11 de abril de 2026
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Pixar cancela película tras tres años por temor a que niños no se identifiquen

La cancelación de Be Fri por parte de Pixar, tras tres años de desarrollo y la participación de más de 50 personas, sorprendió al estudio. Según un exempleado citado por The Hollywood Reporter, Disney justificó la decisión alegando que “los niños no podrían identificarse lo suficiente con la película”. Ese criterio provocó un debate interno y puso en evidencia la tensión entre las propuestas creativas del equipo y las prioridades comerciales de la matriz, Disney.

La película, dirigida por Kristen Lester —conocida por el cortometraje Purl—, se inspiraba en una experiencia personal de la cineasta sobre la ruptura de una amistad en la adolescencia. El guion, escrito junto a Blaise Hemingway, seguía a dos chicas que, al descubrir que su programa de televisión favorito al estilo Sailor Moon es real, emprenden una misión para salvar a la humanidad. El editor Nicholas C. Smith fue parte del equipo creativo hasta su retiro en 2024.

A finales de 2023, después de cuatro versiones del proyecto y seis rondas de revisión interna conocidas como Braintrust, Disney solicitó una reestructuración completa. Según una fuente anónima que participó en el proyecto, el equipo trabajó intensamente durante seis semanas para ajustar la historia a los nuevos requerimientos. Aun así, la compañía decidió detener la producción cuando el filme estaba listo para entrar en la etapa de animación. La explicación oficial, según testimonios, fue la percepción de que “los niños no podrían verse reflejados” en una historia centrada en dos protagonistas femeninas; incluso se citó la frase “no podemos tener una película de poder femenino”. Esta postura resultó contraria al rendimiento de otras cintas recientes del estudio como Del revés 2 y Turning Red, que también presentaron protagonistas femeninas.

De ‘BE Fri’ a ‘Elio’

La cancelación de Be Fri se produjo en un contexto de decisiones similares, como la reconfiguración de Elio, que perdió elementos de representación queer en su protagonista tras debates internos. Algunos empleados interpretaron estas medidas como una reacción a la presión mediática y social derivada de la polémica por Lightyear, que recibió críticas por la inclusión de un beso entre personajes del mismo género. El desarrollo de Be Fri se extendió tres años, con la participación de medio centenar de especialistas en animación, guion y storyboard, y pasó por cuatro grandes versiones, cada una modificada tras comentarios de directivos. La última reescritura, hecha en seis semanas, fue descrita por un exempleado como “al nivel de Hoppers”.

Fragmentos del material producido para Be Fri circularon en redes sociales, mostrando escenas que destacaban la tensión entre las protagonistas y secuencias de acción con elementos sobrenaturales. A pesar de la recepción positiva entre el personal, la decisión ejecutiva fue definitiva. La noticia generó un fuerte impacto en Pixar: empleados organizaron un acto informal para despedir el proyecto, dejando notas, dibujos y recuerdos en un espacio destinado a la memoria del filme, lo que reflejó la frustración y el apego de quienes trabajaron en él.

Algunos miembros del equipo expresaron su descontento por la influencia de percepciones externas en las decisiones creativas. Una exempleada citada en The Hollywood Reporter comentó que “la broma en Pixar” es que la dirección “no tiene columna vertebral”, aludiendo a la falta de firmeza para defender propuestas originales frente a temores sobre la recepción del público.

El caso de Be Fri fue comparado rápidamente con el éxito de KPop Demon Hunters, de Sony Pictures Animation y estrenada en Netflix, que mezcla música y aventura con protagonistas femeninas y alcanzó gran popularidad, además de obtener el premio de la Academia a mejor largometraje animado, por delante de Elio. Para quienes participaron en Be Fri, esta coincidencia refuerza la sensación de una oportunidad perdida para Pixar y Disney. A la vez, el estudio muestra señales de recuperación con Hoppers, que superó los $330 millones en taquilla global y elevó el ánimo interno de cara a próximos estrenos como Gatto y la esperada Toy Story 5. La cancelación de Be Fri sigue siendo, en cualquier caso, un recordatorio de las tensiones entre creatividad, diversidad y decisiones corporativas en la animación estadounidense.

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