17 de mayo de 2026
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Cachorro López admite haber jugado con el riesgo

Cachorro es uno de los productores musicales más importantes de habla hispana: compone y produce para artistas destacados de Argentina y del mundo hispano desde los años ’80 hasta la actualidad. Muchas canciones en español de gran éxito llevan su firma. Su talento es notable y él mismo dice que su don es la empatía y la capacidad de adaptarse. Para muchos músicos es una figura de referencia. Junto a Miguel Abuelo formó la emblemática banda “Los Abuelos de la Nada”.

Cuenta que conoció a Miguel en Ibiza y que entonces surgió la idea de formar un grupo. Relata que hubo varias peripecias: él viajó a Inglaterra mientras Miguel tuvo problemas legales y migratorios que lo llevaron a ser deportado de varios países hasta que lograron conseguir un pasaje y un pasaporte temporal para volver.

En la formación de “Los Abuelos de la Nada”, además de Miguel Abuelo y Cachorro, estuvieron Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Sus canciones —como “Mil horas”, “Costumbres argentinas”, “Sin gamulán”, “Himno de mi corazón” y “Así es el calor”— trascendieron generaciones. Mantener canciones vigentes a lo largo de décadas es algo infrecuente.

Sobre el futuro de la música, cree que es incierto qué de lo que se produce hoy seguirá sonando dentro de 30 o 40 años; habrá tanta música que solo una parte podrá perdurar.

Al ser consultado por su modestia pese a su legado, él atribuye su carrera a haber trabajado siempre con gente muy talentosa y a la fortuna de cruzarse con esas personas en el camino.

Reconoce su papel como facilitador del talento ajeno más que como autor único: su trabajo complementa y potencia las cualidades de los artistas con los que colabora.

Ha recibido numerosos premios, entre ellos Grammys, aunque relativiza el mérito individual: los premios también reconocen a los artistas y a los proyectos en su conjunto.

Cachorro acumuló distinciones importantes, incluyendo un Grammy a mejor productor, y múltiples nominaciones en los Latin Grammys a lo largo de su carrera.

Al hablar de sus logros, remarca que los Grammys suelen corresponder a discos de artistas muy buenos: producir un álbum destacado suele traducirse en premios, pero no significa que el productor haya logrado todo por sí solo.

Sobre la función del productor, explica que define el sonido y organiza la canción; es un rol relevante dentro de la creación, aunque muchas veces se trabaja con talentos explosivos que ya traen una dirección clara.

Afirma que el productor siempre aporta su visión, pero que parte del resultado depende del talento y el rumbo artístico de quien canta o compone.

Enumera algunos de los artistas con los que trabajó: Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Miranda, entre otros.

Confirma que trabajó mucho con Miranda a lo largo de los años.

Menciona también colaboraciones con Diego Torres, Cristian Castro y Vicentico.

Se muestra orgulloso de haber trabajado con Vicentico, a quien valora como un gran honor.

Recientemente trabajó con cantantes más jóvenes como Luz Gaggi.

Añade que colaboró con artistas en años anteriores también.

Incluye en su lista a Paulina Rubio, con quien trabajó en su momento.

También colaboró con Paulina Rubio en uno de sus proyectos.

Menciona a Enrique Iglesias: su colaboración fue puntual, compuso una canción para él.

Explica que su colaboración con varios artistas españoles incluyó proyectos con Ketama y Rosario Flores, y que ahora piensa en bajar el ritmo de trabajo.

Sobre la perdurabilidad de sus canciones, reflexiona que es difícil prever por qué algunas obras conectan a lo largo de generaciones.

Atribuye esa imprevisibilidad a la vida propia de las canciones: algunas parecen enormes y pasan desapercibidas; otras que juzgas menores se convierten en éxitos.

Relata el caso de “Tu misterioso alguien” de Miranda: aunque el tema tuvo buena recepción en su momento, años después volvió a explosar tras una interpretación en televisión y un repunte en Spotify.

Comenta que algunas canciones no triunfan enseguida y que su éxito puede llegar mucho tiempo después.

Explica que el relanzamiento del tema de Miranda se debió a la difusión en un programa televisivo: la canción volvió a ser escuchada y generó entusiasmo, incluso en su versión original.

Sostiene que la difusión es clave para que la gente descubra y se enamore de una canción; hoy el acceso es inmediato en plataformas digitales, lo que facilita ese reencuentro.

Sobre el panorama actual, observa que existe una enorme cantidad de música disponible y que esto genera mucha repetición: cualquier persona con una laptop puede grabar y publicar canciones, lo que produce tanto material similar como obras muy interesantes.

Reconoce talentos excepcionales que aparecen de vez en cuando, como Rosalía, y valora que siempre hay obras destacadas en cada momento.

Cuenta que empezó como bajista en “Los Abuelos de la Nada” y que fue asumiendo naturalmente el rol de productor con el tiempo.

Relata que en sus inicios no tenía claro qué implicaba producir; fue aprendiendo el oficio trabajando con artistas como Charly García, cuya claridad le ayudó a entender el proceso.

Destaca que hoy el productor firma los discos y tiene una visibilidad equivalente a la de un artista: es una carrera con mucha exposición y reconocimiento.

Considera que la firma del productor en un disco es un reconocimiento al trabajo realizado y refleja la importancia actual del rol.

Compara su época con la actualidad y bromea sobre la posibilidad de haber sido una figura mediática como otros productores contemporáneos si hubiese nacido en otra década.

Se muestra conforme con su trayectoria y reconoce el fenómeno de jóvenes argentinos que han alcanzado proyección internacional, mencionando a Bizarrap como un ejemplo representativo de esa generación.

Cuando le preguntan por la edad en la que conoció a Miguel Abuelo, recuerda tener 22 o 23 años y haberlo conocido en Ibiza a fines de los años setenta.

Describe ese momento como una búsqueda colectiva de compañeros para formar la banda, dentro de un contexto de experimentación artística.

Rememora que fue una época de gran diversidad musical, con muchos grupos diferentes y un ambiente creativo estimulante.

Al repasar ese tiempo afirma que las cosas no estaban tan estilizadas ni uniformes; había una abundancia de propuestas distintas.

Sobre el consumo de drogas en esa década, reconoce que hubo experimentación generalizada y que en Ibiza tanto él como Miguel habían participado de esas vivencias.

En perspectiva, califica esos años como lindos y guarda recuerdos positivos, aunque ahora le resulta más difícil imaginarse repetir ciertas prácticas.

Explica que siente cierta pereza pensando en la intensidad de aquellas épocas porque implicaban maratones y esfuerzos que ahora ya no le atraen.

Reconoce que algunas prácticas implicaban noches sin dormir y resistencia física, situaciones que con la edad se vuelven menos deseables.

Comenta que en ese entonces había que soportar exigencias que hoy preferiría no afrontar.

Señala que él nunca tuvo una personalidad adictiva: siempre jugó con el riesgo en forma limitada y reconoce que no todos reaccionan igual frente a las sustancias.

Al hablar de amigos fallecidos, expresa que extraña a muchos colegas y compañeros: menciona a Miguel, Pelo Aprile y a Damián, manager con quien trabajó muchos discos, así como amigos de la adolescencia.

Acepta el paso del tiempo y señala que es natural que con la edad pierdas personas del círculo cercano.

Admite sentir las señales del envejecimiento en el cuerpo, con molestias en la rodilla y los hombros, algo que reconoce con naturalidad.

En cuanto a su impulso por experimentar, comenta que ahora es algo más cauto: antes solía ver solo lo positivo de los proyectos y ahora sopesa también los posibles inconvenientes.

Explica que con la edad tiende a evaluar mejor riesgos y beneficios antes de embarcarse en determinadas actividades.

Comenta que esta cautela se aplica a diversos aspectos prácticos, desde planes sociales hasta compromisos profesionales.

Reconoce con humor que esa prudencia es propia de la edad.

Sobre los conciertos y festivales, dice que ya no disfruta tanto ir a grandes recitales: le resulta incómodo el formato y la costumbre de la gente de grabar todo con el teléfono.

Aclara que sí puede ver conciertos completos si adora al artista o si se trata de alguien con quien trabaja; en cambio, los festivales masivos le resultan difíciles de disfrutar.

Explica que la experiencia en estadios o predios grandes le perdió atractivo porque muchas personas pasan más tiempo mirando la pantalla del celular que participando del momento.

Opina que la presencia masiva de teléfonos altera la vivencia del espectáculo: vas a ver a un artista pequeño en un escenario y la gente está filmando en vez de disfrutar.

Echa de menos el trato informal de salir a tomar algo, bailar y reír con amigos, en vez de quedarse parado mirando una pantalla y a una figura remota.

Como compositor, dice que sigue trabajando con la idea de conectar con otras personas en la creación: busca que la canción surja de una colaboración que lo saque de sí mismo.

Sobre si el trabajo de productor es solitario, responde que no: siempre implica colaboración con artistas, músicos e ingenieros, y genera una vida social activa con gente más joven.

Valora esa cercanía generacional porque lo mantiene más abierto y menos amargado; trabajar con jóvenes le aporta entusiasmo.

Recuerda que en el disco tributo a “Los Abuelos de la Nada” participaron músicos que no habían nacido cuando la banda grabó originalmente, y que eso le gustó mucho por la emoción y el cariño que demostraron.

Sobre la recepción pública del disco tributo, cuenta que la gente respondió con cariño y variedad de preferencias: cada oyente tiene su canción favorita dentro del repertorio.

Comenta que el álbum tributado contiene una diversidad de artistas y estilos, lo que generó un feedback amplio y variado entre el público.

Sobre la duración de los discos, recuerda que antes los álbumes largos (12 canciones) eran habituales y que le gustaba trabajar un concepto completo; hoy prevalece la canción suelta y los lanzamientos cortos.

Aunque se adapta a los cambios, extraña el proceso de crear un álbum como un conjunto de canciones que se cocinan juntas y forman un concepto integral.

Considera que hoy hay patrones repetidos: determinados sonidos, plugins y bibliotecas se usan a menudo, y eso genera música con rasgos similares.

Sin embargo, insiste en que siempre hay personas muy creativas que producen obras maravillosas; lo sobresaliente suele ser minoritario en cualquier época.

Al preguntarle por la lógica de la industria, responde con claridad: su objetivo principal es vender, y esa búsqueda comercial influye en lo que se impulsa.

La industria prioriza la comercialización, a veces por encima de la originalidad, porque su función es sostener un negocio.

A quienes empiezan hoy en la música les aconseja que hagan la música que les guste y que la disfruten; no ofrece recetas sobre cómo lograr el éxito, porque reconoce que todo cambia muy rápido y no tiene un método infalible.

Reitera que su enfoque ha sido siempre el disfrute del trabajo y dejar un buen material para el artista con quien colabora, sin planes estrictos para garantizar la performance comercial.

En “Los Abuelos de la Nada” las figuras centrales fueron Miguel y Andrés Calamaro, y él nunca buscó ocupar ese lugar estelar: reconoce que ellos lo fueron de forma natural.

Dijo que extraña a Miguel y que guarda con claridad la sensación y el placer de componer y hacer música con él, a pesar de que la etapa de la banda fue breve en relación a toda su trayectoria posterior.

Reconoce que la etapa con “Los Abuelos…” duró unos cuatro o cinco años y que, aunque fue importante, hace 40 años que siguió desarrollando otros proyectos.

Se muestra agradecido por la asociación con esa banda, pero afirma que no lo define por completo: fue un período valioso pero relativamente corto dentro de una larga carrera.

Se ríe al comentar que le gusta cobrar las regalías de “Los Abuelos…”, mostrando un lado práctico y despreocupado.

Define su gusto musical como sencillo y orientado hacia la música accesible y los hits; lo llama con humor “vulgar” en el sentido de corriente y popular, no pretencioso.

Se describe a sí mismo como empático y flexible, y reconoce que al adaptar las canciones a su criterio sencillo ha ayudado a que algunas obras resultaran más accesibles para el público.

Cuando le piden precisar qué entiende por “vulgar”, aclara que se refiere a algo corriente y natural: le atrae la música simple y pegadiza, y suele reconocer de inmediato el potencial de una canción.

Alguien observa su modestia y él replica que no está seguro de ser tan humilde; prefiere verse como realista y le agrada que lo describan bienintencionadamente.

Respecto a sus contactos, dice que ve con frecuencia a Andrés Calamaro y que mantiene amistad cercana con Ale Sergi; también mantiene comunicación con Melingo y con Miguel Zabaleta, amigo de la adolescencia.

Confiesa que no lleva una vida social intensa y que celebra con amigos y familia cuando corresponde; recuerda que festejó su cumpleaños con un grupo mixto entre músicos y allegados.

Al comentar la celebración, explica que invitó a muchas personas y que la convocatoria incluyó gente de distintos ámbitos, lo que refleja su círculo social actual.

Dijo que eligió festejar los 70 como una ocasión simbólica: “por el cero”, una excusa para celebrar y compartir.

Sobre sus planes para las próximas décadas, espera mantener la plenitud física y seguir disfrutando de actividades que le gustan, con la idea de conservar una buena calidad de vida.

Rememora que jugó al rugby de joven y que nunca dejó la actividad física; admite que en algún momento se pasó con ciertos excesos, pero que eso quedó atrás.

Recuerda su pasado de alumno de colegio inglés y jugador en Alumni, y admite con humor la mezcla social que representaba su entorno frente a figuras como Miguel Abuelo.

Aunque la combinación pudiera parecer extraña, subraya que tanto él como Miguel eran capaces de adaptarse y mostrar distintas facetas según la ocasión.

Cuando le preguntan qué canción quisiera que se recuerde de su obra, menciona que entre las de “Los Abuelos…” la que más perduró fue “Lunes por la madrugada”, y destaca también “Sintonía americana”.

De su trabajo posterior a la banda, señala composiciones y producciones que le gustan: con Andrés compuso “Carnaval de Brasil”, con Vicentico trabajó “Solo un momento” y con Ale Sergi creó piezas como “Fantasma”.

Alguien le propone presentarlo como “el tipo que sabe hacer hits” y él responde con humor que no quiere generar expectativas irreales, porque eso llevaría a que lo contrataran con la expectativa de asegurar éxitos comerciales.

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