El embajador de Francia en Bolivia, Olivier Fontan, relató este lunes un inconveniente que sufrió durante un viaje con la aerolínea estatal Boliviana de Aviación (BoA).
Sin precisar fecha ni destino, Fontan explicó en redes sociales que la compañía modificó el horario de su vuelo sin notificación previa y que el equipaje de todos los pasajeros no fue embarcado. Según su relato, las maletas salieron de La Paz en otro vuelo y fueron entregadas 24 horas después.
En su mensaje, el embajador calificó a la aerolínea de “incompetente” y planteó la posibilidad de que, dada la magnitud del fallo, se tratara incluso de un “sabotaje”; además señaló que no hubo explicación ni disculpa. La publicación se difundió ampliamente en redes sociales.
Infobae solicitó una aclaración a la aerolínea, pero hasta la publicación de esta nota no obtuvo respuesta.
BoA, creada en 2007 y con presencia casi monopólica en rutas nacionales, arrastra desde hace años denuncias por demoras, altos precios de pasajes, problemas con equipajes e incluso la pérdida de una mascota que viajó en bodega en 2022.
Al asumir el gobierno de Rodrigo Paz, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, denunció mala gestión en años previos y señaló irregularidades, entre ellas la existencia de menos aeronaves de las necesarias para cubrir el cronograma nacional.
La queja del embajador coincidió con un cambio en la gerencia de la aerolínea: este lunes fue posesionado Eduardo Valdivia en reemplazo de Juan José Galvarro, quien había asumido en noviembre pasado.
El ministro Zamora negó que la destitución de Galvarro respondiera a irregularidades y dijo que se trata de un paso hacia una nueva etapa para BoA. Afirmó que el perfil de Eduardo Valdivia le pareció el adecuado para los desafíos venideros y reconoció el trabajo realizado por Galvarro.
Durante el acto, Zamora admitió que la empresa registró pérdidas anuales, tuvo aeronaves fuera de servicio, mala planificación y un servicio deficiente, y anunció un plan financiero de reestructuración. Señaló que la compañía necesita más de 50 millones de dólares y que es necesario diseñar un plan de trabajo para encauzar su futuro.
Estas medidas se suman al plan de “cielos abiertos” impulsado por la administración de Paz, cuyo objetivo es aumentar el número de aerolíneas que operan en el país.
La denuncia del embajador llegó en un momento delicado para la reputación de BoA y tuvo rápida repercusión en redes y medios locales. El empresario y excandidato presidencial Samuel Doria Medina cuestionó el canal de la crítica, pero coincidió en que la empresa debe cambiar.
“Más allá de si le correspondía hacer esta queja en redes o a través de la Cancillería, lo cierto es que se trata de un fuerte jalón de orejas”, escribió Doria Medina, subrayando la gravedad del señalamiento.
Agregó que BoA debe transformarse, manteniéndose como empresa estatal y conservando su papel rector en los cielos bolivianos, según sus declaraciones difundidas en redes sociales.

