28 de enero de 2026
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Contaminación farmacéutica en ríos del Reino Unido amenaza biodiversidad y salud pública

La contaminación por residuos farmacéuticos en ríos y otros cuerpos de agua está aumentando y constituye un riesgo significativo para los ecosistemas acuáticos y la salud pública, según un estudio reciente liderado por la University of Exeter.

El informe señala que el modelo actual de producción, consumo y eliminación de medicamentos es insostenible y requiere cambios profundos para reducir su impacto ambiental.

La University of Exeter explicó que, tras su uso, los fármacos llegan en cantidades importantes a las aguas residuales y, posteriormente, al medio ambiente, incluidos ríos y suelos. Este problema se intensifica por el aumento global de la demanda y el consumo de medicamentos, ligado al envejecimiento poblacional y al crecimiento de enfermedades crónicas.

El mayor acceso a tratamientos y el crecimiento demográfico convierten los residuos farmacéuticos en una amenaza ambiental cada vez más notable.

Impactos sobre fauna acuática y ecosistemas

Un consorcio internacional de 48 expertos, coordinado por la University of Exeter, confirmó la presencia de residuos farmacéuticos en gran parte de los ríos del Reino Unido, incluso en áreas de alta biodiversidad.

Entre los impactos observados figura la feminización de peces machos por estrógenos procedentes de anticonceptivos, lo que compromete su capacidad reproductiva y altera la estructura poblacional.

También se registraron cambios en el comportamiento de la fauna acuática expuesta a antidepresivos; los peces tratados muestran conductas más arriesgadas, lo que aumenta su susceptibilidad a depredadores y reduce sus probabilidades de supervivencia.

Los compuestos detectados abarcan analgésicos, antibióticos, hormonas y medicamentos psiquiátricos, que pueden interferir con los sistemas endocrinos de peces y anfibios, afectar la reproducción y modificar patrones de alimentación y migración.

El consorcio advierte que la persistencia de estos residuos en el ambiente amenaza la estabilidad de las cadenas tróficas y la biodiversidad de los hábitats fluviales.

Riesgos para la salud pública y prácticas de eliminación

En materia de salud pública, la University of Exeter informó que fármacos se encuentran presentes en aguas destinadas al consumo, en suelos agrícolas y en animales silvestres. La circulación de estos contaminantes a través del agua y la cadena alimentaria puede generar riesgos para la población, cuyos efectos pueden ser acumulativos y no siempre inmediatos.

La exposición prolongada a bajos niveles de medicamentos podría favorecer la aparición de resistencias antimicrobianas, provocar reacciones alérgicas o alteraciones hormonales en humanos. La situación empeora por las prácticas de eliminación: hasta el 90% de los medicamentos consumidos puede llegar sin cambios al sistema de alcantarillado, y una proporción considerable de fármacos no utilizados se desecha por el inodoro o el fregadero.

Sólo el 27% de las personas devuelve los excedentes a las farmacias, como recomiendan las autoridades. Las plantas de tratamiento de aguas residuales eliminan estos contaminantes con eficacia variable, lo que permite que cantidades relevantes lleguen a ríos o se incorporen a suelos usados como fertilizante, ampliando la dispersión de la contaminación.

Propuestas y estrategias para una gestión sostenible

La falta de monitoreo sistemático dificulta la gestión del problema, advierte la University of Exeter. En la actualidad, la normativa ambiental del Reino Unido no exige vigilancia regular ni en aguas superficiales ni en recursos destinados al baño o al consumo humano.

Frente a este panorama, el equipo científico identificó 37 áreas de intervención que podrían formar parte de una estrategia nacional integral basada en un enfoque sistémico.

Entre las propuestas destaca la creación de un Centro para la Prevención de la Contaminación Farmacéutica, encargado de coordinar esfuerzos entre la academia, la industria y los responsables de políticas públicas. La iniciativa, promovida por los investigadores Kelly Thornber y Charles Tyler, busca impulsar respuestas coordinadas ante un problema que requiere la colaboración de todos los sectores.

La University of Exeter espera que esta hoja de ruta sea un primer paso hacia una gestión más sostenible de los medicamentos, que proteja la vida silvestre y avance hacia un sistema de salud más responsable con el medioambiente.

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