28 de marzo de 2026
Buenos Aires, 26 C

Nicky Hilton, heredera de perfil bajo

Pertenecer a una de las familias más conocidas del mundo significa para Nicky Hilton algo más que un apellido: implica proteger la privacidad y redefinir el rol femenino en un entorno de brillo público y escrutinio. En una entrevista con The Times, la empresaria y diseñadora explica por qué optó por la discreción desde joven y cómo vive la nueva etapa tras mudarse a Londres.

Lejos de la exposición que alcanzó su hermana Paris, Nicky ha construido una vida enfocada en la privacidad y en sus propios proyectos. Para ella, la independencia femenina pasa por decidir qué se comparte, cómo se organiza la familia y cuál es la contribución social, buscando un legado guiado por su voluntad más que por la notoriedad de los Hilton.

En la conversación con The Times, Nicky recuerda los orígenes familiares: “Somos la cuarta generación de una familia hotelera”, y rememora la infancia junto a Paris antes del auge de los reality shows y la cultura de celebridad juvenil que siguió.

La propuesta de hacer un programa juntas llegó en la adolescencia, pero Nicky puso un límite: se negó a perder su privacidad. “Recibí ofertas de las cadenas con grandes cheques y la promesa de fama, pero soy más reservada que Paris. La idea de que nos enviaran a una granja y grabaran todo no me encajaba”, cuenta.

“No quería ser la payasa; quería proyectar elegancia”, afirma, y explica que así lo dejó claro cuando rechazó el formato que lanzaría la carrera mediática de su hermana.

Aunque eligieron caminos distintos, mantienen una relación cercana. “Mis amigas bromean diciendo que soy la guardiana; ese es mi apodo”, dice Nicky a The Times, refiriéndose a su papel protector respecto a Paris.

“Tengo buen instinto para detectar a quién acercar o alejar. Sé cómo mantener a ciertas personas lejos. Mi hermana, quizá, no tanto”, añade.

Nicky Hilton, una vida de discreción frente al foco mediático

La diferencia de temperamento marcó sus vidas: Paris se convirtió en un ícono global antes de las redes sociales, con éxitos comerciales pero también persecuciones de paparazis y polémicas. Nicky, en cambio, priorizó el bienestar personal y familiar.

Sobre el documental en el que Paris relata abusos sufridos en la adolescencia, Nicky reconoce que fue “definitivamente emotivo”.

Prefiere no entrar en detalles, pero dirige la conversación hacia el trato que recibieron Paris y otras jóvenes de su generación. “Es indignante cómo fueron vilipendiadas y acosadas”, afirma con claridad. “Fue un comportamiento irresponsable y malintencionado. Eran chicas que salían a divertirse; a veces demasiado, pero sin hacer daño a nadie. Quisiera pensar que hoy eso no ocurriría. Creo que, con los movimientos por la justicia social, hemos empezado a despertar y a entender que ese trato ya no se tolera. Aunque ha mejorado, no sé si desaparecerá por completo”.

Con un carácter reservado, Nicky subraya la importancia de la solidaridad entre mujeres y la necesidad de reclamar espacios propios frente a una cultura mediática que durante años castigó a las jóvenes del espectáculo.

De Nueva York a Londres: familia y proyectos personales

La mudanza a Londres supuso una nueva etapa para Nicky y su esposo, James Rothschild. Desde enero viven en Notting Hill; sus hijas, Theodora y Lily-Grace, reciben clases en casa con el currículo estadounidense y el hijo menor asiste a una guardería local.

“Siempre venía a Londres de niña, pero ahora siento que me he vuelto a enamorar de la ciudad. Notting Hill es encantador: tengo mis sitios, el carnicero, la cafetería y el mercado de Portobello Road”, comenta.

La adaptación ha sido fluida, también por las visitas de viejos amigos de Nueva York o Los Ángeles. Entre las razones del traslado, menciona motivos familiares y profesionales, como la cercanía a la madre de James.

Desde Londres dirige dos marcas: una línea de joyería personalizable inspirada en sus hijas y una colaboración con una firma infantil, ambas establecidas en la ciudad. Enseña su anillo con una foto de su perro y dice: “No confío en quien no quiera a los animales”.

Fama, activismo y la reivindicación femenina en la era digital

El contraste con la trayectoria de Paris es ahora más palpable. Nicky valora cómo su hermana transformó su dolor en activismo efectivo. “Estoy muy orgullosa de ella”, asegura, y añade: “¿Quién hubiera pensado que estaría impulsando leyes en el Congreso y convirtiendo ese dolor en propósito?”.

Reconoce y celebra el trabajo legislativo de Paris en la protección de menores y observa que hoy hay mayor conciencia social, aunque persiste el escrutinio sobre las jóvenes famosas. Opina que el activismo forma parte esencial del papel público actual, ya que las figuras públicas aprenden a defenderse y a convertir las dificultades en oportunidades de cambio.

Recuerdos y lecciones de una heredera moderna

Hilton evoca una infancia y adolescencia entre el lujo y la cercanía a celebridades: “Vivir en el Waldorf Astoria era divertido y muy glamuroso”, rememora.

“Un día podías coincidir en el ascensor con un presidente; otro, con los Rolling Stones. Paris y yo nos escondíamos en el salón de baile bajo las mesas o buscábamos regalos”, relata.

Los primeros años de exposición no estuvieron exentos de travesuras. Nicky recuerda una sesión de fotos en Hollywood para Vanity Fair con apenas 16 años, hecha a escondidas de sus padres, y las dificultades de crecer entre la atención pública y el control familiar. “Me encantaba la escuela, pero desde los 14 ya frecuentábamos clubes nocturnos en Manhattan”, comenta. El acceso a la celebridad abría puertas, pero también implicaba presión y vigilancia constantes.

Sus primeros pasos profesionales incluyeron una marca de moda propia y una participación activa en la Fundación Hilton. “Disfruto trabajando; me aburriría si no lo hiciera”, afirma.

Hoy, con su propia familia y una carrera consolidada, Nicky reivindica la importancia de tener un propósito definido, incluso dentro de una familia marcada por la notoriedad y el privilegio. Para ella, la motivación y el sentido son esenciales: el linaje no basta, el legado real se construye con voluntad y convicción personales.

Artículo anterior

El estrecho Trump y las tensiones en Ormuz

Artículo siguiente

Lizy Tagliani contó la charla con su hijo de 5 años tras decir mamá es un varón

Continuar leyendo

Últimas noticias