28 de marzo de 2026
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Guerra encarece fertilizantes y alerta sobre comercio, cosechas e inflación

Después de un 2025 récord, las importaciones de fertilizantes podrían volver a aumentar de forma marcada.

El aumento del precio de los fertilizantes presiona la balanza comercial argentina

La producción de fertilizantes nitrogenados, como la urea, depende del gas natural como materia prima, por lo que su costo es muy sensible a las variaciones en los precios de la energía. Los incrementos recientes en los valores energéticos afectan de manera especial a Argentina, donde el fuerte crecimiento del uso de fertilizantes en la última década se cubrió en gran medida con compras en el exterior.

Para ilustrarlo, datos de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) muestran que entre 2018 y 2025 la producción anual promedio de fertilizantes nitrogenados fue de 1,13 millones de toneladas, mientras que las importaciones promediaron 1,74 millones de toneladas por año. Con la mayor apertura comercial, la participación de las compras externas en la oferta total subió del 53,8% en 2024 al 67,5% en 2025.

El economista Federico Kisza, de Analytica, advirtió a Ámbito que si los efectos del conflicto persisten, y en un contexto de apreciación cambiaria y mayor facilidad para importar fertilizantes, las adquisiciones externas podrían acercarse a los niveles récord observados durante la guerra en Ucrania. Señaló además que la circulación de gran parte del comercio global de fertilizantes por el estrecho de Ormuz y los daños en infraestructura clave en la región afectan la provisión de gas, elemento central para la producción de estos insumos.

Problemas de rentabilidad en el agro y posible impacto en el precio de los alimentos

Los fertilizantes nitrogenados se aplican principalmente en los cultivos de trigo y maíz, de modo que su encarecimiento eleva los costos del sector agropecuario. Ese aumento puede impactar tanto las exportaciones agrícolas como los precios de productos alimentarios en el mercado interno.

Kisza aclaró que la coyuntura no afectará la cosecha gruesa inminente, porque los fertilizantes ya fueron aplicados, pero sí incidirá en las decisiones de siembra para la campaña 2026/2027, que comienzan a definirse en mayo para el trigo. En la misma línea, Claudio Caprarulo, director de Analytica, señaló en sus redes que los productores han advertido que podría reducirse la producción de trigo por la caída de la rentabilidad.

Gonzalo Augusto, de la Bolsa de Cereales de Córdoba, comentó que si no sube el precio del trigo hasta niveles que hagan rentable fertilizar, algunos productores podrían disminuir el uso de fertilizantes o incluso optar por no sembrar, lo que derivaría en menores volúmenes disponibles para la exportación.

Respecto al impacto sobre los alimentos, Kisza prevé que habrá transmisión del aumento de costos a los precios finales, pero no de forma inmediata. Recordó que maíz y trigo son insumos básicos para harinas, aceites y producción animal, por lo que una suba en el precio de la urea terminará repercutiendo en esos productos.

Un posible vínculo virtuoso entre Vaca Muerta y el agro

Tras la guerra en Ucrania, la empresa Profertil mostró interés en avanzar en la sustitución de importaciones de fertilizantes, aunque esos planes se vieron truncados por cambios en la política de comercio exterior. Es relevante señalar que hasta fines de 2025 YPF poseyó el 50% de las acciones de Profertil; posteriormente la petrolera estatal decidió vender su participación.

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