15 de enero de 2026
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Australia presentó el proyecto del estadio olímpico de 2032

Las autoridades de Brisbane presentaron los planes del estadio olímpico para 2032, un proyecto valuado en 2.300 millones de dólares diseñado tanto para destacar arquitectónicamente como para reflejar la identidad local. El diseño, realizado por Cox Architecture, Hassell y el estudio japonés Azusa Sekkei, se inspira en las viviendas tradicionales “Queenslanders”, conocidas por sus galerías envolventes y su integración con el paisaje. Esa estética resulta reconocible incluso para quienes conocen la ciudad por la serie animada “Bluey”, ambientada en Brisbane.

Las imágenes digitales muestran un estadio rodeado por una plataforma transitable que remite a los porches de las Queenslander, un recurso que los arquitectos consideran esencial para captar el clima y la cultura regional. Según Lucy O’Driscoll, directora general de Hassell, la intención fue reproducir esos espacios intermedios entre interior y exterior, permitiendo que el recinto “respire” y ofreciendo áreas de encuentro informales para el público.

El estadio se proyecta en el Parque Victoria, un terreno de 63 hectáreas al norte del centro de Brisbane, y será la sede principal de las pruebas de atletismo y de las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Tras el evento, se espera que el recinto se convierta en sede para el cricket y el fútbol australiano, acoger a equipos como los Brisbane Lions y a dos equipos locales de cricket; Richard Coulson, de Cox Architecture, destacó que la compatibilidad entre campos circulares facilita esa reconversión.

Las obras están previstas para comenzar este año y finalizar en 2031, con el objetivo de tener el estadio listo antes del inicio de los Juegos.

Controversia por la ubicación y el impacto ambiental

El proyecto enfrenta críticas por la elección de Parque Victoria, un espacio con valor patrimonial y significado para las comunidades indígenas. Ambientalistas y grupos defensores del patrimonio han cuestionado la intervención en ese lugar, con organizaciones como Save Victoria Park denunciando que las imágenes publicadas funcionan como una estrategia de “lavado de imagen” y alertando sobre la pérdida de un parque histórico.

Uno de los principales reclamos se refiere al posible daño ecológico. Un informe del investigador en desarrollo sostenible Neil Peach advierte que hasta dos tercios del parque podrían verse afectados y calcula la tala de más de 1.200 árboles durante la construcción. Las autoridades, por su parte, han señalado que el estadio ocuparía entre el 12 % y el 13 % del terreno, pero las dudas y los desacuerdos sobre el impacto persisten; Andrea Lunt, de Save Victoria Park, dijo que las imágenes publicadas no reflejan la riqueza y la historia real del parque.

El viceprimer ministro de Queensland, Jarrod Bleijie, respondió a las críticas calificando a los opositores como poco realistas y recordando que el uso del terreno ha variado en el pasado, desde un campo de golf hasta, antes de ese uso, un vertedero, para apuntar a la idea de que su transformación es parte de una evolución histórica del espacio público.

La organización indígena Yagara Magandjin Aboriginal Corporation solicitó al Gobierno Federal una protección legal permanente para el parque, conocido tradicionalmente como Barrambin (“el lugar ventoso”). Gaja Kerry Charlton, portavoz y anciana yagarabul, subrayó la gran importancia histórica del lugar para las comunidades aborígenes, advirtió sobre la posible pérdida de árboles antiguos, artefactos y ecosistemas valiosos, y señaló la responsabilidad de proteger posibles restos ancestrales.

Desafíos futuros

Frente al debate público, los arquitectos han enfatizado su compromiso con una participación continua y significativa de las comunidades de las Primeras Naciones a lo largo del proyecto y contrataron a la consultora indígena Backlash para facilitar ese proceso. Richard Coulson señaló que, tras la designación del equipo, está abierta la oportunidad para consultas con las partes interesadas.

El diseño pretende responder al clima subtropical de Brisbane y maximizar las áreas verdes del parque. Coulson argumentó que el estadio podría actuar como catalizador para incrementar el uso del parque, al mejorar las conexiones hacia y dentro del espacio y, por ende, atraer a más visitantes.

Cox Architecture y Hassell cuentan con experiencia en recintos deportivos de gran escala, con trabajos como el Estadio Optus en Perth y la renovación del Adelaide Oval. La incorporación de Azusa Sekkei, responsable del Estadio Nacional de Japón para Tokio 2020, aporta además experiencia internacional al proyecto.

El legado del estadio es objeto de debate: mientras algunos Juegos, como los de Los Ángeles 2028, optan por instalaciones existentes o temporales para reducir impactos, en otras ciudades los estadios olímpicos quedaron poco utilizados después del evento. Los responsables de Brisbane aseguran que este diseño consideró la reutilización y la vida útil posterior del recinto, y confían en evitar los problemas observados en ediciones anteriores.

Mientras tanto, Save Victoria Park mantiene su oposición y organiza acciones para frenar la construcción, incluyendo una protesta pública prevista para finales de mes, en la que reiteran su intención de preservar el parque como espacio público y no convertirlo en un recinto deportivo permanente.

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