Ante olas de calor persistentes y temperaturas cada vez más altas, el aire acondicionado se ha vuelto esencial para sobrellevar el verano en muchas ciudades. No obstante, cuando las temperaturas llegan a su punto máximo y aumenta la demanda térmica, estos equipos pueden perder eficacia y costar más mantener los ambientes frescos.
Un mantenimiento adecuado, una ubicación correcta de las unidades y una gestión inteligente de la temperatura son las claves para optimizar el rendimiento, reducir el consumo energético y mantener el hogar cómodo durante los días más calurosos.
Mantenimiento y limpieza: el primer paso hacia un enfriamiento eficiente
El estado general del equipo influye directamente en su capacidad de enfriar. Mantener limpios los filtros y las bobinas es esencial: la acumulación de polvo u otras obstrucciones reduce el flujo de aire y obliga al compresor a trabajar más, lo que disminuye la eficiencia.
Realizar limpiezas periódicas y asegurar que la unidad esté libre de hojas, tierra u otros residuos alrededor facilita la circulación del aire y contribuye a un funcionamiento más estable y duradero.
Ubicación adecuada y control de la temperatura para el mejor rendimiento
La ubicación de la unidad tiene tanta importancia como su mantenimiento. Un equipo expuesto al sol directo absorbe calor adicional y enfría con menor eficacia; por eso es recomendable instalarlo lejos de fuentes de calor y usar cortinas durante el día para reducir la ganancia térmica.
También es importante no bloquear las entradas y salidas de aire con muebles u objetos, de modo que el flujo permanezca sin obstáculos. Ajustar el termostato entre 22 y 24 °C evita que el compresor trabaje en exceso y ayuda a ahorrar energía sin sacrificar el confort.
Aislamiento, humedad y ventilación complementaria
El aislamiento del hogar es otro factor clave: sellar ventanas, puertas y posibles fisuras evita la fuga del aire frío y reduce el tiempo de funcionamiento del aire acondicionado. Además, controlar la humedad —por ejemplo con deshumidificadores en zonas muy húmedas— disminuye la sensación térmica y facilita el enfriamiento.
Limitar el uso de electrodomésticos que emitan calor y sumar ventilación complementaria, como ventiladores, ayuda a distribuir el aire frío de manera más homogénea, creando una atmósfera más fresca y confortable en toda la vivienda.
Aplicar estas medidas básicas permite aprovechar al máximo la capacidad de los equipos, logrando espacios más agradables y un consumo energético más eficiente durante el verano de 2026.
Cómo limpiar correctamente el aire acondicionado
La limpieza regular del aire acondicionado es fundamental para mantener su rendimiento y la calidad del aire interior. Antes de iniciar, desconecta el equipo de la corriente para evitar riesgos. A continuación, retira o abre la tapa exterior para acceder a los filtros, que acumulan polvo, polen y otras partículas.
Los filtros deben extraerse y lavarse con agua templada y jabón neutro, y dejarse secar completamente antes de volver a colocarlos. Mientras se secan, aprovecha para limpiar las rejillas y el interior con un paño húmedo, retirando la suciedad de los conductos.
El uso de productos específicos para climatización puede ayudar a desinfectar y prevenir la formación de moho o bacterias.
Realizar esta limpieza al menos cada tres meses contribuye a prolongar la vida útil del equipo, reducir el consumo de energía y evitar la propagación de alérgenos. Un aire acondicionado limpio garantiza un flujo de aire más saludable y eficiente para los ocupantes del espacio.


