15 de enero de 2026
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Juicio por los cuadernos: financista reveló bóveda en El Calafate

El juicio por los “cuadernos de las coimas” continúa en el Tribunal Oral Federal N°7 en su novena audiencia, con la lectura extensa de las imputaciones presentadas por la fiscalía.

Tras la exposición de los pedidos de elevación a juicio de la causa principal, redactados por el fiscal Carlos Stornelli en 2019 —una tarea desarrollada a lo largo de siete audiencias, que abarcó casi 800 páginas y más de 230.000 palabras—, los secretarios del tribunal prosiguen con la enumeración de las acusaciones en uno de los expedientes paralelos que integran el proceso. Ese expediente investiga la cartelización de la obra pública, conocido en los tribunales de Comodoro Py como “La Camarita”.

La investigación seguida por Stornelli, con 52 imputados, se concentra en las vinculaciones en torno a la Cámara Argentina de Empresas Viales. Entre los acusados clave aparecen el financista Ernesto Clarens y el empresario Carlos Wagner; este último es señalado como el único empresario imputado de integrar la asociación ilícita que, según la fiscalía, habría sido liderada por Cristina Fernández de Kirchner junto con Julio De Vido y José Francisco López. El esquema habría consistido en la recolección de coimas y la distribución de obras mediante un mecanismo que aseguraba retornos de entre el 3% y el 20%.

La acusación destaca la estrecha relación entre poder político y empresarial. Algunos de los imputados colaboraron con la investigación: Clarens, Wagner y López aportaron declaraciones como arrepentidos, describiendo la mecánica del esquema e involucrando a sus superiores políticos.

Según la fiscalía, Clarens actuaba como “interpuesta persona” para cobrar a las empresas y entregar esos pagos a la cúpula política. La acusación atribuye a Cristina Fernández de Kirchner el cobro de 175 supuestas coimas, una imputación que también recae sobre Julio De Vido y José López. Otros funcionarios del Ministerio de Planificación, entre ellos Nelson Periotti, aparecen implicados, y entre los empresarios mencionados figuran Aldo Benito Roggio y Ángelo Calcaterra.

El pedido de elevación a juicio de este expediente paralelo suma 420 páginas. En la audiencia del martes pasado, que terminó en la página 119, se emplearon cuatro horas únicamente en enumerar las coimas atribuidas a la cúpula política.

Este expediente no se centra en las anotaciones de Centeno; además, Roberto Baratta, ex secretario de Gestión de De Vido, no está imputado en este legajo en particular.

La lectura proseguirá con una lista de 535 elementos de prueba, entre peritajes e indagatorias y testimonios. Posteriormente se abrirá el turno de los descargos de los acusados. En su momento, CFK y De Vido rechazaron las acusaciones; CFK las calificó de “movida judicial”. José López, en cambio, declaró como imputado colaborador.

Comenzó la audiencia: la confesión de José López que complicó a CFK y De Vido

La declaración como arrepentido de José López fue uno de los testimonios centrales de la jornada. En su declaración de 2018 explicó que, mensualmente, confeccionaba un listado con los pagos proporcionales que debían recibir las empresas a partir de la información de los certificados de obra y del cupo presupuestario fijado por Roberto Baratta y Julio De Vido.

López afirmó que ese listado se entregaba “a la Presidenta y a Julio De Vido” para su aprobación y que él no decidía los montos: los datos provenían de Vialidad y del presupuesto de planificación. Según su relato, la presidenta y De Vido fijaban montos prioritarios para algunas empresas —como Austral, CPC, Electroingeniería y JCR— y el resto se repartía proporcionalmente.

Según López, el mecanismo funcionó entre 2011 y 2015, y cuando se trataba de cobrar para De Vido el dinero pasaba por intermediarios como Germán Ariel Nivello. Describió entregas en carpetas y sobres con montos que, según dijo, oscilaban entre 100.000 y 300.000 dólares, y detalló que el dinero se dejaba en el baño de una oficina próxima a la de De Vido.

En su relato sostuvo que De Vido, en épocas electorales, pedía recaudación y que Clarens actuaba como cobrador, llamando a las empresas para gestionar los pagos. También mencionó a Carlos Wagner como creador del sistema conocido como “La Camarita”.

Según López, el esquema continuó tras la muerte de Néstor Kirchner.

Sigue la audiencia: la confesión de Ernesto Clarens

Ernesto Clarens, señalado como financista de “La Camarita”, fue un delator clave en la investigación de Stornelli. En su declaración, registrada hace seis años y reproducida en el expediente, describió un complejo sistema de cobros, pasamanos y conversión de pesos a dólares, y explicó que él cobraba comisiones por esas operatorias antes de entregar fondos a intermediarios como José López.

Clarens afirmó que su actuación fue especialmente intensa entre 2011 y 2013. Dijo que las empresas acordaban pagos por deudas atrasadas y que, en muchos casos, López les pedía que detuvieran el ritmo de obra para contener la generación de nuevos certificados impagos, una situación que dejaba a las empresas “atrapadas” por la falta de pago.

El financista describió además que, desde 2008/2009, la ejecución presupuestaria de Vialidad se deterioró, lo que incrementó la necesidad de mecanismos paralelos para que las obras continuaran.

Sobre pagos del grupo Roggio, Clarens señaló que los efectuaba el contador Scuncia y que su relación con Roggio era indirecta, mediada por directivos como Striglio, que participaban en las reuniones de la llamada Camarita.

“López te bastardeaba y te denigraba”

Sergio Passacantando, ex empleado de Inverness y luego gerente de Administración en Vialidad durante la gestión De Vido, declaró como imputado en el expediente de “La Camarita”. Describió a José López como una persona con mal trato, que imponía quiénes debían cobrar y que humillaba a quienes trabajaban en la gestión de pagos.

Passacantando explicó que acató las indicaciones de López por temor a perder su empleo y por la dependencia de su cargo. Afirmó no tener trato personal con De Vido ni con los Kirchner, y dijo conocer a Carlos Wagner solo de forma institucional, no en la dinámica de los cobros informales.

Durante la lectura se mencionó su número de teléfono, lo que motivó su queja ante el tribunal.

“No se puede hacer política sin plata”: el diálogo entre Roggio y De Vido

Aldo Benito Roggio, empresario con extensa trayectoria en obras e infraestructura, declaró como arrepentido sobre prácticas que describió como presiones para obtener fondos con destino político. Roggio relató que, sin participar directamente del sistema, fue informado de que el gobierno impulsaría un ambicioso plan de obras públicas que exigía contribuciones por parte de las empresas y que, en su experiencia, la adjudicación y el pago se condicionaban por demandas extralegales.

Roggio dijo recordar frases de funcionarios como De Vido sobre la necesidad de dinero para hacer política y describió dilaciones en el pago de certificados, demoras y exigencias que perjudicaron a las empresas que no aceptaban esas condiciones. En este expediente se le acusa, en particular, del pago de 14 sobornos.

El castigo de la obra pública y el rol de Clarens

Las demoras en los pagos aparecen repetidamente como método de coerción en las declaraciones relacionadas con “La Camarita”. Varios testimonios atribuyen a Clarens un rol de gestor para intentar destrabar certificaciones y lograr pagos a cambio de aportes en efectivo.

Luis Armani, representante de Vialmani S.A., relató que Clarens se ofreció a gestionar financiamiento para la continuidad de una obra importante a cambio de aportes en efectivo. Según Armani, la gestión no prosperó y la obra fue limitada y finalmente licitada a otra empresa.

La narrativa de empresarios que buscaron regularizar pagos mediante intermediarios es recurrente en las declaraciones del juicio.

Al término de esa parte de la audiencia el Tribunal concedió un cuarto intermedio y reanudó la sesión a las 12:45.

Sigue la audiencia: Clarens como mago de los pagos

José Gerardo Cartellone, accionista del grupo homónimo, declaró que en el ambiente de obra pública Clarens era conocido como un gestor para obtener pagos de certificados morosos. A su vez, reconoció que, por indicación de la Secretaría de Obras Públicas, su ex presidente Tito Biagini concurrió a reuniones con Clarens para tratar pedidos de contribuciones.

Biagini dijo que el contacto con Clarens se produjo por mediación de un secretario privado de López y que las solicitudes solían orientarse a contribuciones, especialmente en periodos electorales, lo que contribuyó a deteriorar la relación entre el grupo y Vialidad.

Cartellone afirmó no haber pagado a Clarens y dijo no haber obtenido resultados por esa vía.

La confesión de José López y la noche de los bolsos: “Yo estaba sumamente nervioso y paranoico”

Los secretarios del tribunal leyeron la declaración de López en la que recordó la noche en que arrojó bolsos con dólares en un convento. López contó que, el 13 de junio, tres personas le entregaron los bolsos y que, tras recibirlos, destruyó sus teléfonos por temor; más tarde cargó el dinero en un auto y se dirigió al convento. Explicó que en declaraciones anteriores había sido impreciso por miedo.

El financista de las coimas declara como arrepentido

Clarens escuchó la reproducción de su confesión ante el fiscal Stornelli mientras seguía la audiencia por videoconferencia. En su relato rememoró prácticas de cobro en Santa Cruz y mencionó pagos efectuados a través de la empresa Gotti, que, según dijo, destinaba comisiones a Néstor Kirchner.

Sobre la Camarita, describió un mecanismo de adjudicación entre empresas favorecidas: existía una lista de obras con porcentajes de sobreprecio y una nómina de empresas “cartelizadas” que participaban del reparto. Clarens calculó que el monto recaudado en ese contexto podría haber alcanzado alrededor de 30 millones de dólares, y explicó que los pagos solían ser regulares, en montos que, en su relato, llegaron a rondar los 300.000 dólares por entrega en los primeros tiempos.

Según Clarens, tras la muerte de Néstor Kirchner hubo un intento de preservar a algunas empresas mediante subcontrataciones y apoyos ordenados por autoridades superiores.

La supuesta bóveda de dinero en El Calafate: “Néstor Kirchner era como Rico McPato”

Clarens narró conversaciones con allegados de los Kirchner, entre ellos Daniel Muñoz, y relató versiones sobre dinero en efectivo guardado en la residencia de El Calafate. Mencionó que el efectivo habría sido trasladado en aviones oficiales y almacenado en archivos metálicos en el subsuelo de la casa, y dijo que se hablaba de grandes sumas que, según contó, se adquirieron con prácticas fuera de la contabilidad formal.

También comentó que Lázaro Báez habría comprado activos con fondos que, a juicio de Clarens, provenían de ese circuito informal, y rememoró anécdotas que describieron la afición por el dinero en efectivo atribuida a Néstor Kirchner.

Fin de la audiencia: el calendario del juicio

La audiencia finalizó a las 15:00. El juicio se reanuda el martes 16 a las 13:30 para su décima jornada. Fuentes judiciales informaron que las audiencias continuarán hasta el martes 30 de diciembre y que luego se suspenderán por la feria judicial de verano. El proceso se retomará el 2 de febrero del año siguiente, cuando comiencen las rondas de indagatorias presenciales en la sala del Tribunal Federal N°7.

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