15 de enero de 2026
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Bengalas sobre botellas de champán habrían causado el incendio mortal en Crans-Montana

Las primeras pesquisas sobre el incendio que destruyó el bar Le Constellation en la estación de esquí de Crans-Montana indican que el origen podría estar relacionado con el uso de bengalas encendidas sobre botellas de champán durante la celebración de Nochevieja. La fiscal local, Beatrice Pilloud, dijo en rueda de prensa que las “fuentes luminosas” se aproximaron demasiado al techo mientras las portaba el personal, lo que habría provocado la ignición. Pilloud declaró que “todo indica que el fuego comenzó a partir de las velas encendidas o bengalas sujetas a las botellas de champán”, señalando que esa es la hipótesis más probable, aunque la investigación sigue abierta.

Las autoridades explicaron que esas bengalas, habituales en ambientes festivos, proyectan chispas hacia arriba que podrían alcanzar materiales inflamables del techo. Dicha cubierta, destinada al aislamiento acústico del local, está siendo examinada para comprobar si cumplía las normas de seguridad; según la policía y la fiscalía, ese material podría haber facilitado la rápida propagación de las llamas.

El jefe de gobierno regional del Valais, Mathias Reynard, informó a la emisora RTS que los investigadores trabajan para determinar si hubo negligencia en la elección o el mantenimiento del material del techo y si procede atribuir responsabilidades penales. Pilloud añadió que la investigación técnica continuará para aclarar si corresponde presentar cargos contra algún responsable.

El bar estaba ubicado en un sótano, circunstancia que, según testimonios citados por BFMTV y AP, pudo dificultar la evacuación y contribuir a la rápida expansión del incendio. Las autoridades señalaron que el proceso investigativo será exhaustivo y que se analizarán todos los aspectos técnicos y normativos relacionados con la tragedia.

Entre los testimonios figura el de Axel Clavier, un joven de 16 años procedente de París, quien relató que logró escapar tras sentirse asfixiado por el humo y el calor en el sótano. Clavier contó que se refugió detrás de una mesa y que, posteriormente, rompió una ventana usando primero la mesa y luego los pies, saliendo al exterior y evitando la puerta principal, que resultó demasiado estrecha para la multitud que intentaba huir.

Otros asistentes, entrevistados por BFMTV, dijeron haber visto a camareras entrar con botellas de champán decoradas con bengalas encendidas antes del inicio del fuego. Relataron, además, que un camarero cargó a una compañera sobre los hombros mientras ella sostenía una bengala encendida y que el fuego se propagó casi de forma instantánea, provocando el colapso del techo de madera. En el interior se produjo una estampida, con personas intentando escapar por la única escalera y una salida insuficiente para la afluencia de público.

El balance oficial comunicado por las autoridades suizas y la policía regional del Valais situó el número de fallecidos en 40 y el de heridos en 119, si bien advirtieron que las cifras podrían variar a medida que avance la identificación de las víctimas. El reconocimiento se ha complicado por la gravedad de las quemaduras, por lo que se solicitó a las familias la entrega de muestras de ADN para facilitar las tareas forenses. Según el jefe policial Frédéric Gisler, recogido por Reuters, del total de heridos 113 han sido identificados; entre ellos se cuentan 71 suizos, 14 franceses, 11 italianos, cuatro serbios, uno bosnio, uno belga, uno polaco, uno portugués y uno luxemburgués.

La gravedad de las lesiones motivó que alrededor de 50 personas fueran trasladadas a unidades especializadas en quemaduras en hospitales de otros países europeos, principalmente en Alemania y Francia, informó Reynard. Muchos de los heridos permanecían en estado crítico.

Tras el incendio, la comunidad de Crans-Montana y visitantes de la región expresaron su dolor mediante vigilias, altares improvisados y oraciones en la iglesia de Montana-Station. Centenares de personas depositaron flores y velas cerca del lugar del siniestro, mientras otras se reunieron en silencio, se consolaron mutuamente o compartieron mensajes de apoyo. En redes sociales, una cuenta de Instagram se llenó de imágenes y llamados de familiares y amigos en busca de información sobre los desaparecidos.

El papa León XIV remitió un telegrama al obispo de Sion en el que transmitió sus condolencias, pidió por el descanso de los fallecidos y expresó su deseo de consuelo para quienes sufren pérdidas o heridas, según informaron las agencias. También hubo mensajes de solidaridad de autoridades locales y extranjeras, y de organizaciones deportivas como la Federación Italiana de Golf, que lamentó la muerte de Galeppini y destacó su pasión y valores deportivos.

El impacto del incendio fue especialmente profundo entre los jóvenes de la localidad y los turistas, muchos de los cuales se sintieron identificados con las víctimas por la proximidad generacional y la popularidad del bar en fechas festivas. Testimonios como el de Emma, una joven de 18 años de Ginebra entrevistada por Reuters, reflejaron la conmoción de quienes no entraron por azar. Otros, como Elisa Sousa, manifestaron su alivio por no haber asistido y su solidaridad con los afectados durante las vigilias.

(Con información de AP y Reuters)

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