2 de febrero de 2026
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A dos años de la muerte de Claudio Rissi

Claudio Rissi falleció en 2024 a los 67 años.

Aunque nació en el barrio porteño de Boedo, la relación del actor con Esteban Echeverría fue profunda y duradera. Pasó varios años viviendo en Monte Grande, localidad en la que desarrolló gran parte de sus primeros pasos como formador teatral. Allí no solo impartió talleres y clases, sino que fue reconocido por vecinos y alumnos que compartieron con él su trabajo y su mirada sobre el teatro. Su actividad en ese ámbito local le valió un lugar de respeto en la comunidad, donde su tarea pedagógica y su compromiso con la escena quedaron bien marcados.

En el plano televisivo, Rissi participó en varios capítulos de la exitosa serie “Los Simuladores”, lo que le permitió mostrarse ante un público más amplio y complementar su trayectoria en teatro con apariciones en pantalla. Su trabajo frente a la cámara fue valorado por colegas y espectadores, y se integró a una carrera que combinó la enseñanza y la actuación.

El recuerdo de quienes lo conocieron en lo profesional y en lo personal destaca rasgos clave de su manera de trabajar. Ramón Pardi, compañero de escena, señaló que Rissi “siempre redoblaba la apuesta de lo que había que hacer frente a cámara” y lo definió como “una persona entrañable con la que he compartido momentos arriba y abajo del escenario”. Esas palabras subrayan tanto su rigor profesional como la cercanía humana que mostró en sus relaciones laborales y docentes.

Además, Pardi comentó que, tras su interpretación de Borges, “por suerte o por justicia le llegó el reconocimiento”. Esa referencia apunta a un momento de visibilidad y valoración que, según quienes lo conocieron, fue merecido por su trayectoria y su aporte artístico. El papel lo situó en un lugar de mayor reconocimiento público, complementando la estima que ya tenía en su círculo local en Monte Grande y en el ámbito teatral.

En conjunto, la figura del actor se perfila como la de alguien que transitó ámbitos diversos: el barrio natal de Boedo, la vida comunitaria y formativa en Esteban Echeverría y Monte Grande, y la escena profesional tanto en teatro como en televisión. Su legado incluye la transmisión de conocimientos a estudiantes y la construcción de vínculos con vecinos y colegas, así como performances que luego fueron reconocidas por el público y la crítica. Esa mezcla de labor docente, compromiso comunitario y trabajo actoral explica por qué muchas de las personas que compartieron su camino lo recuerdan con respeto y afecto.

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