Rusia reanudó ataques a gran escala contra la infraestructura energética de Ucrania, lanzando, según el Ministerio de Defensa ruso, más de 70 misiles y alrededor de 450 drones. Esta operación, que pone fin a una tregua temporal, se produjo justo antes de la reanudación de la segunda ronda de negociaciones trilaterales sobre Ucrania en Abu Dabi, donde participarán delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos.
El Ministerio de Defensa ruso indicó que la ofensiva fue una respuesta a ataques ucranianos contra objetivos civiles en territorio ruso. En un parte publicado en Telegram se afirmó que se emplearon armas de largo alcance y alta precisión para golpear empresas del sector militar-industrial ucraniano y puntos clave del sistema energético. El Kremlin había advertido con anterioridad que la suspensión de bombardeos sobre infraestructura energética sería limitada y vigente solo hasta el domingo previo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, denunció que el Kremlin eligió deliberadamente el periodo más frío en décadas para retomar los ataques contra la red eléctrica, cuando las temperaturas rondan los 20 grados bajo cero. Zelensky afirmó en redes sociales que, “sin presión a Rusia no terminará”, y pidió máxima presión internacional. Reclamó además el envío urgente de más sistemas de defensa aérea para proteger a la población y la infraestructura estratégica. Según su versión, en este ataque Rusia empleó más de 70 misiles y unos 450 drones.
El bombardeo afectó en particular a centrales termoeléctricas que suministran energía a Kiev, Kharkiv y Dnipró, tres de las ciudades más pobladas de Ucrania, informó el ministro de Energía, Denís Shmigal. El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, señaló en redes sociales que 1.170 edificios de varias plantas en los distritos de Dárnitsia y Dniprovski permanecen sin calefacción. El Servicio Estatal de Emergencias (DSNS) comunicó que al menos cinco personas resultaron heridas y que varios edificios altos sufrieron daños materiales.
La ofensiva se produjo tras una pausa iniciada el jueves pasado, cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, y el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron detener temporalmente los bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana. Moscú, no obstante, había advertido que la suspensión tendría un carácter limitado.
La segunda ronda trilateral sobre Ucrania, con mediación de Estados Unidos, está prevista para miércoles y jueves en Abu Dabi, según informó el Kremlin. Dmitri Peskov, portavoz presidencial, confirmó en su rueda de prensa telefónica diaria que la reunión fue aplazada desde el domingo anterior para coordinar las agendas de las tres partes, después de que se supiera que el negociador jefe de Estados Unidos, Steve Witkoff, no podría viajar. Peskov también confirmó que el emisario del Kremlin, Kiril Dmítriev, se reunió el fin de semana pasado con representantes estadounidenses en Florida, en conversaciones centradas exclusivamente en asuntos económicos.
Las nuevas hostilidades, combinadas con las bajas temperaturas, agravan la crisis humanitaria en Ucrania, mientras la diplomacia internacional intenta abrir un espacio de diálogo en los Emiratos Árabes Unidos. La escalada militar coincide con los esfuerzos de negociación y mantiene a la región bajo una alta tensión, con consecuencias directas para la población civil y la infraestructura crítica.


