Hace pocos días, un perro que se había extraviado tras una explosión en la zona de Ezeiza fue encontrado y rescatado, un hecho que generó alivio entre vecinos y organizaciones locales. Hablamos con Rosaura, una de las vecinas que participó en la búsqueda y que aportó datos sobre cómo se desarrollaron los hechos y el estado actual del animal.
Según contó Rosaura, la detonación provocó confusión y pánico en el barrio; muchos animales domésticos se asustaron y varios se perdieron en la noche posterior al incidente. El perro rescatado, de contextura media y sin identificación visible, fue visto por vecinos que improvisaron grupos de búsqueda. Rosaura relató que su prioridad fue tranquilizar al animal y evitar que se desplazara hacia la ruta o zonas peligrosas, y que la colaboración entre vecinos permitió aislarlo hasta que llegó asistencia profesional.
El rescate se realizó con precauciones para no agravar posibles heridas: personal de una asociación protectora de animales y voluntarios locales se ocuparon de capturar al perro con redes y mallas específicas, y luego lo llevaron a un centro veterinario para una revisión completa. En la evaluación inicial se constataron signos de estrés, deshidratación y lesiones leves compatibles con la huida y el estrés por la explosión. No se registraron heridas de gravedad, aunque el animal permanecerá en observación para descartar problemas derivados de la inhalación de humo o el impacto emocional.
Rosaura destacó la solidaridad mostrada por la comunidad: “Hubo gente que llamó a refugios, otros buscaron por los baldíos y algunos llevaron agua y alimento”, dijo. También valoró la rapidez de respuesta de las organizaciones locales y la coordinación con autoridades municipales para asegurar el traslado seguro del perro a un lugar donde pudiera recibir atención y, eventualmente, rehabilitación.
Las organizaciones involucradas están haciendo esfuerzos para localizar al dueño mediante la difusión de fotos y descripciones en redes sociales y grupos vecinales. Mientras tanto, el animal permanece bajo cuidado veterinario y en un ambiente protegido, con miras a su recuperación física y emocional. Los especialistas recomiendan chequear el estado de vacunación, colocar identificación si no la tenía, y realizar controles por posibles traumas psicológicos que a veces sufren las mascotas tras incidentes violentos.
El rescate llamó la atención sobre la necesidad de tener planes de emergencia para mascotas en situaciones imprevistas: mantener datos de contacto visibles en el collar, microchip, y contar con un kit básico de primeros auxilios y un plan de evacuación. Rosaura y otros vecinos esperan que este caso termine con el reencuentro con su familia y que sirva para concienciar sobre la importancia de la colaboración vecinal y la respuesta organizada ante emergencias que afectan tanto a personas como a animales.


