El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, viajó este domingo a Moscú para reunirse con el presidente Vladimir Putin, tras una serie de encuentros en Pakistán y Omán destinados a reactivar el diálogo entre Teherán y Washington.
La visita se inserta en un intenso esfuerzo diplomático de terceros mediadores, en un contexto marcado por la falta de avances concretos en las conversaciones bilaterales.
Araghchi volvió a Pakistán menos de un día después de su estancia en Islamabad, donde mantuvo contactos con autoridades locales; luego viajó a Omán antes de dirigirse a Rusia.
El embajador iraní en Moscú, Kazem Jalali, confirmó la reunión prevista entre el canciller y Putin, y el Ministerio de Exteriores ruso validó la visita sin detallar la agenda.
Aunque las gestiones diplomáticas siguen activas, no hay indicios de una reanudación inmediata de negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos. El primer ciclo de conversaciones, celebrado en Islamabad hace dos semanas, coincidió con la entrada en vigor de un alto el fuego el 8 de abril, que hasta ahora se ha mantenido pese a la persistente tensión.
El conflicto en Oriente Medio continúa afectando la economía global, en particular por la decisión de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz, lo que ha limitado el tránsito de petróleo, gas natural y fertilizantes, elevado los precios energéticos y generado inquietud en gobiernos y mercados.
Antes de la reciente ronda de contactos entre Irán y Pakistán, la Casa Blanca había anunciado el viaje de los enviados del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Islamabad para proseguir las negociaciones. Sin embargo, Trump canceló el desplazamiento en el último momento y afirmó que cualquier diálogo podría realizarse por teléfono.
Trump dijo que “tenemos todas las cartas” y añadió que, si la otra parte quería hablar, podía hacerlo en persona o por teléfono seguro, subrayando la disponibilidad de canales de comunicación protegidos.
Según la agencia iraní FARS, Teherán envió por medio de Pakistán mensajes escritos a Estados Unidos en los que reafirma sus “líneas rojas”, entre ellas el programa nuclear y el control sobre el estrecho de Ormuz. La agencia estatal ISNA informó que la visita de Araghchi a Moscú tiene como objetivo principal un encuentro con Putin para evaluar la estrategia regional y coordinar la respuesta al bloqueo naval estadounidense.
La presión de Washington, que impuso un bloqueo a puertos iraníes como represalia, ha sido respondida por Irán con una postura firme. Los Guardianes de la Revolución declararon que “controlar el estrecho de Ormuz y mantener su efecto disuasorio sobre Estados Unidos y sus aliados es la estrategia definitiva del Irán islámico”.
En paralelo, Trump enfrenta presión interna por el aumento del precio de la gasolina vinculado al conflicto en el Golfo y a la interrupción del comercio energético. A esto se sumó la conmoción en Washington tras la detención de un hombre armado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, lo que elevó la tensión política y la percepción de inseguridad.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó nuevos ataques contra posiciones de Hezbollah, acusando al grupo de violar la tregua alcanzada el 17 de abril, que había sido prorrogada.
Netanyahu afirmó que “las violaciones de Hezbollah están, en la práctica, desmantelando el alto el fuego”. Hezbollah respondió que continuará sus acciones ante lo que considera incumplimientos israelíes y la ocupación del sur del Líbano.
El ejército israelí mantuvo los bombardeos en la región, ordenó la evacuación de siete aldeas y reportó nuevas víctimas civiles y militares.
El Ministerio de Salud libanés elevó a 2.509 el número de fallecidos desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, tras el ataque lanzado por Hezbollah. Mientras tanto, el desplazamiento de población hacia el norte del país continúa en aumento, con reportes de atascos y escenas de éxodo masivo tras las alertas de evacuación.
(Con información de AFP)

