11 de abril de 2026
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Netanyahu: Israel destruyó el programa nuclear y de misiles de Irán

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que, tras una serie de ataques coordinados con Estados Unidos, Israel logró destruir el programa nuclear y de misiles de Irán.

Netanyahu dijo que la campaña continúa, pero que ya se han alcanzado “logros históricos” y rechazó críticas que afirmaban lo contrario.

Según el primer ministro, Irán intentó rodear a Israel mediante alianzas con grupos y regímenes regionales, entre ellos Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano, el gobierno de Bashar al-Assad en Siria, milicias en Irak y los hutíes en Yemen; añadió que la ofensiva israelí invirtió esa dinámica y debilitó a esos actores, que según él habrían buscado asfixiar a Israel.

Netanyahu consideró que el inicio de ataques directos sobre territorio iraní constituyó un punto de inflexión. Israel desplegó aviones de combate contra objetivos dentro de Irán, algo que describió como la superación de una barrera histórica para operar en el espacio aéreo iraní.

El mandatario explicó que la decisión de lanzar la ofensiva se adoptó tras recibir inteligencia que, según sus palabras, indicaba que Irán estaba próximo a transformar uranio enriquecido en armas nucleares y a producir misiles a gran escala, dos amenazas que debían eliminarse de inmediato; sostuvo que, de no actuar, Teherán habría obtenido armas atómicas y la capacidad de lanzar miles de misiles contra Israel en días.

En la primera fase de la operación, Israel y Estados Unidos atacaron instalaciones nucleares clave, incluida Fordo, utilizando bombarderos B-2. Netanyahu afirmó que destruyeron depósitos de misiles y centenares de lanzaderas, y que fuerzas israelíes eliminaron a doce científicos nucleares iraníes, lo que, según él, desarticuló la cadena de mando científica del programa.

La segunda fase, dijo, se inició tras nueva inteligencia que atribuía a Ali Khamenei la orden de reanudar y ocultar bajo tierra las industrias nuclear y misilística. Netanyahu afirmó que en esa etapa Israel eliminó a ocho científicos nucleares adicionales, inutilizó el reactor de agua pesada de Arak, destruyó infraestructura de centrifugación y una planta de producción de uranio, y que en la actualidad Irán no tendría plantas de enriquecimiento activas ni gran parte de su capacidad misilística.

Además, según el primer ministro, la ofensiva incluyó la eliminación de figuras centrales del régimen iraní y de sus fuerzas armadas —mencionó a Khamenei, a un posible sucesor, al ministro de Defensa y a altos mandos de la Guardia Revolucionaria y de la Fuerza Quds—, así como la destrucción de cuarteles, centros de mando e instalaciones industriales y logísticas relevantes, entre ellas una planta de gas, depósitos de combustible, puentes, líneas ferroviarias y fábricas de armamento.

En el plano regional, Netanyahu afirmó que Israel estableció “zonas de seguridad profunda” en territorios enemigos, especialmente en la Franja de Gaza y en Líbano. Señaló que la operación contra Hezbolá permitió destruir gran parte de su arsenal de cohetes y misiles, así como la infraestructura de túneles y asentamientos usados para ataques, y que se creó una franja de seguridad de entre ocho y diez kilómetros para proteger las comunidades del norte de Israel.

El primer ministro sostuvo que la campaña debilitó al régimen iraní y generó divisiones internas en su liderazgo; añadió que la presión facilitó negociaciones inéditas con Líbano y otros países árabes, que, según él, buscan acuerdos y alianzas con Israel. Expuso que puso dos condiciones para esas negociaciones: el desarme de Hezbolá y un acuerdo de paz duradero.

Netanyahu subrayó la cooperación con Estados Unidos y mencionó la participación directa de la administración de Donald Trump en la ofensiva. Afirmó que ambos países continúan coordinando acciones para eliminar cualquier resto de material nuclear enriquecido en Irán y citó la postura de Trump de que ese material debe salir “por acuerdo o por otros medios”.

El primer ministro dirigió palabras a las fuerzas armadas y a la sociedad israelí, reconociendo el esfuerzo y el sacrificio durante la ofensiva, defendiendo la legitimidad de las medidas tomadas frente a críticas internas y externas y afirmando que no escatimaron recursos para salvaguardar la existencia de Israel.

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