Las Fuerzas Armadas de Irak aseguraron el lunes que sus tropas están “preparadas” para enfrentar cualquier infiltración de yihadistas procedente de Siria, en medio de los combates entre fuerzas kurdosirias y el Gobierno de Damasco, que incluyeron ataques contra dos prisiones donde hay detenidos del Estado Islámico (EI).
El teniente general Qais al Mohamadawi, comandante adjunto de Operaciones Conjuntas, declaró a la agencia oficial INA que las unidades militares están listas ante posibles infiltraciones y mantienen un alto nivel de alerta por la evolución de la situación en el país vecino.
Al Mohamadawi afirmó que “la frontera entre Irak y Siria está completamente asegurada”, pese a la porosidad de los casi 600 kilómetros que separan ambos países. Pidió calma a la población que vive cerca de la linde fronteriza y destacó la capacidad de las unidades para responder a amenazas desde territorio sirio.
El Ejército iraquí desplegó cámaras térmicas y drones para “monitorear la frontera”, y la aviación continúa sobrevolando la zona para detectar cualquier movimiento que se considere una amenaza a la seguridad nacional, según las autoridades.
En la misma línea, Miqdad Miri, jefe del Departamento de Relaciones Públicas del Ministerio del Interior, confirmó a INA que “la frontera de Irak con Siria es la más segura y fortificada” y afirmó que los dispositivos de seguridad siguen activos y coordinados para preservar la estabilidad en las áreas limítrofes.
Los comunicados oficiales se difundieron después de que la alianza liderada por kurdos, las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), y el Ejército sirio se acusaran mutuamente de lanzar nuevos ataques que provocaron decenas de muertos en ambos bandos, pese al cese de hostilidades acordado la víspera.
Entre los incidentes figuran dos ataques contra cárceles controladas por la alianza armada que albergan prisioneros del EI en las provincias de Al Raqa y Al Hasakah. Los kurdosirios informaron la pérdida de nueve miembros en uno de los ataques y de “decenas” en el otro, mostrando la gravedad de los enfrentamientos en esas zonas.
Tras la caída del presidente sirio Bashar al Assad en diciembre de 2024, las autoridades iraquíes expresaron temor a una posible “limpieza étnica” por parte de las nuevas fuerzas de Damasco, integradas por grupos fundamentalistas vinculados a organizaciones como el EI o Al Qaeda, y advirtieron sobre el impacto que eso podría tener en la seguridad de Irak.
Paralelamente, Irak coordina asuntos de seguridad con las FSD, que controlan prisiones con yihadistas y campos de desplazados donde viven familiares de combatientes del EI. Estas instalaciones, próximas a la frontera iraquí, son consideradas por las autoridades clave para mantener la estabilidad en territorio iraquí.
(Con información de EFE)


