Las intensas lluvias y los fuertes vientos obligaron a declarar una alerta roja en la zona operativa del Aeropuerto de Ezeiza. Como medida preventiva y de acuerdo con los protocolos de seguridad, se procedió a separar al personal de pista y a suspender temporalmente las tareas durante algunos minutos para resguardar tanto al personal como a las aeronaves.
En el marco de ese episodio meteorológico, dos vuelos previstos en Ezeiza fueron desviados: uno de Boliviana de Aviación con destino a Santa Cruz de la Sierra y otro con destino a Corrientes, que finalmente fue redirigido al aeropuerto de Córdoba. A pesar de los desvíos, no se registraron cancelaciones; sin embargo, la interrupción momentánea de las operaciones provocó demoras que comenzaron a trasladarse a toda la programación aérea del día.
Fuentes del sector señalaron que este tipo de situaciones suele generar un “efecto dominó”: la reprogramación de despegues y aterrizajes altera la secuencia de vuelos y termina impactando en conexiones nacionales e internacionales. Aunque la actividad aérea se reanudó cuando las condiciones climáticas lo permitieron, las demoras persistieron y continuaron afectando diversos servicios hasta estabilizar nuevamente la operativa.
La decisión de suspender momentáneamente las operaciones respondió estrictamente a los protocolos vigentes ante condiciones meteorológicas adversas. La prioridad de las autoridades aeroportuarias y de las empresas fue garantizar la seguridad de los trabajadores y la integridad de las aeronaves, evitando riesgos innecesarios durante las ráfagas de viento y las precipitaciones intensas.
Ezeiza, como uno de los principales nodos aéreos del país, tiene un papel central en la conectividad nacional e internacional; por eso, incluso interrupciones breves pueden tener repercusiones amplias sobre la programación de vuelos y las conexiones de pasajeros. Hasta el momento no se reportaron incidentes ni situaciones de riesgo vinculadas a los desvíos realizados durante la alerta, según las fuentes consultadas.
Ante episodios meteorológicos de esta naturaleza, las autoridades y las aerolíneas suelen activar planes de contingencia que incluyen desvíos, reasignación de puertas y coordinación con otros aeropuertos para minimizar el impacto. A los pasajeros afectados se les recomienda mantener comunicación con sus respectivas aerolíneas o consultar el estado de sus vuelos a través de los canales oficiales para obtener información actualizada sobre horarios, reprogramaciones y opciones de asistencia.



