15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Populismo fiscal e inercia del déficit en Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires cerrará 2025 con un déficit fiscal equivalente al 0,8% de su Producto Bruto Geográfico (PBG), prolongando por veinte años la ausencia de equilibrio en sus cuentas públicas.

El proyecto de Presupuesto 2026 mantiene una política fiscal con déficit y solicita autorización para endeudarse por unos USD 3.700 millones, con el objetivo de financiar el déficit y afrontar vencimientos.

En la presentación del presupuesto, el gobierno de Axel Kicillof proyecta, neto de la operatoria previsional, un déficit cercano a $1,6 billones para 2026 (0,5% del PBG), mientras que para 2025 estima un déficit superior a $2,1 billones (0,8% del PBG).

Esta trayectoria no es nueva: durante las últimas dos décadas la provincia registró una expansión sostenida del gasto público, déficits recurrentes, mayor presión tributaria, mayor dependencia de transferencias nacionales y niveles históricos de endeudamiento.

En 2004 el gasto provincial representaba menos del 10% del PBG. Desde entonces, el gasto total creció y se ubicó por encima del 13% hasta 2023.

Solo la reducción discrecional de transferencias nacionales en 2024 —equivalente a un punto del PBG— forzó que el gasto bajara por debajo del 12%.

En 2024, el 59% del gasto total bonaerense se destinó a Personal, tras la incorporación de 22.000 empleados públicos en un año.

Los subsidios explicaron el 12% del gasto, por encima del promedio nacional (9%).

Ingresos y coparticipación: un desequilibrio estructural

Los ingresos propios de la provincia no aumentaron al mismo ritmo que el gasto, consolidando un déficit estructural.

Aunque la provincia mejoró su participación en la coparticipación federal —hasta 10 puntos porcentuales más desde 2018—, continúa vinculada a un sistema que no refleja plenamente su aporte ni sus necesidades financieras, con una brecha negativa de alrededor del 31% entre lo que aporta y lo que recibe.

Frente a la expansión de actividades extractivas en otras jurisdicciones, Buenos Aires sigue aportando el 32% del PBI nacional: produce $32 de cada $100 pero retiene solo $22, es decir, el 69% de los recursos que genera.

La presión tributaria provincial, impulsada principalmente por Ingresos Brutos, se incrementó del 2,7% al 4% del PBG en los últimos veinte años.

Actividad y PBG per cápita: más habitantes, menor ingreso

Con el 38% de la población nacional viviendo en la provincia, su peso económico relativo se diluye.

El PBG per cápita estimado para 2024 es de USD 12.700, lo que implica USD 2.300 menos que el promedio nacional (un 15% por debajo).

El PBG per cápita alcanzó su máximo en 2013 y desde entonces se redujo un 13%, una caída mayor incluso que la registrada por el producto geográfico total.

Deuda bonaerense: más presión, menos solvencia

La deuda pública de la provincia equivale al 6% del PBG, un nivel moderado pero superior al promedio nacional (4%).

Esta deuda representa el 58% de los ingresos totales, lo que sitúa a Buenos Aires entre las jurisdicciones con mayor vulnerabilidad en términos de solvencia corriente: más de la mitad de la recaudación anual sería necesaria para cancelar el stock de deuda.

La sostenibilidad de la deuda depende en gran medida de la capacidad de repago.

Con déficits crónicos durante veinte años y sin un crecimiento económico significativo en ese período, la salud de las finanzas públicas bonaerenses se ha deteriorado.

Aun en este contexto, el Ejecutivo provincial solicitó aproximadamente USD 3.285 millones adicionales para la administración central y USD 400 millones para organismos descentralizados.

Estancamiento estructural

Las finanzas públicas de la provincia muestran rasgos de un modelo fiscal con alta presión tributaria, crecimiento del gasto corriente, sobredimensionamiento del empleo público y uso de subsidios como herramienta de contención social, junto con un déficit sostenido incluso en periodos de mayor recaudación.

No se trata de una crisis inmediata, sino de un estancamiento estructural que erosiona la competitividad y las posibilidades de desarrollo a mediano y largo plazo.

En un país que discute la reforma del Estado y la eficiencia del gasto, la provincia más grande, poblada y desigual de la Argentina no puede seguir recurriendo a la deuda como única respuesta a sus problemas de fondo.

El futuro requerirá abandonar la inercia del déficit estructural y promover un cambio de modelo orientado a la responsabilidad fiscal, el desarrollo económico y la eficiencia del gasto público.

El autor es analista económico y financiero de Econométrica y miembro de Fundación Apolo

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