15 de enero de 2026
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Economía rusa entra en caos controlado, según inteligencia ucraniana

El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (SZRU) informó en su página oficial que el Banco Central de Rusia anunció que, a partir de 2027, las instituciones financieras deberán divulgar únicamente información despersonalizada sobre su estructura de propiedad.

Tras la flexibilización de normas en 2022 —que permitió a bancos y aseguradoras no informar sobre propietarios y directivos por riesgos vinculados a sanciones—, actualmente solo tres de las 352 entidades de crédito publican esos datos.

El nuevo marco regulatorio se prevé aprobar en 2026 y entrará en vigor no antes de abril de 2027.

Al mismo tiempo, el Estado ruso impulsa reformas en sentido contrario en otras áreas, como la supresión de las declaraciones periódicas de ingresos para funcionarios, una medida que, pese a presentarse como anticorrupción, reduce los mecanismos de control efectivos.

En el plano social, el SZRU indicó que un tercio de las pequeñas y medianas empresas rusas baraja el cierre en los próximos seis meses. Los bancos han endurecido los criterios para créditos al consumo, con una tasa de rechazo del 90% en noviembre.

Paralelamente, las casas de empeño registraron un aumento del 54% interanual en beneficios netos, lo que refleja un deterioro en la solvencia de la población.

El sector público también enfrenta problemas: en 2025 los impagos de empresas estatales a contratistas privados se multiplicaron por 2,7 respecto al año anterior, alcanzando 548 casos y casi 4.030 millones de rublos. Los retrasos, de uno a tres meses, se atribuyen a la caída de ingresos y al alto costo del financiamiento.

En materia de ciberseguridad, el 73% de las filtraciones de datos en 2025 ocurrieron en el sector público. Solo el 13% de los rusos espera recibir una bonificación anual, lo que refleja el pesimismo respecto a la situación económica.

“En conjunto, estas tendencias configuran la imagen de un mercado que se aleja cada vez más de los estándares globales y se mantiene en un estado de cierre, desconfianza y caos sistémico”, señaló el SZRU en su sitio oficial.

Por su parte, el viceprimer ministro Alexandr Nóvak declaró que la economía rusa se mantendrá en una etapa de estancamiento hasta 2027. En una entrevista con la televisión pública afirmó que en 2026 se registrará un crecimiento similar al de este año y que solo a partir de 2027 se alcanzará un ritmo de expansión alineado con el promedio mundial.

El Ministerio de Economía prevé un crecimiento del PIB del 1% en 2025, cifra que fue confirmada por el presidente Putin. Para 2026 se proyecta un aumento del 1,3% y del 2,7% en 2027, aunque Nóvak advirtió que estas proyecciones dependen de la evolución de la guerra en Ucrania.

El funcionario atribuyó la ralentización global a las guerras comerciales impulsadas desde Estados Unidos, y subrayó que el PIB ruso creció un 9,7% en los primeros tres años de la campaña militar, superando el desempeño de la Eurozona en ese periodo.

En el contexto de las sanciones estadounidenses contra las principales petroleras rusas, las exportaciones de crudo y gas del país cayeron un 35% en noviembre y se espera que el retroceso alcance el 50% en diciembre.

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