El grupo Estado Islámico se atribuyó la autoría de una explosión en un restaurante chino en la capital afgana, que dejó al menos siete muertos, entre ellos un ciudadano chino. Las autoridades indicaron el martes que la causa del estallido sigue bajo investigación.
En un comunicado difundido por su agencia Amaq la noche del lunes, el grupo militante afirmó que un atacante suicida ingresó al restaurante, frecuentado por ciudadanos chinos, y detonó un chaleco explosivo durante una reunión. El comunicado señaló que 25 personas resultaron muertas o heridas, incluidos guardias talibanes; dichos datos no pudieron ser verificados de forma independiente.
Las autoridades afganas no han confirmado oficialmente la causa de la explosión y el portavoz del Ministerio del Interior, Mufti Abdul Mateen Qani, dijo el martes que la investigación continúa.
La reivindicación del EI siguió el patrón de otras anteriores y fue ampliamente difundida por simpatizantes en la madrugada del martes. En ella el grupo vinculó el ataque con el trato de China hacia los musulmanes uigures y lanzó una nueva amenaza contra ciudadanos chinos en Afganistán.
Aunque la mayoría de países se retiraron de Afganistán tras la ofensiva talibán de 2021 y la toma de Kabul, China ha mantenido una importante presencia económica en el país. Pekín todavía no ha reconocido diplomáticamente al gobierno afgano liderado por los talibanes.
Tras el atentado, China recomendó el martes a sus ciudadanos que eviten viajar a Afganistán a corto plazo y pidió a quienes ya están en el país —tanto personas como empresas— que refuercen las medidas de seguridad y se aparten de zonas de alto riesgo.
“China condena enérgicamente y se opone resueltamente al terrorismo en todas sus formas y apoya a Afganistán y a los países de la región en la lucha conjunta contra todas las formas de actos violentos terroristas”, declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, en una rueda de prensa en Pekín.
El funcionario añadió que un ciudadano chino murió y otros cinco resultaron heridos. Instó a las autoridades afganas a “hacer todo lo posible para atender a los heridos, adoptar medidas eficaces para proteger la seguridad de los ciudadanos y proyectos chinos” y a identificar y castigar a los responsables.
Según el portavoz policial Khalid Zadran, el ataque tuvo lugar en un restaurante del distrito Shahr-e-Naw de Kabul. Zadran señaló que el establecimiento era de propiedad compartida entre un afgano, un ciudadano chino y la esposa de éste.
Zadran indicó que un ciudadano chino y seis afganos perdieron la vida y que varias personas resultaron heridas. Añadió que la explosión ocurrió en las proximidades de la cocina del local.
La organización humanitaria italiana EMERGENCY, que opera un centro quirúrgico cercano, informó el lunes que recibió 20 víctimas del estallido, entre ellas siete personas que habían fallecido. La cifra de víctimas se considera provisional, según la ONG.
La televisora estatal china CCTV reportó que dos ciudadanos chinos resultaron gravemente heridos y que un guardia de seguridad murió. Imágenes difundidas por la cadena afgana Tolo News mostraron a personas corriendo por la calle mientras se alzaban columnas de humo y polvo.
El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, condenó la explosión —a la que atribuyó el uso de un artefacto explosivo— en un comunicado de su oficina. Acusó al gobierno talibán de no cumplir compromisos para impedir que grupos militantes utilicen territorio afgano para perpetrar ataques.
Sus declaraciones siguieron al anuncio de autoridades tayikas de que guardias fronterizos abatieron a cuatro hombres armados que, según dijeron, cruzaron desde Afganistán durante la noche. Las autoridades afganas sostuvieron que los hombres eran narcotraficantes; Kabul ha reiterado que no permite que grupos militantes operen desde su territorio.
El grupo Estado Islámico ha reivindicado varios ataques en Afganistán desde que los talibanes retomaron el poder en 2021.
(con información de AP)


