3 de febrero de 2026
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Caminar hacia atrás mejora la movilidad en la esclerosis múltiple

El equipo de la Universidad Estatal de Wayne desarrolló una estrategia novedosa para mejorar la calidad de vida de personas con esclerosis múltiple. Dirigidos por la Dra. Nora Fritz, los investigadores evaluaron los efectos de un programa de marcha hacia atrás sobre la movilidad, el equilibrio y la estructura cerebral de los participantes.

Durante ocho semanas, los sujetos realizaron sesiones de caminar hacia atrás, tanto en cinta como sobre el suelo. El objetivo fue comprobar si esta modalidad reduce el riesgo de caídas y favorece adaptaciones beneficiosas en el cuerpo.

Fritz resaltó las mejoras observadas: “Los resultados de este ensayo piloto indicaron que el entrenamiento de marcha hacia atrás produjo mejoras mensurables en la estabilidad postural y la velocidad de la marcha en la mayoría de los participantes del estudio”. La investigadora señaló que caminar hacia atrás “puede desencadenar adaptaciones físicas positivas”.

El trabajo, publicado en Journal of Neurologic Physical Therapy, incluyó la medición de cambios en la sustancia blanca de tres regiones cerebrales. En palabras de Fritz: “Medimos los cambios estructurales en la sustancia blanca cerebral en tres regiones cerebrales: el cuerpo calloso, el pedúnculo cerebeloso superior y el tracto corticoespinal”.

Aunque la muestra fue pequeña, el equipo encontró indicios de neuroplasticidad en zonas relacionadas con el equilibrio. Fritz adelantó el siguiente paso: “Nuestro próximo paso es realizar un ensayo más amplio para determinar el impacto potencial que este tipo de terapia puede tener en todos los pacientes con EM”. Los autores subrayan la necesidad de estudios clínicos de mayor tamaño para confirmar estos beneficios.

Detectar la esclerosis múltiple a tiempo: claves para reconocer los primeros signos

Reconocer precozmente los síntomas de la esclerosis múltiple es clave para mejorar el pronóstico y la calidad de vida. Muchos signos pueden pasar desapercibidos o confundirse con problemas comunes, pero el diagnóstico temprano “puede influir decisivamente en el pronóstico y la calidad de vida de quienes desarrollan esta afección”, según la Cleveland Clinic.

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central que se manifiesta de formas variadas: debilidad muscular, problemas visuales, entumecimiento o alteraciones de la memoria, entre otros. Esta diversidad complica su detección precoz y puede retrasar el acceso a un tratamiento adecuado.

El neurólogo Robert Bermel, de la Cleveland Clinic, identifica cuatro síntomas principales que deben alertar. El primero es la pérdida dolorosa de visión en un ojo —neuritis óptica—, que se percibe como visión opacada, a menudo acompañada de dolor al mover el ojo. Bermel aconseja consultar con un especialista si la visión borrosa o la pérdida dolorosa duran más de dos días.

El segundo síntoma es la debilidad o el adormecimiento persistente en las extremidades. A diferencia del entumecimiento pasajero, en la esclerosis múltiple estas molestias suelen prolongarse horas o días. Bermel aclara que, aunque son motivos frecuentes de consulta, solo una minoría de los casos corresponde realmente a la enfermedad.

La parálisis facial constituye otro signo de alarma. Aunque afecta a una proporción reducida de pacientes (alrededor del 3,27% según una nota de Infobae), requiere evaluación médica inmediata, porque puede confundirse con otras causas como la parálisis de Bell.

El cuarto síntoma clave es la aparición de mareos intensos y prolongados. Si la enfermedad compromete el cerebelo o el tronco encefálico, pueden producirse episodios severos de inestabilidad al caminar. Bermel explica que estos mareos suelen ser intensos, durar más de dos días y, en ocasiones, provocar pérdida total del equilibrio.

También existen señales menos específicas: estudios recientes muestran que meses antes del diagnóstico muchas personas consultan por molestias musculares, problemas psiquiátricos o dificultades urinarias. En retrospectiva, algunos de esos síntomas pueden haber sido manifestaciones tempranas de la enfermedad.

Distinguir la esclerosis múltiple de otras afecciones es complejo, pero dos criterios ayudan a orientar el diagnóstico: la forma de aparición de los síntomas y su duración. Bermel puntualiza que “los síntomas iniciales de la EM no aparecen súbitamente como ocurre en un ictus, ni evolucionan lentamente durante meses o años”, sino que surgen en cuestión de horas o días y se mantienen más de dos días, sin ser intermitentes.

La Cleveland Clinic recomienda acudir con rapidez a un neurólogo especializado ante cualquier síntoma preocupante. Bermel insiste en que “la esclerosis múltiple responde mejor al tratamiento si se detecta en etapas iniciales”. Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia en la evolución de la enfermedad.

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