20 de enero de 2026
Buenos Aires, 20 C

Residuos agrícolas noruegos buscan reemplazar el plástico en el empaque

Científicos noruegos están impulsando un cambio en la industria de los envases mediante el desarrollo de materiales a partir de residuos agrícolas, como cáscaras de zanahoria y patata.

La iniciativa, liderada por la Norwegian University of Science and Technology (NTNU) bajo el proyecto Agriwaste, pretende reducir la dependencia de plásticos convencionales en Europa y aprovechar recursos agrícolas hasta ahora poco aprovechados.

La propuesta responde a la creciente necesidad global de soluciones más sostenibles en el sector alimentario, donde aumenta la demanda de envases respetuosos con el medio ambiente.

El equipo, coordinado por Hanne Dalsvåg junto a la investigadora Theresa Rücker y especialistas de SINTEF, colabora con la Universidad de Dresde y otros socios internacionales. Desde 2024, los investigadores de NTNU estudian el potencial de la biomasa agrícola noruega para fabricar envases sostenibles, en línea con las prioridades ambientales europeas.

El proyecto busca cambiar la forma de envasar alimentos y promover la valorización de materiales que hoy se consideran residuos.

De residuos agrícolas a envases innovadores

Las materias primas seleccionadas incluyen cáscaras de zanahoria y patata, cereales, lana, plumas y residuos forestales. Se eligen por su abundancia y porque con frecuencia acaban como desecho de bajo valor, pese a sus posibles aplicaciones industriales.

Rücker señala que gran parte de estos subproductos termina en la incineración o se utiliza como mejora del suelo, cuando podrían emplearse de formas más rentables y con menores impactos ambientales.

La valorización de residuos es una motivación central del proyecto. Dalsvåg sostiene que la gran cantidad de subproductos agrícolas en Noruega podría convertirse en una fuente significativa de materia prima para la industria del envasado.

El equipo se enfoca en reducir el consumo de plástico y en extraer el mayor valor posible de lo que se produce, buscando usos eficientes para recursos que hoy se desaprovechan.

El desarrollo de prototipos ya ofrece resultados concretos: el grupo ha fabricado bandejas para alimentos y otros envases a partir de fibras vegetales y restos agrícolas, con la intención de igualar la funcionalidad del plástico en protección de productos pero con menor impacto ambiental.

Los experimentos incluyen cajas y botellas hechas con madera, cáñamo y paja, así como cartones elaborados a partir de trigo y caña de azúcar, demostrando que existen alternativas viables a los envases tradicionales.

Desafíos logísticos y técnicos

El uso de residuos agrícolas para fabricar envases enfrenta varios retos, entre ellos la logística compleja derivada de la geografía noruega y la estacionalidad de la producción, que dificulta la disponibilidad continua de materia prima.

Además, el procesamiento debe realizarse poco después de la cosecha para evitar el deterioro de los subproductos, lo que exige innovaciones en la cadena de suministro y en métodos de conservación.

Los investigadores trabajan en mejorar las técnicas de recolección, almacenamiento y transformación de estos subproductos. La colaboración con institutos tecnológicos y universidades europeas facilita el intercambio de buenas prácticas y el diseño de procesos industriales adaptados a condiciones locales.

El desarrollo de infraestructuras adecuadas es clave para asegurar que los residuos puedan convertirse en materia prima útil para la industria del envasado.

Impacto y proyección del proyecto Agriwaste

NTNU subraya que convertir residuos agrícolas en envases sostenibles supone una oportunidad estratégica para Noruega y para el sector alimentario en general. El proyecto no solo busca reducir la contaminación por plásticos, sino también generar nuevas fuentes de ingresos y empleo en zonas rurales, contribuyendo al desarrollo económico y social.

La visión de Agriwaste es que los residuos agrícolas, en lugar de acabar en la incineración o como abono, se transformen en productos de mayor valor que beneficien a la economía local y al medio ambiente.

El proyecto establece las bases para un cambio estructural en la gestión de los recursos agrícolas, posicionando a Noruega como un referente en el desarrollo de envases sostenibles y en la reducción de la contaminación plástica.

Artículo anterior

Precio del bitcoin al 20 de enero

Artículo siguiente

Tinelli regresa a la tevé tras reconciliarse con su hija

Continuar leyendo

Últimas noticias