La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni tendrá esta semana nuevas declaraciones relevantes, entre ellas la del hijo de una de las jubiladas que vendió su departamento en Caballito y que fue señalado como el organizador de la operación de compraventa.
Se trata de Pablo Martín Feijoo, a quien testigos describieron como amigo de Adorni y como la persona que acercó a las partes: su madre y otra jubilada, por un lado, y el funcionario, por el otro. La escritura quedó registrada por 230.000 dólares: 30.000 abonados en efectivo y 200.000 a pagar sin intereses, con vencimiento en noviembre próximo.
Feijoo fue citado para el miércoles 22 de abril por el fiscal federal Gerardo Pollicita, a cargo de la causa delegada en el juzgado de Ariel Lijo. Se le indicó que concurra al quinto piso de Comodoro Py 2002 con su teléfono celular y comprobantes de todos los gastos vinculados a la propiedad. Los investigadores consideran que su testimonio puede ser determinante para reconstruir el origen y la estructura de la operación.
Se espera una semana importante por la sucesión de testimonios programados. El lunes deben presentarse los responsables de la inmobiliaria que intermedió en la venta inicial del inmueble a las jubiladas —la martillera Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi—; además, para el miércoles 22 fue citado el encargado del edificio de la calle Miró al 500 de Caballito, identificado como Juan.
En una entrevista, Rucci recordó que el departamento de Caballito perteneció desde la década del ’90 al exfutbolista Hugo Morales, con pasos por Lanús, Huracán y la Selección argentina. Morales decidió vender el inmueble en 2024 y contactó a su excompañero Trimarchi para gestionar la operación. Rucci indicó que la propiedad se publicó inicialmente en 340.000 dólares y, tras rebajas, fue vendida en 200.000 a las jubiladas, quienes meses después la vendieron a Adorni por 230.000 dólares.
La ronda de citaciones de la semana concluirá el viernes 24. A las 9 de la mañana fue convocado el contratista Matías Tabar, de la empresa Grupo AA, señalado en el expediente como responsable de las obras en otra propiedad vinculada a los Adorni: el lote 380 del country Indio Cua, registrado a nombre de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti.
Las claves del caso
En las últimas semanas se han dispuesto varias medidas. El juez federal Ariel Lijo ordenó levantar el secreto bancario y fiscal de Adorni y de su esposa, Bettina Angeletti, así como el de seis mujeres identificadas como prestamistas o acreedoras: Silvia Pais; Norma Zuccolo; las jubiladas vinculadas al departamento de Caballito, Beatriz Viegas y Claudia Bibiana Sbabo; y otras dos mujeres que prestaron dinero con interés y contra hipoteca por otro departamento de los Adorni en Parque Chacabuco, Graciela Molina y Victoria Cancio.
Paralelamente, la fiscalía busca incorporar al expediente chats y registros de llamadas entre los involucrados, una prueba que consideran clave para reconstruir los vínculos y el circuito de las operaciones. En ese marco, la escribana Adriana Nechevenko —interviniente en las transacciones— no entregó su celular en su presentación en tribunales: inicialmente no lo llevó y luego dijo haberlo olvidado en el auto al regresar con documentación adicional. Bajo juramento afirmó que conoce a Adorni desde hace más de 25 años y que fue ella quien acercó a las partes para concretar préstamos vinculados a la hipoteca de Parque Chacabuco, por 100.000 dólares, que ese mismo día se usaron para escriturar una casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz.
Ese esquema es uno de los ejes de la investigación. El departamento de la calle Miró al 500 había sido adquirido por las jubiladas Beatriz Viegas y Claudia Sbabo por alrededor de 200.000 dólares —tras publicarse inicialmente en 340.000—, con intervención de la inmobiliaria y pago de comisión. El inmueble además fue refaccionado antes de venderse a Adorni por 230.000 dólares, lo que generó preguntas sobre la rentabilidad de la operación al considerar los costos de compra, comisión y obras, y sobre la razón de otorgar una financiación sin interés por la mayor parte del monto.
En sus declaraciones, Viegas y Sbabo dijeron desconocer los detalles de la operación y atribuyeron la gestión a sus hijos —entre ellos Feijoo—, quienes participan en emprendimientos inmobiliarios. Ambas afirmaron haber empleado sus ahorros para la compra inicial, pese a percibir haberes jubilatorios cercanos a 350.000 pesos mensuales.
Otro aspecto en análisis es el financiamiento de otras adquisiciones del funcionario. Según el expediente, Adorni recibió un préstamo de 100.000 dólares aportado en un 85% por la excomisaria de la Policía Federal Graciela Molina y en un 15% por su hija Victoria Cancio. Ese crédito, pactado a dos años con una tasa anual del 11% y pagos mensuales, estaba garantizado con una hipoteca sobre un departamento en Parque Chacabuco y se utilizó el mismo día de la formalización para comprar una casa en un country de Exaltación de la Cruz, en noviembre de 2024.
También surgieron datos sobre vínculos personales entre las partes: Feijoo visitó a Adorni en la Casa Rosada el 22 de octubre de 2025, un mes antes de la compraventa del departamento, y testigos que ya declararon señalan una relación de confianza previa porque sus hijos asisten al mismo colegio.



