10 de agosto de 2026
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OTAN suní: Oriente Próximo busca defenderse sin Estados Unidos

OTAN suní: Oriente Próximo busca defenderse sin Estados Unidos

Tras encuentros oficiales a lo largo del último año, Arabia Saudí, Turquía y Pakistán formalizaron el 7 de agosto una alianza de defensa conjunta, conocida informalmente como la “OTAN suní”. El protocolo, firmado en la ciudad sagrada de la Meca —de la que toma el nombre—, refleja la reconfiguración de alianzas en Oriente Próximo que se intensificó desde el 7 de octubre de 2023 y se ha acentuado durante el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

En su comunicado los tres países establecen un compromiso parecido al Artículo 5 de la OTAN: un ataque armado contra cualquiera será considerado un ataque contra todos. El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, comparó explícitamente el pacto con la OTAN para subrayar su solidez. El acuerdo también prevé mayor cooperación en defensa, apoyándose en “lazos históricos, solidaridad islámica, intereses estratégicos compartidos y patrones de cooperación en defensa”, según el texto. El viceministro saudí Rayed Krimly lo describió como un mecanismo para “desarrollar capacidades de defensa conjuntas y fortalecer la disuasión estratégica”. No obstante, el documento deja sin aclarar varios límites sobre cuándo y hasta qué punto se activaría la defensa mutua.

El contexto temporal del acuerdo es significativo: se firma con la guerra aún sin resolverse y con Arabia Saudí cada vez más expuesta a ataques desde distintos frentes. En los últimos meses Riad ha sufrido misiles y enjambres de drones procedentes de Yemen —donde los hutíes han intensificado su ofensiva y establecido un bloqueo naval— y ataques a infraestructuras energéticas por milicias vinculadas a Irán en Irak.

El Estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico y en Riad existe la sensación de que depender exclusivamente de un único aliado externo, como Estados Unidos, ya no basta para garantizar la estabilidad regional. En octubre de 2025, Arabia Saudí e Islamabad firmaron un acuerdo de defensa similar al de la Meca en el que Pakistán incluyó a Riad bajo su paraguas nuclear, si bien los contornos de esa protección permanecen imprecisos, como evidenció la falta de una respuesta paquistaní frente a ataques iraníes. Aun así, Pakistán se ha sumado a otras iniciativas saudíes, incluida la coalición marítima para proteger el mar Rojo contra los ataques hutíes.

Funcionarios turcos han matizado las obligaciones del pacto tripartito, señalando que cualquier respuesta militar requeriría decisiones políticas y votaciones en comités trilaterales. El diplomático saudí Krimly insistió en que el acuerdo se orienta más a crear un “escudo de intenciones” que a formar un “eje militar o un bloque sectario”.

Desde Irán, analistas observan con inquietud el desarrollo regional. Mostafa Najafi, experto en relaciones internacionales, afirma que los países árabes son ahora “mucho más conscientes de su vulnerabilidad” dentro del orden de seguridad existente. Tras el anuncio, el ministro iraní Abbas Araghchi apeló a la unidad de los estados musulmanes en términos generales, mientras que Ebrahim Rezaei, portavoz del Comité de Seguridad Nacional del parlamento iraní, advirtió que un acuerdo con Turquía y Pakistán no garantizaría la seguridad saudí, igual que la dependencia unilateral de Estados Unidos no lo hizo en el pasado. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha advertido en ocasiones sobre el riesgo de un emergente “eje suní”, sin señalar países concretos.

La negativa de Egipto a unirse al pacto, a pesar de haber sido invitado, ilustra los límites de esta nueva arquitectura. Según un reportaje de MadaMasr, El Cairo está dispuesto a cooperar en iniciativas de seguridad regional, como la coalición marítima del Mar Rojo, pero no desea asumir un compromiso vinculante para defender a Arabia Saudí.

Najafi subraya que la guerra con Irán ha mostrado que depender de una potencia extranjera no garantiza inmunidad ante las repercusiones de un conflicto. A lo largo de décadas, Riad ha basado gran parte de su seguridad en su alianza con Estados Unidos; el Pacto de la Meca no elimina esa dependencia, pero sí evidencia la creciente necesidad de forjar nuevas alianzas y adaptarse al orden regional cambiado desde octubre de 2023.

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