Las autoridades ucranianas acusaron este martes a Rusia de haber lanzado ataques con drones contra la infraestructura portuaria de Odesa, en los que resultaron impactados al menos dos buques civiles que estaban cargando grano para su exportación.
La Marina ucraniana informó en su canal oficial de Telegram que los drones alcanzaron a los cargueros Emmakris III y Captain Karam, que habían entrado al puerto para cargar trigo. Según datos del Ejército ucraniano, el ataque provocó al menos dos heridos civiles.
Las autoridades añadieron que los bombardeos formaron parte de una serie de ataques contra instalaciones portuarias en la región de Odesa, en los que también se dañó otro carguero que transportaba aceite de girasol; en ese incidente hubo una persona herida, según Kiev.
La Marina subrayó que los puertos y el transporte marítimo civil son infraestructuras civiles y advirtió que los ataques contra ellas ponen en riesgo vidas y afectan la seguridad alimentaria mundial.
Las fuerzas navales ucranianas calificaron los bombardeos como ataques deliberados contra objetivos civiles y señalaron que estas acciones pueden constituir crímenes de guerra. Por el momento, Rusia no se ha pronunciado oficialmente sobre las denuncias de Ucrania.
El puerto de Odesa es un nodo clave del sistema logístico ucraniano para la exportación de productos agrícolas. Según la FAO, antes de la guerra Ucrania estaba entre los principales exportadores mundiales de trigo, maíz y aceite de girasol, productos que abastecen especialmente a países de África, Oriente Medio y Asia.
Desde la ruptura en julio de 2023 del acuerdo para exportaciones por el mar Negro —tras la retirada unilateral de Rusia del mecanismo respaldado por la ONU y Turquía—, Ucrania ha utilizado corredores marítimos alternativos para mantener sus envíos. Estos corredores, que operan con riesgo constante, han sido blanco recurrente de ataques, según documentos de Naciones Unidas y agencias humanitarias.
La ONU ha advertido repetidamente que los ataques a infraestructuras portuarias ucranianas elevan los precios internacionales de los alimentos y agravan la inseguridad alimentaria en países vulnerables. El Programa Mundial de Alimentos ha señalado que una parte importante de sus compras de grano para ayuda humanitaria proviene de Ucrania.
En el plano militar, la región de Odesa ha sufrido intensos ataques con drones y misiles desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Moscú sostiene que apunta a infraestructuras con uso militar; Kiev y sus aliados occidentales rechazan esa versión. Los ataques contra buques y puertos civiles ocurren en un contexto de estancamiento diplomático: los esfuerzos internacionales para restablecer un mecanismo que garantice la seguridad de la navegación en el mar Negro no han avanzado, mientras continúan los bombardeos sobre instalaciones clave para la economía ucraniana y el suministro global de alimentos.


