La Misión Permanente de Irán ante la ONU emitió este miércoles un mensaje que recoge la tensión actual: afirmó estar dispuesta al diálogo con Washington, pero advirtió que responderá con dureza sin precedentes si percibe una amenaza militar directa contra su territorio. Publicado en la red social X, el comunicado señaló que cualquier conversación debe fundarse en el respeto mutuo y en intereses compartidos, y añadió que, si la República Islámica se ve acorralada, se defenderá con contundencia.
El mensaje iraní se difundió horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara en Truth Social el envío de una flota naval encabezada por el portaaviones nuclear Abraham Lincoln hacia aguas próximas a Irán, con la instrucción de cumplir su misión con rapidez y, de ser necesario, con violencia. Trump comparó este despliegue con la operación que, según él, condujo a principios de enero a la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela, y afirmó que la flota enviada ahora es mayor que la movilizada entonces.
El portaaviones Abraham Lincoln, de la clase Nimitz, fue avistado cruzando el estrecho de Malaca el 19 de enero y su llegada formal a Medio Oriente fue confirmada el 26 de enero por el Comando Central de Estados Unidos. Con una tripulación de más de 5.600 personas y capacidad para hasta 90 aeronaves —incluidos cazas F/A-18E/F Super Hornet y aviones de guerra electrónica EA-18G Growler—, el Lincoln constituye una plataforma de proyección de poder relevante en la región. Su ala aérea tiene un radio de combate superior a 700 kilómetros, ampliable mediante reabastecimiento en vuelo.
En su mensaje, Trump instó a Irán a sentarse pronto a negociar un acuerdo justo sobre su programa nuclear, enfatizando que cualquier pacto debe excluir el desarrollo de armas nucleares y advirtiendo que el tiempo se agota. Para subrayar su advertencia, Trump evocó la Operación Martillo de Medianoche, el ataque masivo que Estados Unidos lanzó el 21 de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán en el marco de la guerra de doce días entre Israel e Irán.
Aquella operación representó un punto de inflexión en las tensiones regionales: Estados Unidos desplegó más de 125 aeronaves, entre ellas siete bombarderos furtivos B-2 Spirit que emplearon bombas antibúnker de gran tonelaje contra plantas de enriquecimiento; asimismo, submarinos estadounidenses lanzaron 30 misiles Tomahawk contra el Centro de Investigación y Tecnología Nuclear de Isfahán. Fue el bombardeo con B-2 más extenso en la historia estadounidense y marcó el primer uso operativo de las bombas GBU-57A/B. La misión se extendió durante 37 horas continuas y requirió múltiples reabastecimientos en vuelo.
Irán respondió dos días después con la denominada Operación Anunciación de la Victoria, lanzando 14 misiles balísticos contra la base aérea estadounidense de Al Udeid en Qatar. Aunque el ataque causó daños limitados y no produjo bajas masivas, tuvo un valor simbólico como advertencia sobre la capacidad de represalia de Teherán. El 24 de junio, Trump anunció un alto el fuego que puso fin formalmente al conflicto, si bien el régimen iraní negó haber firmado acuerdo alguno. Desde entonces, Irán ha intentado reconstruir capacidades nucleares dañadas, aunque evaluaciones independientes señalan que infraestructuras críticas sufrieron destrucciones significativas.
El despliegue actual del Abraham Lincoln se vincula además a las protestas masivas que sacudieron Irán desde finales de diciembre de 2025, iniciadas por la grave crisis económica del país —con una inflación del 42 %, el colapso del rial y un aumento del 72 % en los precios de los alimentos— y que rápidamente derivaron en un movimiento político que exige el fin del régimen teocrático. Los días 8 y 9 de enero fueron especialmente violentos, con una represión que incluyó el uso de munición real y un apagón generalizado de internet para dificultar la documentación de los abusos.
Las cifras de víctimas son objeto de controversia: el régimen iraní admitió oficialmente más de 3.100 fallecidos, de los cuales calificó a 600 como terroristas; sin embargo, organismos internacionales y filtraciones, incluida una supuesta del Ministerio de Salud a la revista Time, estiman que el saldo real podría ser superior a 30.000. Amnistía Internacional y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos han denunciado el uso de fuerza letal indiscriminada, desapariciones forzadas y detenciones masivas. Aunque las protestas callejeras disminuyeron a mediados de enero, la orden de enviar la flota se mantuvo.
La respuesta de Washington al comunicado iraní reiteró advertencias y aludió al alto costo humano y económico de guerras previas en Afganistán e Irak —conflictos que, según el texto, supusieron gastos superiores a 7 billones de dólares y la pérdida de más de 7.000 efectivos—, en un aparente recordatorio sobre las consecuencias de intervenciones militares prolongadas. No obstante, la estrategia de la administración Trump se centra en la proyección de fuerza mediante la disuasión naval en vez del despliegue masivo de tropas terrestres. La llegada del Abraham Lincoln a Medio Oriente deja al Indopacífico con un solo portaaviones operativo, el USS George Washington, en mantenimiento en Yokosuka, Japón; el redespliegue de activos hacia el golfo Pérsico subraya la prioridad que se otorga a la contención de Irán y constituye la tercera vez en poco más de un año que un grupo de ataque en el Indopacífico es redirigido al Golfo.


