Medios israelíes informaron que el edificio de la Asamblea de Expertos en Qom, al sur de Teherán, fue destruido en un ataque aéreo mientras sus 88 miembros se reunían para elegir a un nuevo Líder Supremo. Previamente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron un ataque contra lo que describieron como el principal complejo operativo del régimen iraní en Teherán, sin aclarar si ese complejo incluía el objetivo en Qom.
Según las FDI, la operación, liderada por la Fuerza Aérea e instruida por la Dirección de Inteligencia Militar, se llevó a cabo de noche y apuntó a instalaciones estratégicas. Entre los blancos mencionados figuraron la oficina presidencial, el edificio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y el complejo donde se reúnen las máximas autoridades de seguridad, además de un instituto de formación de oficiales y otras infraestructuras del régimen.
El comunicado israelí describió el complejo atacado como una de las propiedades más seguras de Irán, que se extiende por varias calles en el centro de Teherán. Según las FDI, en ese lugar se coordinan actividades relacionadas con el programa nuclear iraní y la planificación de acciones hostiles contra Israel; indicaron además que ha sido utilizado por Ali Khamenei y que sirve como centro operativo y de financiación de agentes catalogados como terroristas por las autoridades israelíes.
Israel afirmó que el ataque fue posible tras una amplia recolección de información e investigación de inteligencia militar, y que su objetivo es dañar la continuidad operacional de los sistemas de mando y control iraníes. Según las FDI, la operación constituye un golpe importante a la estructura operativa y decisoria del gobierno iraní.
En paralelo, Estados Unidos llevó a cabo ataques durante la madrugada contra instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Irán. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) declaró que sus fuerzas destruyeron centros de mando y control, sistemas de defensa aérea, sitios de lanzamiento de misiles y drones, y aeródromos militares en operaciones sostenidas. El Pentágono afirmó que estas acciones buscan restablecer la seguridad en el Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz, rutas clave para el comercio internacional por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Por su parte, el CGRI aseguró haber atacado “a gran escala” la base aérea estadounidense en Sheikh Isa, Bahréin. Un comunicado citado por la agencia oficial Irna indicó que fuerzas navales iraníes habrían empleado 20 drones y tres misiles, destruyendo supuestamente el principal puesto de mando de la base; no se presentaron pruebas independientes que confirmaran estos daños.
En este contexto de escalada, el Comando Central de Estados Unidos comunicó que la flota naval iraní en el Golfo de Omán fue destruida. “Hace dos días, el régimen iraní tenía 11 barcos en el Golfo de Omán. Hoy no queda ninguno”, afirmó CENTCOM, señalando que, según Washington, esa pérdida marca el final de una fase de ataques y amenazas a la navegación internacional en la región.

