Pakistán realizó nuevos bombardeos sobre Kabul la noche del lunes; el régimen talibán afirmó que un hospital de rehabilitación para personas con adicciones fue alcanzado y que hubo víctimas civiles.
Las autoridades de facto denunciaron que pacientes en tratamiento resultaron afectados y calificaron la acción como una violación de la soberanía afgana.
El portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, afirmó que el blanco fue un centro médico destinado al tratamiento de drogodependientes.
Según Mujahid, el ejército paquistaní volvió a violar la soberanía atacando ese hospital, ocasionando muertos y heridos entre los pacientes que recibían tratamiento.
Mujahid condenó la operación y sostuvo que el ataque contraviene normas humanitarias internacionales.
Añadió que consideran el hecho un acto inhumano que viola principios básicos.
Las explosiones se escucharon en distintas zonas de Kabul; testigos relataron que varios aviones militares sobrevolaron el área antes de las detonaciones y que se observaron columnas de humo sobre el centro de la ciudad.
El gobierno de Islamabad negó que los bombardeos tuvieran como blancos instalaciones civiles y afirmó que las operaciones apuntaron a posiciones insurgentes y a estructuras que, según Pakistán, están vinculadas al grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP).
Pakistán indicó que sus fuerzas atacaron “instalaciones militares e infraestructura de apoyo al terrorismo” en Kabul y en la provincia oriental de Nangarhar, cerca de la frontera, y rechazó las acusaciones de haber golpeado un centro médico.
El Ministerio de Información paquistaní aseguró que sus acciones se ejecutan con precisión y con cuidado para evitar daños colaterales.
La ofensiva aérea ocurre días después de otro ataque de la aviación paquistaní contra Kabul y contra un depósito de combustible en Kandahar, que Afganistán atribuye a Pakistán y que, según el régimen talibán, dejó al menos cuatro muertos y fue una “agresión flagrante”.
La tensión entre ambos países se intensificó desde finales de febrero, cuando Pakistán anunció una campaña militar contra supuestas bases del TTP en territorio afgano, afirmando que combatientes de ese grupo operan desde Afganistán para lanzar ataques en Pakistán.
Los talibanes han rechazado esas acusaciones y niegan permitir la presencia de insurgentes en su territorio.
La escalada también ha provocado represalias: las autoridades paquistaníes informaron que un dron lanzado desde Afganistán alcanzó el centro militar “Hamza” en el distrito de Islamabad, lo que, según informes oficiales, habría sido la primera vez que un aparato no tripulado impactó la capital paquistaní desde territorio afgano.
Además de los bombardeos, las fuerzas de ambos países mantienen enfrentamientos regulares a lo largo de la Línea Durand, la frontera que los separa; los intercambios de fuego comenzaron poco después del inicio de la ofensiva aérea el 26 de febrero y se han producido de manera intermitente desde entonces.
El domingo, Pakistán denunció que al menos cuatro civiles murieron por fuego de artillería procedente de Afganistán en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa; los talibanes afirmaron que ese ataque fue una represalia por los bombardeos paquistaníes.
Las operaciones militares se han concentrado principalmente en Kabul y en varias provincias del este y del sur, zonas cercanas a la frontera, provocando desplazamientos de población y dificultando la entrega de ayuda humanitaria en diversas regiones.
(Con información de EFE y AFP)



