La Policía de Córdoba detuvo este jueves a J. J., conocido como “Negro Juan”, quien tenía un pedido de captura y está señalado como uno de los implicados en la balacera ocurrida en el barrio Yapeyú que dejó a Luna López, de 22 años, con una lesión medular irreversible. En el operativo participó su madre, que le pidió que se entregara: “Actuá como hombre, no te hagas matar Juan”. Tras la captura se difundieron imágenes que muestran mensajes amenazantes, armas y disparos efectuados por el acusado.
La detención de J. J. se realizó en el marco de una causa que lo imputan por haber facilitado las armas que habrían usado menores en el ataque contra la vivienda de Luna, en Pasaje Sanavirones al 2800. En ese hecho se realizaron más de 20 disparos y uno de ellos impactó en la espalda de la joven, causándole una lesión que le impidió volver a caminar.
El operativo se activó luego de una denuncia por un presunto secuestro. Según informó el medio local El Doce, una adolescente de 16 años declaró que fue llevada bajo amenazas a una vivienda del barrio Pueyrredón, en el pasaje Nogués, cerca de Ibarbalz.
Tras horas de negociaciones con integrantes del Equipo de Tácticas Especiales Recomendable (ETER) y luego de los pedidos de su madre, el sospechoso finalmente se entregó a las autoridades. La mujer imploró por su entrega y apeló a su conducta para que se presentara ante la policía.
En el video del procedimiento se oye a la madre insistir en que no actuara de forma imprudente y repetir que se entregara, manifestando su amor y preocupación por su hijo.
Finalmente, el detenido salió por un pasillo, se acercó a los efectivos y fue reducido. La policía secuestró en el lugar un arma de fuego que será incorporada a la investigación judicial.
Tras el operativo se difundió un video en el que el acusado dirige un mensaje intimidatorio a un supuesto rival.
En las grabaciones, J. J. aparece con el rostro cubierto, vistiendo una camiseta de entrenamiento de Talleres y empuñando un subfusil de 9 mm junto a una escopeta.
Durante la filmación profirió amenazas contra un adversario, se identificó como parte de una organización delictiva y efectuó disparos al aire en varias oportunidades.
En el video se observan expresiones intimidatorias y advertencias dirigidas a su rival; luego disparó al aire en cuatro ocasiones desde el techo de una vivienda.
El dolor de Luna, la joven que quedó cuadripléjica tras ser baleada en Córdoba
La vida de Luna cambió drásticamente cuando recibió un disparo mientras atendía el kiosco familiar en Yapeyú. El ataque, ocurrido en la madrugada del 31 de enero, la dejó con una lesión medular que le impide caminar.
En una entrevista con El Doce, la joven relató que estaba ordenando el local con familiares y, antes de cerrar, escuchó varios disparos. “Cuando siento los disparos, automáticamente siento como que me caigo y dejé de sentir las piernas”, contó. Intentó apoyarse con los brazos pero perdió las fuerzas.
La reacción de su pareja y la rápida ayuda de su hermana y un vecino fueron decisivas para su traslado urgente al hospital. Allí, el equipo médico confirmó la gravedad de la lesión: una lesión medular irreversible. Luna dijo que le habían “destrozado la médula” y que los médicos le advirtieron que, por la magnitud del daño, era muy probable que no recuperara la movilidad en las piernas.
Desde entonces permanece internada y comenzó un proceso de rehabilitación. La joven expresó la dificultad emocional de afrontar la situación, en particular por su hija de un año y seis meses, y lamentó no poder realizar con ella actividades cotidianas como correr o caminar de la mano al hacer las compras.
También manifestó temor ante la posibilidad de que los responsables, algunos de ellos menores, queden en libertad rápidamente y reclamó que se aplique justicia conforme a lo ocurrido: “Quiero que paguen los chicos que hicieron esto, que sean condenados como se lo merecen”, dijo.
La investigación avanzó y se detuvo a tres adolescentes de entre 16 y 17 años, alojados en el Complejo Esperanza. Dos de ellos registraban antecedentes y, según fuentes policiales, acumulaban 33 ingresos previos a comisarías.
La madre de Luna, Betiana Bustos, aportó detalles sobre el posible origen del conflicto: lo relacionó con una discusión entre el exnovio de otra hija y la familia por un teléfono supuestamente dañado. Durante el altercado, ese joven habría sustraído una perra bulldog francés y luego exigido un millón de pesos como rescate. Según Bustos, su hija ofreció 400.000 pesos y un iPhone, pero la propuesta fue rechazada, y la familia consideró que la situación pudo haberse evitado.

