22 de mayo de 2026
Buenos Aires, 12 C

Cómo tomar calcio para mejorar su absorción y salud ósea

Tomar suplementos de calcio puede contribuir a la salud ósea, pero debe hacerse con pautas claras para minimizar riesgos. Organismos como los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) recomiendan tres reglas básicas: calcular el calcio total diario (alimentos más suplementos), evitar dosis altas en una sola toma y consultar ante enfermedades previas o medicación concomitante.

El calcio en suplemento no es “más es mejor”: se indica cuando la dieta no alcanza, por ejemplo en personas con intolerancia a la lactosa, dietas veganas o bajo consumo de alimentos fortificados. Como el cuerpo no produce calcio, la prioridad es obtenerlo de la alimentación (lácteos, algunas verduras de hoja verde y productos fortificados) y, si es insuficiente, valorar añadir un suplemento.

Quiénes deberían evaluar su aporte de calcio

Ciertas personas deben evaluar con más cuidado si necesitan suplementación: adultos con riesgo de enfermedad ósea, adultos mayores, quienes mantienen una ingesta baja y quienes tienen intolerancia a la lactosa o siguen dietas veganas.

Es preciso extremar la prudencia si existen antecedentes de cálculos renales, enfermedad renal, hipercalcemia o trastornos endocrinos, porque la indicación suele depender de análisis y antecedentes clínicos.

La dosis recomendada para la mayoría de los adultos se sitúa entre 1.000 y 1.200 miligramos diarios, sumando alimentos y suplementos. Según las tablas del NIH, lo habitual es 1.000 mg diarios para adultos de 19 a 50 años; 1.000 mg para varones de 51 a 70; 1.200 mg para mujeres de 51 a 70; y 1.200 mg a partir de los 71 años.

También existen límites máximos tolerables que incluyen todas las fuentes: 2.500 mg diarios entre los 19 y 50 años y 2.000 mg diarios desde los 51 años. Superar estos umbrales no aporta beneficios proporcionales y se asocia con efectos adversos, como mayor riesgo de cálculos renales y problemas en la absorción de otros minerales.

Cómo optimizar la absorción del calcio

La absorción depende de varios factores, entre ellos la vitamina D: el NIH señala que la vitamina D facilita la captación de calcio y que una deficiencia puede reducir la absorción incluso con alta ingesta. Por eso se evalúan el aporte dietario, la exposición solar y, cuando procede, la suplementación con vitamina D bajo criterio profesional.

El modo de administración influye directamente. La evidencia del NIH indica que el cuerpo absorbe mejor el calcio cuando las tomas son de 500 mg o menos. En la práctica, si se necesitan 1.000 mg diarios desde suplementos, suele ser preferible dividirlos en dos tomas en vez de concentrarlos en una sola, lo que mejora la eficiencia y reduce molestias digestivas.

La tolerancia y el tipo de sal de calcio también importan. El carbonato de calcio se absorbe mejor con alimentos; el citrato de calcio se absorbe bien con o sin comida y puede ser una alternativa para quienes tienen molestias digestivas o baja acidez gástrica, más frecuente en adultos mayores.

Un error habitual es tomar calcio junto con fármacos que disminuyen su absorción o cuya absorción se ve reducida por el calcio. Las guías del NIH describen estas interacciones y recomiendan planificar los horarios de administración.

Por ejemplo, la levotiroxina puede absorberse peor si se toma cerca del carbonato de calcio, por lo que se aconseja separar las tomas varias horas (una regla práctica común es mantener unas cuatro horas de diferencia).

También hay interacciones con antibióticos como las quinolonas, cuya absorción puede disminuir si se administran junto al calcio; por eso se recomienda separarlas al menos dos horas. En fármacos concretos, como el antirretroviral dolutegravir, se indican ventanas más estrictas, por ejemplo “dos horas antes o seis horas después” del calcio.

Qué revisar antes de empezar a suplementar

Antes de iniciar un suplemento conviene responder tres preguntas: cuánto calcio aporta la dieta, si existe suficiente vitamina D y si hay factores de riesgo (cálculos renales previos, enfermedad renal, hipercalcemia, trastornos endocrinos o medicación con interacciones conocidas).

Si hay dudas, la medida más segura es consultar a un profesional para ajustar la dosis, elegir el tipo de suplemento (carbonato o citrato) y establecer horarios personalizados.

Artículo anterior

Alianza del Ártico refuerza su presencia ante el avance de Rusia y China

Artículo siguiente

Alex Campbell impulsa la recandidatura de Agustina Ciarletta en San Fernando

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: