Un jurado popular declaró por unanimidad culpables a los cuatro integrantes de una familia por el homicidio de un hombre de 39 años ocurrido en abril de 2024 en Mar del Plata. El veredicto se notificó ante el juez Gustavo Fissore y el fiscal Carlos Russo.
Se trata de la familia Rivera: los hijos Héctor Ismael “El Paisa” y Pedro Damián Rivera fueron condenados como coautores de un homicidio doblemente agravado —por concurso premeditado de dos o más personas y por uso de arma de fuego—, lo que implica pena de prisión perpetua. Los padres, Pedro Ismael Rivera y Mónica Graciela Bazán, fueron considerados partícipes secundarios del mismo delito, cuya pena legal está entre 10 y 15 años de reclusión; la condena concreta se fijará en una audiencia de cesura que el juez programará en los próximos días. Ambos padres permanecen con prisión preventiva domiciliaria.
Según la reconstrucción presentada en el juicio, la víctima, identificada como Walter Bravo, fue sorprendida alrededor de las 16:00 del 24 de abril cuando caminaba con su hermana por la calle Los Manzanos, entre Bormida y Loma Verde.
La cobertura de La Capital de Mar del Plata señala que la secuencia comenzó cuando Héctor Ismael Rivera exhibió un arma blanca para detener a Bravo. Poco después llegó una camioneta roja de la que descendieron los otros integrantes de la familia. Según la investigación, Bazán lo redujo y lo hirió con un objeto punzante.
Una vez en el suelo, Bravo fue inmovilizado con las rodillas sobre la espalda y, en esa situación de indefensión, Pedro Damián le apuntó a la cabeza y efectuó el disparo. Los cuatro agresores subieron al vehículo y se retiraron del lugar.
Durante el debate, el testimonio de la hermana de la víctima resultó clave: describió ante el jurado la conducta de cada uno de los acusados. Las pericias y la autopsia confirmaron que Bravo fue baleado a quemarropa cuando ya estaba inmovilizado.
La fiscalía logró desacreditar la versión inicial de los imputados, quienes al entregarse en la Delegación Departamental de Investigaciones —cuatro días después del hecho— habían sostenido que se trató de un accidente en un forcejeo. El intercambio de mensajes previo y los testimonios aportados en el juicio mostraron una acción coordinada de los cuatro, lo que respaldó la agravante por concurso de personas.
El proceso también estableció que existían disputas de larga data entre la víctima y los miembros de la familia Rivera. Tras el homicidio, los acusados huyeron en la camioneta, que fue encontrada abandonada días después. Una semana más tarde, tras varios allanamientos en distintos domicilios, los cuatro se presentaron ante la policía.
La defensora de los imputados, Sandra Pérez, intervino en la defensa durante el proceso. El juez Fissore informará próximamente la fecha para la presentación de pruebas en la audiencia de cesura de los padres, instancia en la que se fijará la condena definitiva dentro del marco legal.
Apuñaló a un hombre y lo condenaron
R. R. González fue condenado a seis años de prisión efectiva por el Tribunal Colegiado de San Salvador de Jujuy por tentativa de homicidio, tras apuñalar a un hombre durante una pelea callejera en el barrio Punta Diamante.
El hecho ocurrió en enero de 2026, alrededor de las 20:30, cuando la víctima, R. L. V., caminaba con su pareja y su primo por la avenida Ricardo Alfonsín al llegar a la calle Vuelta de Obligado. González y un grupo de familiares comenzaron a insultar a R. L. V.; la situación escaló y, durante la pelea, el agresor sacó un puñal y le provocó una herida en la parte baja del abdomen. El primo de la víctima también fue agredido por otras personas cuya identidad no pudo establecerse.
R. L. V. logró retirarse por sus propios medios hasta su domicilio, donde fue atendido por personal del SAME y trasladado de urgencia al Hospital Pablo Soria.
La sentencia fue dictada por los jueces Rodolfo Miguel Fernández, Mario Ramón Puig y Claudia Cecilia Sadir, quienes valoraron testimonios y pericias médicas para determinar la responsabilidad penal de González. La acusación estuvo a cargo del fiscal Juan Sorbello y la defensa, de la abogada Rita Luciana Vilte.

