Eugenio Justiniano “Nito” Artaza, uno de los capocómicos más reconocidos de la Argentina, comenzó su carrera muy joven tras llegar desde Corrientes a Buenos Aires. Se formó como actor y productor teatral, trabajó con figuras del cine nacional, encabezó revistas y espectáculos, y más tarde incursionó en la política, donde fue elegido senador. A los 66 años continúa activo en los escenarios y también disfruta de vínculos afectivos sin formalidades: tras su separación de Cecilia Milone no volvió a convivir ni oficializar otra pareja.
En lo personal, es deportista, carismático y abuelo de dos nietas por parte de su hija Sabrina. Confiesa asistir a terapia, llorar por amor y no descartar la posibilidad de volver a ser padre, aunque reconoce que la experiencia de la paternidad y la llegada de sus nietas le aportaron otra forma de amor. Dice sentirse bien hoy: sigue jugando al fútbol, manteniendo actividad física y una vida afectiva plena sin estar casado.
Política y posiciones
Artaza recordó su paso por el Senado donde presentó más de 300 proyectos representando a Corrientes; entre las iniciativas aprobadas mencionó el adelanto del aguinaldo y las cuentas sueldo gratuitas. Define la política como una pasión, aunque advierte sobre las operaciones de prensa y el poder de las grandes corporaciones en las campañas, y sostiene que quien hace política debe saber a quién representa.
Sobre la gestión de Javier Milei, recordó que fue su primer productor de teatro y se mostró crítico con políticas que, en su opinión, aumentan la desigualdad y debilitan la soberanía nacional al depender de decisiones externas. Defiende la necesidad del diálogo para afrontar la crisis social y económica y cuestiona gobernar solo para ciertos sectores.
Espectáculo y vedettes
Para Artaza, la revista y el género de vedettes forman parte de la cultura porteña y tienen un componente divertido que él valora; no descarta volver a producir o actuar en ese formato cuando disponga de tiempo y recursos. Sobre figuras nuevas que llegaron al Congreso, como Virginia Gallardo, su crítica se centró en las decisiones de voto: esperaba que las representaciones respondieran a intereses populares y mencionó su desacuerdo con posturas que, según él, perjudican la educación, la salud pública o la soberanía ambiental.
Fútbol y sociedad
Hincha activo, juega partidos mixtos y defiende la inclusión. Comentó positivamente la actitud de los hinchas ante la salida del armario del futbolista Nacho Lago y rechazó cualquier discriminación por orientación sexual: “Hay que ver cómo juega; después, su vida privada es suya”. Sobre River dijo que atraviesa un buen momento institucional, aunque criticó la presión de algunos hinchas.
Relaciones, sexualidad y emociones
Artaza habla con franqueza sobre el amor: reconoce haber llorado mucho, aconseja descargar las emociones y hacer terapia. No se considera celoso por naturaleza, aunque admite sentir celos cuando percibe la posibilidad de perder a una pareja. Sobre la infidelidad dice haber perdonado en algún momento pero no apostar a ella; considera que la comunicación es clave y que la represión puede llevar a traiciones. En cuanto a relaciones abiertas, afirma que no las ha practicado ni las considera su forma de amar cuando está enamorado.
También habló de su vida sexual con naturalidad: ha tenido diversas experiencias y valora el deseo compartido y consentido. En lo médico, comentó haber usado un tratamiento recetado por un urólogo tras un problema puntual, pero no haber recurrido a Viagra.
Reflexión final
Al mirar atrás, Artaza se siente orgulloso del recorrido: desde el joven correntino que llegó a Buenos Aires hasta actor, productor y senador. Valora haber hecho reír a la gente y considera ese agradecimiento —“gracias por hacerme reír”— como el mejor reconocimiento. Señala que, pese a errores y rupturas, buscó siempre evolucionar y cuidar a su familia.

