20 de mayo de 2026
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Cambio climático podría cuadruplicar la población sin hogar en Australia en la próxima década

Investigaciones de la Universidad de Sídney y un estudio publicado en Cities señalan que, en la próxima década, el cambio climático podría multiplicar por cuatro la población sin hogar en Australia. Los autores advierten que este riesgo se mantiene incluso con medidas de mitigación y se intensifica en escenarios de altas emisiones.

Se prevé que el cambio climático eleve los costos de la vivienda y deteriore la asequibilidad, afectando con mayor fuerza a los hogares más vulnerables. Para 2030, el mercado inmobiliario australiano podría registrar pérdidas superiores a 571.000 millones de dólares australianos, lo que reduciría tanto la oferta disponible como el acceso a viviendas. El encarecimiento de los alquileres —que podría hacerlos hasta un 45% menos asequibles— y la presión sobre familias de bajos ingresos podrían aumentar de forma significativa la población sin hogar.

Las simulaciones de la Universidad de Sídney indican que, en un escenario de altas emisiones, el número de personas sin hogar se cuadruplicaría respecto a 2020; y aun en escenarios de bajas emisiones el riesgo de duplicar esa cifra permanece. Un incremento sostenido de los precios podría expulsar a miles de personas del sistema habitacional.

Para realizar estas proyecciones se emplearon datos nacionales entre 2003 y 2020, analizando cómo los extremos climáticos elevan las primas de seguro, restringen el acceso a hipotecas y desalientan la inversión, creando puntos críticos en costos y disponibilidad de vivienda. En 2021 las primas de seguro subieron un 5,9%, anticipando un encarecimiento progresivo que, según el análisis, afectará especialmente a quienes alquilan y a hogares con ingresos limitados.

Factores de vulnerabilidad y presión en el mercado inmobiliario

El efecto del cambio climático sobre el mercado inmobiliario australiano es múltiple. El informe publicado en Cities destaca que los daños físicos por eventos extremos se suman a incrementos indirectos, como primas de seguro y tasas hipotecarias.

La oferta y la demanda de propiedades se ven alteradas por interrupciones en cadenas de suministro y cambios en las decisiones de inversión, lo que genera presión sobre el mercado. Los arrendatarios suelen sufrir más las subidas de precios, lo que incrementa la tensión social.

El estudio alerta de que políticas generales centradas únicamente en seguros o hipotecas pueden agravar las desigualdades si no se adaptan a las distintas realidades socioeconómicas.

Impacto en los grupos más vulnerables frente al cambio climático

Según la Universidad de Sídney, los arrendatarios, los hogares de bajos ingresos, los jóvenes en situación de riesgo y las comunidades indígenas se encuentran entre los más afectados por la crisis habitacional agravada por el clima. Su mayor dependencia del alquiler y su menor margen financiero los vuelven especialmente vulnerables ante cualquier aumento de alquileres o primas.

El profesor Nader Naderpajouh señaló, según recoge Phys.org, que “las políticas de vivienda suelen ser genéricas y es necesario redirigir las prioridades hacia apoyos específicos para hogares de bajos ingresos, arrendatarios y quienes están en riesgo de quedarse sin hogar”.

El informe advierte que, si el coste de la propiedad aumenta un 0,5% anual, la población sin hogar podría crecer un 16% y la asequibilidad del alquiler caer un 15%. En el peor escenario —con incrementos de hasta el 3% anual—, la cifra de personas sin hogar podría subir un 69% y la disponibilidad de alquileres asequibles disminuiría un 36%.

Desafíos y recomendaciones para la política habitacional

Tanto Cities como la Universidad de Sídney coinciden en que las políticas actuales son insuficientes frente a estos desafíos. Subrayan la necesidad de orientar medidas fiscales —como tarifas, impuestos sobre la vivienda y subsidios— hacia intervenciones focalizadas y diseñadas con base en simulaciones de escenarios climáticos.

Peyman Habibi-Moshfegh recalcó que toda nueva política habitacional debería evaluarse mediante simulaciones climáticas para evitar profundizar la desigualdad: “Las futuras crisis climáticas deben incluirse expresamente en el diseño de medidas de vivienda”, declaró a Phys.org.

Las recomendaciones apuntan a crear sistemas de apoyo resilientes, capaces de amortiguar las crisis económicas y sociales y proteger a los sectores más vulnerables del país.

En un contexto donde el cambio climático está reconfigurando el acceso a la vivienda en Australia, las decisiones de los responsables políticos y las autoridades locales serán determinantes para garantizar que ningún grupo quede excluido del derecho a una vivienda digna.

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