15 de enero de 2026
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Regla 50-30-20 para comidas saludables

Ante la abundancia de dietas y recomendaciones, la regla 50/30/20 ofrece un criterio sencillo para organizar la alimentación diaria: distribuir los macronutrientes de forma clara y práctica.

Esta pauta, respaldada por profesionales y utilizada en distintos países, orienta sobre la proporción de carbohidratos, proteínas y grasas que conviene consumir para mejorar el bienestar, cuidar la salud y adoptar hábitos fáciles de mantener.

¿En qué consiste la regla 50/30/20?

La regla 50/30/20 divide las calorías diarias en tres bloques: 50% carbohidratos, 30% proteínas y 20% grasas. Su objetivo es cubrir las necesidades nutricionales básicas y facilitar la adaptación a objetivos personales como ganar masa muscular, perder peso o mantener la salud.

El punto de partida es calcular las calorías totales necesarias, un valor que varía según la edad, el sexo, la actividad física y las metas individuales. Una vez definida esa cifra, se aplican los porcentajes: por ejemplo, con 2.000 calorías diarias, 1.000 serían de carbohidratos, 600 de proteínas y 400 de grasas.

Este enfoque ayuda a evitar tanto déficits como excesos de macronutrientes, en especial de proteínas, cuya ingesta adecuada es clave para la reparación celular, la conservación de la masa muscular y otras funciones vitales.

La importancia de la proteína en la dieta

La proteína cobra especial relevancia a partir de los 30 o 40 años, cuando con frecuencia comienza la pérdida progresiva de masa muscular (sarcopenia). La insuficiencia proteica puede favorecer esa pérdida y provocar uñas y cabello frágiles, fatiga, hambre frecuente, cambios de ánimo y dificultades de concentración.

También puede debilitar las defensas, aumentar el riesgo de anemia y enlentecer el metabolismo, lo que suele traducirse en ganancia de peso no deseada y menor energía. Sin embargo, el equilibrio es fundamental: tanto la carencia como el exceso de proteínas pueden resultar perjudiciales, por ejemplo al sobrecargar los riñones o desequilibrar el balance calórico.

Cómo aplicar la regla 50-30-20 de manera efectiva

Para aprovechar esta regla conviene elegir fuentes de calidad en cada grupo de macronutrientes. En los carbohidratos, prioriza granos enteros, tubérculos, frutas y verduras frescas, que aportan energía además de fibra, vitaminas y minerales.

En cuanto a las grasas, opta por las saludables —aguacate, aceite de oliva, frutos secos y pescado azul— y limita las grasas trans y las saturadas presentes en alimentos ultraprocesados y fritos. Las grasas buenas son importantes para la absorción de vitaminas y la salud cardiovascular.

Respecto a las proteínas, combina fuentes animales (huevos, lácteos, carnes magras y pescados) con vegetales (legumbres, tofu, frutos secos y semillas). Esta variedad ayuda a cubrir todos los aminoácidos esenciales y a diversificar la dieta; repartir las proteínas a lo largo del día facilita alcanzar las cantidades recomendadas sin excesos.

No hay que olvidar incluir frutas, verduras y alimentos ricos en fibra para mantener la salud digestiva y aumentar la sensación de saciedad. Controlar las porciones y prestar atención a la calidad de los macronutrientes son claves para una alimentación sostenible.

Beneficios y consideraciones clave

La regla 50/30/20 facilita repartir las calorías y entender el papel de cada alimento. Aplicada con criterio, ayuda a mantener el equilibrio, adaptar la dieta a distintos momentos y tomar decisiones más saludables para cuidar el peso y prevenir enfermedades. Su flexibilidad la hace aplicable a diversas culturas y estilos de vida.

Más que una fórmula rígida, es un enfoque práctico y adaptable que promueve una alimentación variada y equilibrada, compatible con objetivos de bienestar tanto a corto como a largo plazo.

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