14 de mayo de 2026
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Menú del banquete de Xi Jinping para Donald Trump y su delegación de multimillonarios

El menú del banquete, preparado para la ocasión, incluyó platos elaborados y referencias a la cocina china más representativa.

Un funcionario de la Casa Blanca indicó que los invitados degustaron langosta en sopa de tomate y costillas de res crujientes.

También se sirvió pato laqueado a la pekinesa —plato emblemático de la capital china— junto con verduras de temporada guisadas, salmón cocinado a fuego lento en salsa de mostaza y bollos de cerdo fritos.

De postre ofrecieron pastelitos con forma de concha de trompeta, tiramisú y frutas acompañadas de helado.

La velada comenzó sin transmisión televisiva en directo, según reveló The New York Times, lo que enfatizó el carácter reservado de un encuentro que Trump calificó de “un momento asombroso”.

Durante la cena oficial en Pekín, Donald Trump invitó formalmente a Xi Jinping y a su esposa Peng Liyuan a realizar una visita de Estado a la Casa Blanca el 24 de septiembre. El presidente describió el encuentro como “extraordinario” y agradeció la hospitalidad china.

Trump se refirió a Xi como su amigo y afirmó que la relación bilateral es una de las más trascendentes a nivel mundial. El líder chino sostuvo que la cooperación puede avanzar y que ambos gobiernos comparten la convicción de evitar la confrontación.

Al abrir el banquete, Xi Jinping dijo que el sueño del “gran rejuvenecimiento” de China es compatible con el espíritu del movimiento “Make America Great Again”.

Con esa referencia a la narrativa nacionalista estadounidense impulsada por Trump, Xi planteó que ambas potencias pueden encontrar puntos de convergencia en sus proyectos históricos. Definió la visita como “histórica” y señaló que hubo un intercambio profundo de opiniones entre los mandatarios sobre el rumbo de sus países.

Trump calificó la relación entre Estados Unidos y China como “una de las más trascendentes en la historia mundial”. En su intervención subrayó el carácter positivo y constructivo del diálogo con Xi y describió al mandatario chino como “amigo”. Su tono contenido y muy guionado sorprendió a observadores, que notaron la ausencia de las habituales improvisaciones.

Xi enfatizó que ambos coinciden en que la relación entre China y Estados Unidos es de las “más importantes” del mundo y advirtió: “Debemos hacer que funcione y nunca estropearla”. Instó a que las dos naciones actúen como “socios y no rivales”, en referencia al actual clima de competencia y recelo estratégico.

Según un comunicado de la Casa Blanca tras la primera reunión bilateral en Pekín, Trump y Xi acordaron que Irán no debe poseer armas nucleares y destacaron la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin la imposición de peajes o derechos de paso. Ese documento, a diferencia de los reportes chinos, no mencionó que se hubiera abordado el tema de Taiwán.

Ambas partes convinieron en mantener el estrecho de Ormuz abierto para garantizar el libre flujo de energía. El comunicado recoge además que Xi expresó la oposición de China a la militarización del paso y a cualquier intento de cobrar por su uso, y manifestó interés en comprar más crudo estadounidense para reducir la dependencia del petróleo del Golfo Pérsico.

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