Beber de un zapato puede parecer una excentricidad, pero el shoey se ha convertido en un gesto festivo y desenfadado asociado a la tradición australiana.
Aunque está vinculado sobre todo al deporte y la música, esta práctica ha traspasado fronteras gracias a figuras como Daniel Ricciardo y Harry Styles, entre otros, y ha pasado a ser un fenómeno cultural documentado por medios como HowStuffWorks.
Una tradición con raíces insospechadas
El shoey consiste en beber una bebida —generalmente alcohólica— directamente de un zapato, normalmente tras una victoria o un momento relevante.
Es frecuente en celebraciones públicas, especialmente en competiciones deportivas y conciertos multitudinarios, donde actúa como una muestra colectiva de complicidad entre quienes protagonizan el evento y el público.
Aunque hoy se asocia principalmente a Australia, sus orígenes conectan con antiguas prácticas europeas en las que se bebía de botas o incluso de zapatos como parte de rituales relacionados con la suerte y los logros personales.
Versiones parecidas han aparecido en distintas culturas, con adaptaciones locales en lugares como Rusia y Estados Unidos, según recoge HowStuffWorks. La forma australiana, sin embargo, le dio al shoey su tono festivo y su presencia en el deporte contemporáneo.
Evolución y consolidación en Australia
Con el tiempo, el shoey se fue incorporando a las celebraciones modernas en Australia y adquirió significados asociados a la resistencia y la superación. Beber del propio zapato llegó a simbolizar el triunfo inesperado y la capacidad de sobresalir en circunstancias adversas.
Ese matiz de triunfo contra pronóstico se vio reforzado por quienes popularizaron la costumbre en actos internacionales, convirtiéndola en una seña de identidad de ciertos festejos.
El piloto de Fórmula 1 Daniel Ricciardo jugó un papel clave en la difusión global del shoey al practicarlo en el podio y animar a otros a participar. Su ejemplo inspiró a deportistas como la maratonista Des Lindon y la golfista Hannah Green, y contribuyó a que la tradición llegara también al ámbito musical y del espectáculo.
Celebridades y expansión internacional
El shoey dejó de ser exclusivo del deporte y empezó a aparecer en festivales de música y grandes eventos públicos.
Artistas internacionales como Harry Styles llamaron la atención al realizar un shoey durante su concierto en Perth en 2023, lo que muestra la expansión de la costumbre fuera de Australia y su adopción como un gesto de respeto o integración con la cultura local.
La participación de figuras públicas en esta práctica se interpreta como una forma de acercamiento al público y, en muchos casos, impulsa la continuidad de la costumbre al atraer a nuevas audiencias.
Humor, pertenencia y críticas
A primera vista puede parecer una práctica absurda, pero el shoey incorpora humor y un fuerte componente comunitario: al romper formalidades, iguala a quienes celebran y crea una sensación inmediata de pertenencia para quienes participan.
Para muchos, el gesto es una celebración colectiva que favorece la camaradería y reduce las distancias entre protagonistas y espectadores. No obstante, también recibe críticas por considerarse desagradable o poco higiénico.
Incluso quienes lo hacen por gesto simbólico han reconocido esas molestias: Harry Styles bromeó sobre lo incómodo y de mal gusto que resultó el shoey después de realizarlo.
Un gesto auténtico en celebraciones globales
A pesar de las controversias, el shoey destaca en eventos internacionales por su carácter inesperado y su vínculo con una identidad local que rompe con la homogeneidad de grandes celebraciones.
La participación de deportistas y artistas conocidos contribuye a que perdure como símbolo de espontaneidad y autenticidad en actos multitudinarios.
Para quienes presencian un shoey, el momento suele quedar registrado como una experiencia singular y memorable que transforma la celebración en algo distinto y notable.

