La incorporación de la inteligencia artificial (IA) a la vida cotidiana está transformando el comercio electrónico y los métodos de pago. Las compras en línea se simplifican y acortan, reduciendo pasos, clics y tiempos. En lugar de que el usuario busque productos en motores de búsqueda, la IA puede recibir una instrucción y encargarse de todo el proceso: encontrar opciones, compararlas, seleccionar la más adecuada y completar el pago con el medio más conveniente.
En Argentina ya se observa el desarrollo del comercio agéntico, en el que un agente de IA —como ChatGPT, Gemini, Cloud, Perplexity u otros— asume todas las etapas de la compra. El objetivo es que el consumidor formule una única orden, por ejemplo “quiero un pantalón talle 46 de la marca X que cueste como máximo Y”, y que el asistente gestione la búsqueda, la comparación y la compra, manteniendo la posibilidad de diálogo a lo largo del proceso.
Este avance impulsa aún más el ecosistema de pagos digitales en Argentina, que ya se encuentra en expansión por los cambios en los hábitos de los usuarios. El uso de agentes de IA introduce términos como “pagos agénticos” o “comercio agéntico” para describir estas nuevas formas de interacción y transacción.
Tarjetas
A nivel regional, las emisoras de tarjetas están probando soluciones que impactan el mercado argentino. Mastercard, por ejemplo, realizó las primeras transacciones de pagos agénticos en entornos controlados, demostrando que la IA puede buscar, recomendar y completar compras en nombre de los usuarios, manteniendo estándares de seguridad, trazabilidad y control.
Esas operaciones se ejecutaron mediante Mastercard Agent Pay, una iniciativa que permite completar transacciones de extremo a extremo iniciadas por agentes de IA, con tarjetas de débito y crédito y siempre con el consentimiento del titular.
La compañía cerró alianzas en varios países de la región y en Argentina participó el Banco Nación en las pruebas piloto. Desde la entidad indicaron que están impulsando una transformación digital orientada a ofrecer soluciones más ágiles, seguras y escalables, y que su participación en transacciones agénticas representa un avance importante sin comprometer los estándares de seguridad y gobernanza.
El esquema de pagos agénticos incluye medidas para proteger las credenciales de pago y los datos de la tarjeta, así como mecanismos de autenticación biométrica y la noción de “intención verificable”, que ayuda a distinguir operaciones legítimas de posibles fraudes.
Visa también lanzó un plan piloto regional de comercio con agentes de IA, en alianza con Santander, que abarcó Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay. Las compras realizadas en ese marco cumplieron con los requisitos de seguridad y con el consentimiento explícito de los usuarios, quienes delegaron en la IA la ejecución de la operación.
Según Visa, más del 70% de los consumidores latinoamericanos ya integraron alguna herramienta de inteligencia artificial en sus procesos de compra, y el piloto sirve para preparar a todos los actores del ecosistema para esta evolución.
Billeteras
En el ámbito de las billeteras digitales también hay avances. Modo, la aplicación compartida por más de 35 bancos del sistema financiero argentino, se convirtió en la primera empresa latinoamericana en contar con su propia app dentro de ChatGPT, la plataforma de OpenAI. La integración agrega una capa conversacional orientada al ahorro: desde ChatGPT, los usuarios pueden consultar promociones y beneficios disponibles en bancos y comercios del ecosistema, sin reemplazar la aplicación tradicional de Modo.
La propuesta consiste en que el usuario acceda a ChatGPT y allí esté disponible la información vinculada a Modo, de modo que la IA pueda recomendar la opción de pago con la mejor promoción. Ambas aplicaciones se vinculan al mismo usuario y, a diferencia de lo que ocurre en e-commerce o redes sociales, la recomendación del agente no se ve influida por publicidad: la IA ofrecerá la opción con el precio más bajo para el producto solicitado.
Modo ya trabaja en la integración con emisores de tarjetas y con cadenas minoristas para implementar la solución, y mantiene conversaciones con plataformas como Temu y Shein. Según su CEO, Rafael Soto, el ecosistema de pagos digitales en Argentina alcanzó un nivel de madurez que habilita este siguiente paso.
Según explica Soto, la compra agéntica requiere tres elementos: que los comercios ofrezcan “visibilidad agéntica” de todo su catálogo para que el agente pueda buscar con precisión; que el algoritmo priorice el precio, considerando promociones si corresponde; y que el pago se concrete con la opción más conveniente según el pedido del usuario.
“Queremos que todos los comercios de Argentina puedan vender de esta forma. El foco está en innovar para mejorar la experiencia de millones de personas”, comentó Soto. Modo, usada por la mayoría de las entidades líderes del país (excepto el Banco Provincia, que dispone de Cuenta DNI), reporta 25 millones de usuarios habilitados, 7,5 millones de usuarios activos, un millón de comercios en la red y más de 50 millones de transacciones mensuales.
Fuera del ámbito bancario, Mercado Pago también avanza en comercio agéntico incorporando IA en las operaciones y en la experiencia de usuario. A principios de año, la aplicación de Mercado Libre lanzó un Asistente Financiero Personal con más de 100 funcionalidades, que permite interactuar por voz o texto para gestionar distintos aspectos de la compra.
Con esa herramienta los usuarios pueden, por ejemplo, pagar servicios adjuntando una foto, realizar transferencias compartiendo capturas con los datos de destino, crear recordatorios y alertas personalizadas, y consultar gastos y saldos en tiempo real. En operaciones sensibles, la confirmación del usuario siempre es requerida.
Además de emplear IA para prevenir fraudes, Mercado Pago la utiliza para otorgar créditos mediante un modelo distinto al de la banca tradicional. Su sistema de scoring analiza el comportamiento de los usuarios dentro y fuera de su ecosistema, considerando más de 3.000 variables, lo que permite ampliar el acceso al financiamiento formal, personalizar condiciones y ajustar el riesgo en tiempo real para ofrecer líneas acordes a la capacidad de pago de cada usuario.



