16 de mayo de 2026
Buenos Aires, 12 C

GAESA en Cuba: economía militarizada y fractura del régimen

El economista Emilio Morales, presidente y CEO de Havana Consulting Group, afirma que la economía cubana está bajo el control absoluto de GAESA, un conglomerado de origen militar que habría desplazado a las instituciones civiles y transformado al Estado en una estructura opaca y sin contrapesos.

Morales, consultor con amplia experiencia en empresas internacionales y especialista en la economía de la isla, explicó que la concentración del poder económico y político por parte de ese grupo se aceleró desde la enfermedad de Fidel Castro y la asunción de Raúl Castro en 2008. Señaló que GAESA controla sectores rentables sin someterse a auditorías ni a controles estatales habituales.

Según el analista, el grupo militar tomó el control de empresas clave como CIMEX —el mayor conglomerado comercial de Cuba— y ETECSA —el proveedor estatal de telecomunicaciones—, y se apoderó de actividades dolarizadas como el turismo, las remesas, el mercado inmobiliario y otros rubros estratégicos.

Morales también sostuvo que GAESA ha desviado recursos estatales que deberían destinarse a servicios públicos básicos, lo que, en su evaluación, ha convertido al Estado en lo que describió como un “Estado mafioso”.

En la entrevista abordó además el deterioro social y económico del país, la crisis energética con cortes prolongados de electricidad, la creciente desconfianza en el régimen y señales de resistencia interna. Destacó que tanto una parte significativa de la población como el exilio cubano reclaman intervención internacional, y consideró relevante el llamado del general Rafael del Pino a los militares para que no repriman las protestas, como indicio de un posible cambio político.

Morales también comentó la oferta de ayuda humanitaria de Estados Unidos y planteó que el fin del régimen podría ocurrir en un plazo breve, de semanas a pocos meses. Según su estimación, el sistema estaría en declive y la familia Castro tendría que decidir su salida; calculó que el proceso no debería superar los 60 o 90 días.

La expansión acelerada de GAESA y el desplazamiento del poder civil

En la conversación con Infobae, Morales relató que GAESA pasó de ser una empresa menor del sector turístico a controlar las principales fuentes de divisas del país. Recordó que en 2006, cuando Fidel Castro enfermó, GAESA tenía presencia limitada, principalmente a través de Gaviota, y competía con empresas del Ministerio de Turismo.

El punto de inflexión, según Morales, llegó con la presidencia de Raúl Castro en 2008, cuando se sustituyeron cuadros civiles y se inició una expansión sistemática. Mencionó la toma de CIMEX en 2010 y la adquisición de ETECSA tras la compra de acciones de Telecom Italia, lo que aseguró el control sobre las telecomunicaciones y el mercado en dólares.

Morales explicó que la orden para apoderarse de CIMEX la habría dado Raúl Castro a Luis Alberto López-Calleja, entonces al frente de GAESA, lo que permitió controlar remesas, el comercio minorista en dólares y el negocio inmobiliario.

Indicó que estas operaciones se realizaron sin transparencia ni procedimientos comerciales habituales, describiéndolas como decisiones de autoridad más que compras o acuerdos entre empresas.

Toma de empresas estratégicas y circuitos financieros paralelos

El proceso siguió con la absorción de ETECSA, consolidando el dominio en telefonía y telecomunicaciones. Morales señaló también la apropiación de Habaguanex, el conglomerado turístico vinculado a la conservación urbana, que incluía numerosos hoteles y comercios en moneda extranjera.

Durante el periodo de acercamiento con Estados Unidos, dijo, GAESA se hizo con el control del Banco Financiero Internacional (BFI), que gestiona la mayoría de las transacciones entre empresas cubanas y extranjeras. Según Morales, eso colocó la mayor parte de los recursos financieros fuera del alcance de órganos como la Asamblea Nacional, el Ministerio de Economía o la Contraloría.

Explicó que la red empresarial de GAESA incluye entidades registradas en paraísos fiscales, como CIMEX Panamá y Fincimex, encargadas de gestionar flujos internacionales, remesas y el procesamiento de pagos de turistas.

Morales añadió que CIMEX Panamá, creada por órdenes del Gobierno hace décadas para sortear sanciones, fue reconvertida para administrar el mercado dolarizado, operando al margen del control del Banco Central.

Desvío de recursos públicos y deterioro social

El consultor afirmó que GAESA ha drenado recursos de ministerios y empresas estatales, dejando a la administración civil sin capacidad de inversión. Sostuvo que, al controlar el BFI, el conglomerado dejó las riquezas nacionales fuera del alcance de cualquier fiscalización estatal.

Señaló la escasa inversión en sectores críticos, poniendo como ejemplo la exportación de servicios médicos, que llegó a generar más de 10.000 millones de dólares anuales y empleó a decenas de miles de personas.

Según estudios de su consultora, en 15 años la exportación de servicios médicos habría producido 108.000 millones de dólares, de los que apenas el 1,6% se habría reinvertido en salud; 24.000 millones se destinaron a hoteles y 70.000 millones no tendrían destino identificado.

Morales advirtió que la inversión en energía fue insuficiente, lo que dejó una matriz energética vulnerable y plantas eléctricas envejecidas que fallan con frecuencia. Afirmó que los fondos que deberían cubrir salud, energía y servicios públicos permanecen inmovilizados en circuitos financieros controlados por GAESA.

El control de esos recursos, agregó, repercute en la vida cotidiana: apagones extensos, falta de combustible, infraestructura deteriorada y hospitales que no reciben los recursos que generan, todo sujeto a decisiones del fondo militar sin supervisión ni auditoría.

Negocios paralelos y operaciones internacionales

Morales describió la existencia de circuitos comerciales opacos, entre ellos la venta de petróleo venezolano recibido en el marco de acuerdos bilaterales. Explicó que, de un suministro contractual de 125.000 barriles diarios, el país solo necesitaba alrededor de 50.000 para su generación eléctrica, y el excedente se habría comercializado en el mercado internacional mediante empresas en paraísos fiscales y tanqueros propios.

Este esquema, sostuvo, permitió desviar fondos y acumular capital fuera del escrutinio nacional, hasta que esa vía se redujo con medidas de la administración de Estados Unidos.

Morales comparó estas apropiaciones con las confiscaciones de las primeras décadas revolucionarias, pero señaló que ahora se trata, en su evaluación, de recursos estatales aprovechados por una élite con escasa supervisión.

Crisis social y ayuda internacional

El analista describió un agravamiento de la crisis institucional y económica en los meses recientes, con paralización de la actividad y malestar social en aumento.

Mencionó apagones de hasta 20 horas, protestas y cacerolazos, y señaló que convocatorias oficiales como el desfile del 1 de Mayo registraron una menor asistencia respecto de épocas anteriores.

Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria; al principio el gobierno cubano condicionó su aceptación y después aseguró que no pondría obstáculos. Morales interpretó la oferta estadounidense como un gesto para evidenciar la responsabilidad del gobierno en la incapacidad de atender necesidades básicas.

Comentó además que parte de la ayuda que llega al país se vende en vez de distribuirse gratuitamente y que las sanciones internacionales han acelerado la salida de inversionistas y el cierre de hoteles gestionados por cadenas extranjeras.

En su valoración, la situación económica es grave y la actividad turística corre riesgo de cierre generalizado.

La oportunidad de una transición

Morales valoró el llamado del general Rafael del Pino para evitar la represión de las protestas, y consideró que ese mensaje podría indicar que muchos oficiales no desean involucrarse en violencia y podrían tener un papel en un proceso de transición.

Estimó que el descontento es mayoritario y que, según encuestas y opiniones en el exilio, existe apoyo a una intervención externa por razones humanitarias. Afirmó que, dadas las condiciones que percibe, el régimen podría caer en menos de 90 días.

El consultor evocó antecedentes históricos y anticipó la publicación de un estudio sobre la intervención estadounidense de 1898, apuntando que ciertos elementos del presente recuerdan aquel contexto y podrían conducir a una intervención internacional sin objetivos de anexión, sino con fines humanitarios.

Concluyó que la isla estaría en un punto de inflexión: un Estado con recursos concentrados en una elite militar, servicios públicos colapsados y un malestar social extendido. “Ya no es un país, es una mafia que gobierna un país”, resumió.

Artículo anterior

La nueva eugenesia prescinde del Estado

Artículo siguiente

Rolf Mützenich: América Latina imprescindible para un nuevo orden mundial

Continuar leyendo

Últimas noticias

Menos colectivos en AMBA