La levantadora de pesas Yulia Lemeshchenko fue condenada en Moscú en noviembre de 2023 a 19 años de prisión, acusada de planear sabotajes y asesinatos en territorio ruso a favor de los servicios de inteligencia ucranianos. Nacionalizada rusa pero residente en Járkov desde 2014, desapareció en el otoño de 2023 y reapareció posteriormente en los tribunales.
La sentencia incluye cargos por ataques contra infraestructuras energéticas en las cercanías de San Petersburgo y por un intento de atentado contra un comandante de la fuerza aérea rusa en Voronezh.
El caso se enmarca en la prolongada confrontación entre Rusia y Ucrania, que se intensificó tras la invasión a gran escala iniciada por Moscú en 2022.
La región de Járkov, adonde se instaló Lemeshchenko tras salir de Voronezh, ha sufrido intensos bombardeos y es una de las principales líneas del frente. El conflicto ha derivado en una mayor vigilancia por parte de las autoridades rusas sobre actividades que consideran “subversivas”, en un contexto de aumento de ataques y sabotajes atribuidos a servicios de inteligencia ucranianos en distintas zonas de Rusia, incluidos atentados contra altos mandos militares.
Biografía y trayectoria de Lemeshchenko
Yulia Lemeshchenko, de 42 años, nació en Voronezh y se trasladó a Járkov con su esposo e hijo en 2014, según sus allegados. Su carrera deportiva progresó allí: en 2021 obtuvo el título de campeona nacional de powerlifting en Ucrania y manifestó la intención de competir internacionalmente por ese país, aunque las autoridades ucranianas no terminaron de tramitar su ciudadanía.
Quienes la conocen del ámbito deportivo la describen como una atleta determinada y trabajadora, capaz de logros importantes, en palabras de Oleksandr Chernyshov, responsable local de la federación ucraniana de levantamiento de pesas.
Tras el inicio de la invasión, Lemeshchenko permaneció en la ciudad, compró una vivienda en el distrito de Saltivka y vivió los bombardeos que destruyeron amplias zonas y causaron numerosas víctimas, entre ellas amigos cercanos, según declaró ella en el tribunal moscovita. “No me considero una persona cobarde ni débil, así que decidí luchar contra la agresión militar rusa”, dijo en su defensa.
El proceso judicial y las alegaciones rusas
En otoño de 2023, Lemeshchenko dejó de acudir al gimnasio en Járkov. Poco después, su entrenador Dmytro Pavlenko recibió una llamada informando que se encontraba en Kiev, aunque en ese momento no se ofrecieron más detalles sobre su paradero.
Las autoridades rusas sostienen que Lemeshchenko contactó voluntariamente con servicios ucranianos a través de un chatbot de Telegram.
Según un comunicado del FSB, fue reclutada en Kiev, recibió instrucción en armamento, drones y explosivos, y fue enviada supuestamente a Voronezh en agosto de 2024 para llevar a cabo sabotajes contra infraestructuras energéticas y de transporte, así como atentados contra personal del Ministerio de Defensa. El FSB difundió grabaciones en las que ella se declara culpable y mostró imágenes de materiales explosivos que, según esa versión, se hallaron en su vivienda. El comandante al que habría seguido era, según las acusaciones, responsable de bombardeos sobre Járkov.
Durante el juicio, Lemeshchenko no negó los cargos y defendió su actuación ante el tribunal: “Tal vez mis palabras me perjudiquen, pero el honor y la conciencia son más importantes que mi situación personal. Hice lo que consideré necesario”.
Organizaciones independientes y testimonios de conocidos han señalado que muchas detenciones y confesiones en Rusia relacionadas con actividades prorrusas han venido acompañadas de maltratos y torturas, por lo que advierten prudencia respecto a cualquier reconocimiento de culpabilidad. Aun así, la actitud desafiante de Lemeshchenko fue considerada inusual en casos similares, y tanto responsables de la federación de powerlifting como exentrenadores señalaron que no les sorprendería que hubiera participado en acciones clandestinas. “Era muy pro-ucraniana, incluso más que algunos ucranianos; fuerte como una roca”, afirmó Chernyshov.
El antiguo entrenador Pavlenko expresó sorpresa por el caso: “Nadie se lo esperaba. Al principio pensé que era una trampa rusa, pero ahora no estoy tan seguro”, y explicó que su opinión cambió al conocer más detalles.
Fuentes rusas han indicado que el pasaporte ruso de Lemeshchenko le habría permitido eludir controles aplicados a ciudadanos ucranianos que intentan entrar en Rusia. Ella misma declaró en el tribunal: “No soy ciudadana del país por el cual decidí luchar, pero considero Ucrania mi casa. Amo este país, amo Járkov”.
En el pasado, un ataque atribuido a operaciones ucranianas provocó la muerte de un general ruso a cargo de una unidad de armas químicas, quien murió al estallar una scooter cuando salía de su edificio, según informaron medios internacionales.


