16 de abril de 2026
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Albert Camus sobre la estupidez

La edad de Cristo. Albert Camus tenía 33 años cuando publicó La peste. En junio de 1947 la novela llegó a las grandes librerías de Francia y se convirtió en un éxito. Comenzó a escribirla en 1940, durante la ocupación alemana, por lo que la epidemia que describe funciona como una alegoría del nazismo y de los regímenes totalitarios: las ratas que propagan la enfermedad simbolizan el avance del fascismo y los personajes que luchan contra ella representan a la Resistencia francesa.

Durante la guerra estuvo separado de su esposa: ella en Argelia y él en la Francia continental, atrapado tras la ocupación total de 1942. Ese sentimiento de aislamiento y exilio impregna la atmósfera de confinamiento de la ciudad de Orán en la novela. Además, padecía tuberculosis, lo que le obligó a renunciar a su sueño de ser futbolista profesional; la experiencia de la enfermedad y la cercanía de la muerte alimentaron su reflexión sobre la fragilidad humana y el absurdo.

La peste contiene frases inquietantes, como “La estupidez insiste siempre”. Esa línea aparece en la primera parte, cuando Orán muestra las primeras señales de la enfermedad —ratas muertas por todas partes— y ciudadanos y autoridades se niegan a aceptar lo que ocurre. El pasaje subraya la tendencia a negar lo extraordinario por considerarlo incompatible con la idea de un mundo ordenado: “La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto decimos que la plaga es irreal”, y concluye que la estupidez persiste, en parte porque la gente está demasiado centrada en sí misma para ver la realidad.

Para Camus, la “estupidez” no equivale a falta de inteligencia académica, sino a falta de lucidez y a la arrogancia. La novela debe leerse también como una transición en su pensamiento: marca el paso del individualismo del “absurdo” —predominante en El extranjero, publicada cinco años antes— hacia una postura que enfatiza la solidaridad y la rebelión colectiva frente al sufrimiento injustificado. En ese sentido, La peste es una obra más política y social.

Camus sostiene que la estupidez es la inclinación humana a creer que el mundo es racional y que estamos a salvo de la tragedia por ser “civilizados”; al mismo tiempo alude al egoísmo: no percibimos la estupidez porque “pensamos siempre en nosotros mismos”. Atrapados en rutinas pequeñas, llegamos a ignorar las señales de peligro. Con esa novela, Camus ofrece un llamado a la realidad para que no demos por sentadas la paz, la salud ni la libertad.

Quién fue Albert Camus

Albert Camus (1913-1960) fue novelista, ensayista, dramaturgo y filósofo francés nacido en Argelia. Es una de las voces más influyentes del siglo XX y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1957, a los 44 años. Se le asocia con la noción del “absurdo”: la idea de que el ser humano busca significado en un universo indiferente y silencioso, y que ese enfrentamiento es lo que Camus denomina absurdo.

Nació en una familia muy pobre de colonos franceses en Argelia, conocidos como “pieds-noirs”. Su padre murió en la Primera Guerra Mundial cuando él era un bebé y su madre era analfabeta y casi sorda. Esa infancia de carencias, pero marcada por el sol y el mar del Mediterráneo, dejó una huella en su obra: una tensión constante entre la belleza del mundo y el sufrimiento humano. Durante la Segunda Guerra Mundial se incorporó a la Resistencia francesa y combatió la ocupación nazi.

Fue redactor del periódico clandestino Combat. Aunque se le vinculó al existencialismo y fue amigo de Jean-Paul Sartre, ambos terminaron enfrentados, en parte porque Camus rechazaba el autoritarismo y la violencia de las ideologías de izquierda radical, como el estalinismo. Murió en un accidente automovilístico en 1960, en la cumbre de su carrera. A diferencia de los nihilistas, Camus no proponía rendirse ante el sinsentido, sino aceptar el absurdo y rebelarse viviendo con honestidad.

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