20 de mayo de 2026
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Mano a mano con Fernando Belasteguín: el auge del pádel y el poder de Colapinto

Este martes Fernando Belasteguín, considerado el mejor jugador en la historia del pádel, celebró sus 47 años. Exnúmero uno del mundo durante 16 años y ganador de 230 títulos en el World Padel Tour, estuvo de visita en Argentina por motivos comerciales y concedió una entrevista a Infobae.

Retirado de la competición profesional a fines de 2024, Belasteguín reside desde hace años en España. En la charla repasó su relación con el deporte, su crecimiento global —con más de 77.000 canchas en el mundo y expansión en Europa, Medio Oriente y América Latina— y el rol central de Argentina, que cuenta con más de 7.000 canchas y es cuna de grandes figuras. Durante su estadía anunció la construcción del primer Bela Pádel Center en el país y recorrió el predio donde Pride Developer levantará la franquicia.

-¿Por qué el pádel?

-Fue sencillo: en mi pueblo, Pehuajó, había fútbol, pero en 1989 instalaron dos canchas de pádel. Era una alternativa al ocio en la plaza, lo probé, me fascinó y le debo todo.

-¿Cómo se hace para estar 16 años en la cima?

-Primero, gracias a mis parejas de juego. Durante mis treinta años como jugador profesional y dieciséis años y medio como número uno, fui muy obsesivo con la profesión y no disfruté mucho en su momento. Ganaba y ya pensaba en mejorar. Ahora, un año y medio después, disfruto mi carrera y ver cómo creció el deporte, de lo cual me siento parte.

-¿Por qué volvió a ponerse de moda el pádel?

-La pandemia fue clave porque fue uno de los primeros deportes permitidos por no implicar contacto cercano. Además es fácil, muy social y mantiene al jugador en contacto constante con la pelota, lo que genera diversión y sensación de participación; por eso la gente lo disfruta tanto.

-¿Cómo será el centro que se construirá en Canning?

-El objetivo principal es ayudar a jóvenes argentinos a desarrollar su carrera; fue una condición que pedí a los inversores y dueños de la franquicia para conceder la marca Bela Pádel Center. Vi los planes y estoy orgulloso: será algo único en comparación con otros clubes que conozco en el mundo.

-¿Qué valor especial tiene que sea en Argentina?

-Tiene un valor sentimental incalculable. Quería hacer algo en Argentina porque Buenos Aires fue clave para mi formación profesional. Empezaremos en Canning con un club impresionante y espero que eso impulse más aperturas en el país y en Sudamérica: cuando vean el club, querrán replicarlo en otros lugares.

-¿Y está pensado que se inaugure el día de tu cumpleaños?

-Hay un componente romántico: anunciamos en Barcelona que abriríamos a fines de septiembre de 2025 y lo comunicamos el 19 de mayo de 2025, fecha de mi cumpleaños. Queríamos que Argentina tuviera ese gesto también. La obra durará alrededor de diez a doce meses y la idea es inaugurar el 19 de mayo de 2027, para cerrar ese círculo sentimental.

La entrevista tuvo lugar durante una pausa de su trabajo como comentarista en el Padel Premier Buenos Aires en Parque Roca. Cerca del mediodía del domingo, Bela amplió sus ideas con claridad y se abrió sobre los sacrificios familiares durante su carrera. También habló de su relación con Franco Colapinto, el piloto argentino del equipo Alpine de Fórmula 1, al que se sumó en su equipo de trabajo.

-¿Cómo fue la anécdota en la que le ocultaste a tus hijos que habías sido número uno durante 16 años?

-En casa siempre supimos que podés dejar de ser deportista de un día para otro por una lesión. Quise que mis hijos crecieran fuera del entorno del campeón, así que no exhibía trofeos en casa. Cuando uno de mis hijos tenía nueve años, un compañero de colegio le dijo que yo era el número uno del mundo; al principio lo minimicé, pero luego lo hablamos en familia y se lo contó orgulloso a sus hermanas. Después me empezaron a seguir y, aunque al final de mi carrera dejé de ser el número uno, creo que ver cómo entrenaba y perseveraba fue formativo para ellos.

-¿Qué partido a lo largo de tu carrera fue una bisagra?

-No destaco un solo momento; siempre pensé que lo mejor estaba por venir y me sorprendí hasta el final. Si tengo que elegir, la despedida en el Sant Jordi de Barcelona ante quince mil personas en diciembre de 2024, mi último partido como profesional, fue uno de los días más especiales porque reuní a compañeros, rivales, amigos y familia.

-¿Qué es el pádel para vos?

-Es el deporte que me lo dio todo, pero también me quitó cosas importantes, como la posibilidad de acompañar a mi familia en eventos personales; aun así, no me arrepiento de nada.

-¿Por ejemplo?

-Perderme entierros y cumpleaños, no estar presente en momentos familiares importantes. El pádel me formó y me dio identidad, pero implicó sacrificios personales. Aun así, tomé esas decisiones conscientemente y las repetiría.

-¿Qué es lo que más extrañas de Argentina?

-Poder abrazar a mi familia cuando quiero, no solo cuando puedo.

-¿Cómo nació la amistad con Franco Colapinto?

-Lo conocí a fines de 2023 tras una nota en la que dijo que sus ídolos eran Fangio, Maradona y yo. Le mandé un mensaje y unas palas como agradecimiento. Nos conocimos en Madrid en enero de 2024 y conectamos. En mayo, cuando ya estaba en Alpine, su equipo comercial me propuso integrarme a su staff deportivo para aportar mi experiencia, pese a que no vengo del automovilismo.

-¿Cómo sería ese aporte hacia él?

-Mi relación con Franco combina lo deportivo y lo personal. Hablamos como deportistas y a veces como padre e hijo; me recuerda a cuando yo me fui joven de casa. Se integró a mi familia, y en lo deportivo intento aportar mi experiencia para su desarrollo fuera del automovilismo, en aspectos mentales y de preparación.

-¿Qué cualidad deportiva de Franco te llama la atención?

-Su capacidad de adaptación, muy característica de los argentinos. Desde joven se adaptó a situaciones difíciles y supo manejar la frustración, lo que es clave para la carrera de un deportista. Con el apoyo profesional que tiene —equipo comercial, psicólogo, preparador físico y nutricionista—, si es inteligente en sus decisiones, tiene potencial para una gran trayectoria.

-¿Alguna historia que te haya marcado al tener que crecer de golpe en el exterior?

-Solo quienes se fueron de su hogar lo entienden: la distancia te obliga a despedidas inciertas con la familia. Sentir el dolor de dejar a los mayores y la incertidumbre de cuándo volverás es algo que marca más que cualquier dolor físico. Por eso le pedía a mi preparador físico que me exigiera hasta que doliera el cuerpo; el sufrimiento emocional por la distancia es incomparable.

-¿Qué le dirías a aquel Fernando niño que comenzó con aquellos sueños en Pehuajó, allá por el ’89?

-Que vivirá una carrera extraordinaria si se esfuerza cada día como si fuera el último; que experimentará momentos de soledad y sacrificio por la familia, pero que al final todo habrá valido la pena y podrá mirar a sus seres queridos con la tranquilidad de haber dado lo mejor.

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