29 de marzo de 2026
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Norcoreanos enviados a Rusia sufren trabajo forzado en condiciones brutales

Jornadas de hasta 17 horas en condiciones extremas —trabajando bajo la nieve, sin guantes ni equipo de protección— en obras de construcción cerradas donde los pasaportes son confiscados al llegar y las salidas son prácticamente inexistentes. Así lo presenta un nuevo informe sobre trabajadores norcoreanos enviados a Rusia a través del programa estatal de exportación de mano de obra, según reveló Fox News tras obtener el documento.

El estudio, preparado por la organización internacional de derechos humanos Global Rights Compliance, reúne 21 testimonios directos de trabajadores en tres ciudades rusas que no se conocían entre sí. En todos los casos, los investigadores identificaron los 11 indicadores de trabajo forzado definidos por la Organización Internacional del Trabajo, entre ellos servidumbre por deudas, restricción de movimiento, retención de salarios, horas extraordinarias excesivas, violencia física, vigilancia constante y condiciones de vida degradantes.

Un exempleado identificado solo como “RT” relató a Fox News que llegó convencido de que podría ahorrar lo suficiente para mejorar la vida de su familia, pero pronto comprendió que los ingresos no serían realmente suyos.

El informe describe un mecanismo sistemático. Según Yeji Kim, asesora de Global Rights Compliance para Corea del Norte, cada trabajador destinado en el exterior debe pagar mensualmente al Estado norcoreano una suma obligatoria denominada gukga gyehoekbun.

Un trabajador típico percibe en torno a 800 dólares al mes por hasta 420 horas de trabajo, pero entre 600 y 850 dólares se deducen de inmediato para cubrir esa cuota estatal, además de gastos de viaje y alojamiento colectivo. Lo que permanece disponible para el trabajador suele rondar los 10 dólares. Si no se cubre la cuota, la diferencia se registra como deuda y puede arrastrarse durante meses o incluso un año entero.

“Debes pagar pase lo que pase”, contó RT a Fox News. “No hay negociación. Viniste a ganar y te vas con nada. Y si fallas demasiadas veces, te mandan a casa. Pero volver a casa no significa alivio: implica listas negras, interrogatorios y, a veces, que tu familia sufra consecuencias.”

Según el informe, los pasaportes son confiscados el día de la llegada por funcionarios de seguridad norcoreanos y no se devuelven. Las salidas del recinto laboral son escasas —pocas veces al año— y siempre organizadas en grupo, con recuentos y hora fija de regreso. Varios testimonios documentan episodios de violencia física; en uno se consigna que un trabajador fue golpeado con tal crudeza que no pudo trabajar durante dos semanas. La vigilancia es permanente y se aplican castigos colectivos para que los propios trabajadores se controlen entre sí.

Las condiciones de vida descritas son gravemente deficientes: contenedores sobrepoblados con cucarachas y chinches, acceso a duchas apenas una o dos veces al año y, en algunos casos, un único día libre anual. “Llevamos una vida peor que el ganado”, afirmó uno de los entrevistados.

El programa no es marginal para la economía norcoreana. Citando estimaciones del Panel de Expertos de la ONU, el informe indica que genera aproximadamente 500 millones de dólares anuales, una fuente de ingresos clave para un régimen sometido al régimen de sanciones más estricto en la historia de la ONU. Según los investigadores, esos fondos financian a la élite política, sostienen redes de lealtad internas y contribuyen al desarrollo militar, incluido el programa nuclear.

Se calcula que alrededor de 100.000 trabajadores norcoreanos han sido enviados al exterior bajo este programa. El informe señala que las empresas rusas los emplean ocultando deliberadamente su identidad, de modo que muchos trabajadores no saben para quién trabajan realmente.

Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU exigen la repatriación de los trabajadores norcoreanos, por lo que su permanencia continuada en Rusia podría constituir una violación potencial de las sanciones internacionales.

El uso de mano de obra forzada se inserta en una relación cada vez más estrecha entre Pyongyang y Moscú. Kim Jong-un reafirmó recientemente el apoyo “inquebrantable” de Corea del Norte a Rusia en la guerra en Ucrania. En junio de 2024, ambos líderes firmaron un acuerdo militar que prevé asistencia “sin demora” en caso de ataque. Servicios de inteligencia surcoreanos y occidentales estiman que Pyongyang ha enviado miles de soldados a la región rusa de Kursk, además de proyectiles de artillería, misiles y sistemas de cohetes de largo alcance, a cambio de suministros de alimentos y tecnología armamentística.

RT, que consiguió escapar del sistema, dijo sentirse obligado a hablar. “Somos personas igual que ustedes, pero trabajamos como animales”, declaró. “Ahora mismo hay hombres en obras de construcción en Rusia trabajando 16 horas al día, durmiendo en contenedores, sin recibir dinero, sin poder llamar a casa y sin posibilidad de irse. Sus nombres no figuran en ningún informe. Nadie sabe que están ahí. Pero están.”

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