán en cuestionar la validez del proceso más que en debatir de fondo la supuesta recaudación de sobornos. Se anticipan tres líneas principales de defensa:
La “contra causa”: las defensas intentarán apuntalar su estrategia con el reciente procesamiento del ex policía Jorge Bacigalupo por sobreescrituras y enmiendas detectadas en algunos cuadernos de Centeno, en una causa paralela impulsada por el empresario Armando Loson y a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi. No obstante, Gendarmería Nacional ratificó en agosto pasado la autenticidad general de los manuscritos. Además, la acusación sostiene su fortaleza en la corroboración externa de esos relatos: las direcciones registradas coinciden con los garajes donde habrían ocurrido entregas, la documentación bancaria muestra movimientos consistentes y las planillas de obras públicas se ajustan a contratos sospechados. En el centro de la prueba siguen las confesiones de los arrepentidos.El ne bis in idem: se espera que la defensa de Cristina Kirchner reitere el planteo de que no puede ser juzgada nuevamente por una misma matriz de corrupción en la obra pública que ya fue abordada en la Causa Vialidad.El ataque a los arrepentidos: frente a los pedidos de nulidad, la Fiscalía, representada por la fiscal general Fabiana León, cuenta con el respaldo del fallo de la Corte Suprema que avaló la constitucionalidad de la ley del arrepentido. Para la acusación, volver a discutir los testimonios de los 31 empresarios y funcionarios que se arrepintieron sería una maniobra dilatoria.
El alcance: una “megacausa” unificada
Lo que se ventila en la sala del TOF 7 no es un solo expediente aislado, sino la unificación de varios legajos que, en conjunto, describen una supuesta matriz sistemática. Además de la “causa madre” (los cuadernos), el juicio incorpora otros procesos:
“La Camarita”: la investigación sobre la cartelización de la obra pública vial, que examina el papel de la Cámara Argentina de Empresas Viales y del financista Ernesto Clarens.Transporte: expedientes que indagan presuntos sobornos relacionados con subsidios al transporte ferroviario y la concesión de corredores viales, que involucran a exsecretarios como Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi.
Radiografía de la prueba y lo que viene
Para dimensionar el desafío logístico de los jueces Méndez Signori, Canero y Castelli bastan los números: 899 testigos citados, 13 pericias y 139 medidas de instrucción complementarias.
Superada la instancia de nulidades, las indagatorias permitirán observar distintas posturas: quienes se ampararían en el silencio por considerar nulo el proceso (como Cristina Kirchner); quienes declararán pero mantendrán sus objeciones (como Julio De Vido); y los arrepentidos (como José López y Roberto Baratta o Juan Carlos Delor) que buscan ratificar sus confesiones ante el tribunal.
Esta etapa reavivará la disputa sobre la presencialidad de las indagatorias. La Fiscalía pidió que las declaraciones se hagan presencialmente, salvo para quienes rechacen declarar o estén privados de la libertad, como la expresidenta con arresto domiciliario y De Vido en Ezeiza. Mientras tanto, la Cámara Federal de Casación ofreció la remodelada Sala AMIA en Comodoro Py para alojar el proceso que, según describió un defensor, terminará resolviendo “la biología”.


