3 de abril de 2026
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ONU aplaza votación sobre fuerza defensiva en estrecho de Ormuz

El Consejo de Seguridad de la ONU aplazó la votación prevista para este viernes sobre un proyecto de resolución que autoriza el uso de fuerza “defensiva” en el estrecho de Ormuz y no fijó una nueva fecha para retomar el trámite.

El programa oficial señalaba que los 15 miembros debían votar por la mañana un borrador presentado por Baréin para proteger el transporte marítimo frente a ataques de Irán, pero el calendario se modificó la noche del jueves.

Fuentes diplomáticas indicaron que la razón oficial fue que Naciones Unidas observa el Viernes Santo como día festivo, aunque esa circunstancia ya se conocía cuando se anunció la votación. Hasta ahora no se ha determinado una nueva fecha.

El texto, respaldado por Estados Unidos, permitiría a los Estados miembros actuar de forma unilateral o mediante “asociaciones navales multinacionales voluntarias” para emplear “todos los medios defensivos necesarios y proporcionales a las circunstancias” con el fin de garantizar el tránsito marítimo y disuadir intentos de cierre o interferencia.

La iniciativa responde al bloqueo impuesto por Irán en el estrecho —una de las rutas clave del comercio energético mundial— en represalia por ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel que, según el contexto citado, desataron la escalada en la región hace un mes. La interrupción del tránsito afecta el transporte de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes, con impacto en los precios internacionales.

El embajador de Baréin ante la ONU, Jamal Alrowaiei, defendió la propuesta antes de la votación y afirmó que no se puede aceptar “el terrorismo económico” que perjudica a la región y al mundo, subrayando que el texto llega en un momento crítico.

El proyecto sufrió varias modificaciones para intentar sumar apoyos. La versión final elimina la referencia explícita al Capítulo 7 de la Carta de la ONU —que autoriza el uso de la fuerza para mantener o restablecer la paz— y recalca el carácter estrictamente defensivo de cualquier acción, en respuesta a objeciones de varios miembros.

El embajador francés ante la ONU, Jérôme Bonnafont, afirmó que corresponde al Consejo elaborar con rapidez la respuesta defensiva necesaria, en línea con una condena previa al bloqueo adoptada en marzo, aunque el presidente Emmanuel Macron expresó dudas sobre la viabilidad de una operación militar para liberar la vía y la calificó de “irrealista”.

La votación estaba programada para las 11:00 (15:00 GMT) del viernes, pero su aprobación no estaba asegurada. Rusia y China, con derecho de veto, mantuvieron posturas críticas; el embajador chino, Fu Cong, advirtió que autorizar el uso de la fuerza podría legitimar un empleo ilegal e indiscriminado de la fuerza y provocar una mayor escalada y graves consecuencias.

Rusia, aliado histórico de Teherán, también cuestionó las medidas que considera unilaterales. La falta de consenso entre las potencias permanentes dificulta las posibilidades de adopción del proyecto.

El analista Daniel Forti, del International Crisis Group, sostuvo que el texto enfrenta grandes dificultades para ser aprobado en el Consejo, ya que es improbable que Moscú y Pekín respalden una resolución que trate la estabilidad del estrecho únicamente como una cuestión de seguridad sin incluir una salida política duradera.

El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico del comercio global: cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial transita por esa vía. Su cierre parcial o total genera tensiones en los mercados y presiona al alza los precios de la energía.

En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a los países afectados por la escasez de combustible a actuar por su cuenta para asegurar suministro en el estrecho y afirmó que las fuerzas estadounidenses no intervendrían para asistirlos.

Las autorizaciones del Consejo de Seguridad para el uso de la fuerza son poco frecuentes. Entre los precedentes figuran la resolución de 1990 que permitió la intervención de una coalición liderada por Estados Unidos tras la invasión de Kuwait y la decisión de 2011 que autorizó la intervención de la OTAN en Libia, que condujo a la caída de Muamar Gadafi.

(Con información de AFP)

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