30 de marzo de 2026
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11 claves para proteger el corazón y el cerebro

La salud del cerebro y del corazón puede mejorarse de forma simultánea. Un equipo de especialistas en Canadá presentó una guía que vincula ambos órganos y propone un enfoque integral para el tratamiento de enfermedades crónicas.

La guía recomienda dejar de separar el cuidado del corazón y del cerebro. Fue publicada en la revista Canadian Medical Association Journal y ofrece orientaciones prácticas para abordar las enfermedades crónicas desde una perspectiva conjunta.

Por qué unir las recomendaciones para cerebro y corazón

Muchas enfermedades cardíacas y cerebrales aparecen de manera concurrente y comparten factores de riesgo y mecanismos comunes, por lo que resulta más eficaz tratarlas de forma coordinada.

La doctora Jodi Edwards, del Instituto del Corazón de Ottawa, señaló que integrar ambas áreas facilita una comprensión más completa del estado de cada paciente y ayuda a prevenir complicaciones.

La guía contiene recomendaciones dirigidas a médicos, equipos de salud y pacientes con riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrales.

Se fundamenta en la evidencia científica y en la experiencia de pacientes involucrados en su elaboración.

Además, incorpora las diferencias entre hombres y mujeres para optimizar los tratamientos. Aporta estas 11 recomendaciones:

Revisar la memoria en personas con fibrilación auricular, dado su mayor riesgo de deterioro cognitivo; la fibrilación auricular es una alteración del ritmo cardíaco que causa latidos irregulares en las aurículas del corazón. Preguntar por síntomas de depresión en pacientes con enfermedad coronaria y ofrecer tratamiento cuando se detecten. Controlar la presión arterial de forma intensiva en personas con alto riesgo cardiovascular para proteger la función cerebral. Reducir el colesterol de manera agresiva en quienes han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) para evitar infartos, y en quienes han tenido un infarto para prevenir un ACV. Indicar vacunas contra la gripe, la neumonía y el herpes zóster en mayores de 65 años para disminuir el riesgo de infarto, ACV y deterioro cognitivo. Proporcionar herramientas de toma de decisiones compartida que faciliten la implementación de las recomendaciones entre paciente y médico. Considerar y ajustar los tratamientos según las diferencias de sexo y género y las necesidades individuales. Promover la colaboración entre cardiólogos, neurólogos y profesionales de salud mental para ofrecer una atención integral. Adaptar los planes terapéuticos cuando coexisten varias enfermedades crónicas, evitando centrarse solo en una condición. Incluir las preferencias y valores del paciente al seleccionar opciones de tratamiento. Emplear materiales gráficos y educativos para que médicos y pacientes comprendan y apliquen mejor cada recomendación.

Por qué el enfoque es diferente

El doctor Peter Liu, del Instituto del Corazón de Ottawa, explicó que tratar a la persona en su conjunto, en lugar de segmentar los cuidados por órganos, mejora el control de las enfermedades y contribuye a prevenir nuevos problemas.

Así, los médicos pueden identificar riesgos con antelación y elegir el tratamiento más adecuado para cada caso.

La guía incluye infografías, materiales didácticos y herramientas prácticas para facilitar la aplicación de las recomendaciones por parte de médicos y pacientes.

“Esperamos que esta sea una guía práctica y aplicable que ayude tanto a los médicos de atención primaria como a otros profesionales de la salud a manejar mejor a los pacientes con enfermedades cerebrales y cardíacas concurrentes”, afirmó Sheldon Tobe, médico nefrólogo del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook y codirector y cofundador de la iniciativa C-CHANGE junto con el doctor Liu.

Este modelo, desarrollado con apoyo del Canada First Research Excellence Fund, pretende inspirar a otros equipos médicos a elaborar directrices centradas en las personas y no solo en las enfermedades.

El objetivo es mejorar la calidad de vida y la atención médica de quienes enfrentan problemas del corazón y del cerebro.

Mantener hábitos saludables —alimentación equilibrada, ejercicio regular y manejo del estrés— protege al corazón y al cerebro simultáneamente. Consultar al médico ante cualquier síntoma o duda permite detectar y tratar a tiempo posibles problemas de salud.

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